16 de Julio de 2018

alien isolation

Todo el que esté leyendo esto habrá oído hablar de Alien, puede que no haya visto las películas pero Alien es un mito cultural, fantasía sexual de Giger, dirigida por la recta batuta de Ridley Scott que nos regaló en el año 1979 una excelente película de terror y ciencia ficción. No sólo es que sea una buena película, es que por el momento en que salió se convirtió en semilla de toda una iconografía del mundo de fantasía y de ciencia ficción, aún hasta nuestros días.

 

Como no puede ser de otra manera los videojuegos han estado siempre atentos a esta iconografía y se pueden contar por decenas los juego que a lo largo de estos, sí ya han pasado tantos, 39 años han homenajeado o utilizado a la saga Alien para divertirnos. Unos con más éxito que otros. Todos recordamos con decepción el cercano Aliens Colonial Marines, que aunque no fuese muy buen juego al menos nos acercaba al mundo de la secuela de Alien.

 

Y es que la primera película, la semilla de Alien, es lenta, muy poco dada a la acción, algo que en los videojuegos siempre ha chocado, por eso su segunda parte, llena de balas y bichos ha sido siempre el foco más interesante a la hora de pensar en la diversión. Sin embargo la, por esta razón, abandonada primera parte siempre ha estado un tanto huérfana. Hasta Alien Isolation.

 

Olvidémonos de todo lo que ha pasado hasta ahora y centrémonos únicamente en el filme seminal, y a partir de ahí se desarrolla Alien Isolation. Un juego donde la atmósfera asfixiante, la iluminación y el sonido deben ser protagonistas para realizar el homenaje definitivo de Alien, el octavo pasajero.

 

Y aquí llega Alien Isolation, un juego multiplataforma, desde ps3 hasta Xbox 360, una aventura en primera persona, que no un shooter, ambientado unos años después de la película donde nos pondremos en la piel de Ripley. ¿Cómo? ¿Ripley? SACRILEGIO al canon de la saga. Nooooooooo. Llevamos a su hija, Amanda Ripley, que por los azares (trucados) del destino tendrá un encontronazo espacial con cierta raza Xenomorfa con la que todos hemos soñado, y no de forma agradable.