Antes
de nada, felicitar el año y las navidades y los reyes a todo el mundo,
por supuesto a destiempo, pero a ver, soy un poco caótico. En estas
fiestas navideñas, me dejó mi primo Guillermo el Call of Duty Black Ops.
Si el título no es una novedad precisamente, pero a ver, la falta de
dinero hace que se tenga que recurrir a comprar los títulos de 2º mano o
que te los presten u otras opciones. Además, aunque me encantan los
videojuegos, personalmente prefiero comprarme antes un manual de rol que
un juego de la ps3. Pero para gustos las ceras de colores.
Personalmente,
desconfio de la saga Call of Duty, puesto que no suelo jugar mucho en
modo multijugador, y que aunque el 1º y 2º título, más los títulos que
salieron para PS2 (genial el Finest Hour y el Big Red One), los Modern
Warfare me parecen truños galopantes, con argumentos plagiados de
Frederick Forsaith y un desconocimiento total y absoluto de la
geopolítica actual. Aun así, me gustan los shooter y reventar cosas a
tiros, por lo que le pedí a mi primo, que me prestase el Black Ops.
Iba
yo con la mosca detrás de la oreja, pero debo decir que el título me
sorprendió para bien, indagando en un tema, que salvo la saga Metal
Gear, suele dejarse olvidado y de lado, y es la Guerra Fría en su punto
cúlmen, los años 60.