Blog de Pablo González Taboada (Caith_Sith)
Frikadas y divagaciones de un Moogle Cat.
Hay películas que por su complejidad son difíciles de abordar. Otras
que son ‘hijas de su tiempo’ y están condicionadas por las expectativas
que uno tiene depositadas en ellas. “The Dark Knight Rises” (TDKR por
acortar) pertenece a este segundo grupo gracias al culto que ha generado
su director desde que se hiciera un nombre con la inteligente "Memento"
(su debut oficial, “Following” apenas ha sido visto por seguidores del
director) y que con su notable acercamiento a la franquicia
cinematográfica Batman (en una trilogía que ahora concluye) se ganó
elogios, fans y claro, detractores. Con TDKR temo que tanto unos como
otros vayan a defender/atacar por igual en la que es indudablemente la
menos buena de este tridente maestro en el que la oscuridad y el
acercamiento realista a la fuente original se dan la mano para dejar un
espectáculo memorable. Si con la primera sentó unas bases en la segunda
(la brillante, anárquica “The Dark Knight”) hizo fácil lo difícil. En
esta tercera busca un equilibrio y aunque el espectáculo sigue siendo
sobresaliente (en términos de entretenimiento) el guión flaquea en
puntos donde no debería.
Si bien el acercamiento de Begins era casi melancólico con un autor reinterpretando la leyenda del héroe con y sin la máscara, en TDK la cosa cambiaba. La textura era la de un cómic, con el caos representado en forma de Joker intentando corromper la realidad. TDKR es de las tres la que más cerca está del mundo terrenal en términos de tratamiento de la imagen, planteamiento de conflictos y desarrollo/interacción entre los personajes. Curiosamente al mismo tiempo es la que más traiciona todo esto al abrazarse (mediante giros) a esa fantasía comiquera que puede leerse en los tebeos anteriores al trabajo de Frank Miller. El híbrido es extraño y funciona casi siempre, pero si bien en las primeras películas había que hacer alguna concesión aislada aquí se vive en un estado perpetuo de anulación de todas las leyes lógicas posibles.
Con esto no quiero decir que TDKR sea fallida a nivel narrativo, nada más lejos de la realidad. Lo que plantea lo hace bien siempre y cuando la suspensión de la realidad se aborde desde el primer momento sabiendo que se va a asistir a un cómic en movimiento, por supuesto mucho más apegado a la realidad que en los trabajos previos basados en el hombre murciélago (desde los 60 hasta los dípticos de Tim Burton/Joel Schumacher). El problema viene así por ciertos giros que sacan un poco de la película, que por otra parte hace un trabajo ejemplar a la hora de desarrollar a sus personajes incluso para aquellos que se suman ahora a la franquicia: desde John Blake hasta Catwoman, pasando por Bane, dándole más protagonismo a Fox o Alfred, y volviendo a Begins a la hora de otorgar al icono de Gotham (Wayne/Batman) la importancia que perdió en TDK a favor de Joker/Dent.
Particularmente interesantes son las ideas que quieren transmitir los hermanos Nolan con su guión, que nos vuelve a hablar de la necesidad (o no) de héroes, con un Wayne destruido tras los eventos de TDK, con amenazas más allá de las evidentes: pérdidas personales, dudas, y por supuesto enemigos. Si la película anterior se beneficiaba de la presencia de Joker interpretando a Heath Ledger con maquillaje de payaso (y no a la inversa) aquí tenemos a un notable Tom Hardy haciendo de Bane, un enemigo amenazador, poderoso y sin miedo a causar el caos total, que tiende un hilo al origen (Begins) para poner broche de oro a una trama iniciada y hasta ahora inconclusa.
Igualmente sorprendente es la presencia de Selina Kyle/Catwoman, que casi hace olvidar a la Pfeiffer de "Batman Returns" con una encarnación física y sensual a cargo de Anne Hathaway, que está estupenda (a todos los niveles) a pesar de que su parte del guión no es la más beneficiada. Esta correspondería indudablemente a Alfred, ahora con mucha más chicha (sus escenas con Wayne son oro puro, realmente se siente una conexión, química, dando veracidad a lo que se ve en pantalla); a ambos pertenece uno de los mejores momentos del filme, una revelación que hace más mella en nuestro héroe que las palizas propinadas por el villano de turno.
Afortunadamente Christopher Nolan parece haber tomado nota de las críticas vertidas hacia Inception y demuestra que poco a poco le ha ido cogiendo el punto a rodar acción. En TDKR hay algunas secuencias especialmente sólidas (cierta escena de Catwoman/Batman en una azotea) y el director se muestra más cómodo a la hora de filmar, permitiendo respirar a las secuencias y abusando menos de su gran aliado, el plano-contraplano, aunque por momentos no pueda evitarlo. Lo que mantiene por supuesto es su tono épico, grandilocuente, seña de identidad de un realizador con estilo propio, quizá el mejor facturador de blockbusters de la actualidad. De hecho sus casi tres horas de duración se pasan bastante rápido incluso a pesar de que el montaje no alude al clímax perpetuo, si bien por supuesto la omnipresente música de Hans Zimmer (buenísima como siempre) conduce artificialmente algunas secuencias en lugar de complementarlas.
Llegados a este punto sólo queda asumir las cosas como son: TDKR (o hablando en castellano, “El caballero oscuro: la leyenda renace”) es un entretenimiento notable que disfrutarás si eres capaz de pasar por alto algunas de las licencias que se toma. No es el gran broche de oro que podría esperarse pero después de “The Dark Knight” la cosa estaba complicada. Sin Joker y con una conclusión que dividirá a la gente, TDKR es el último gran vistazo de un autor a un material que sólo unos pocos han sabido dignificar. Una trilogía para la historia.
// EL SIGUIENTE TEXTO CONTIENE SPOILERS/DESTRIPES SOBRE The Dark Knight Rises, EXPLICACIONES SOBRE SU ARGUMENTO. NO LO LEÁIS A MENOS QUE HAYÁIS VISTO LA PELÍCULA //
Máscaras. Mucho se hablará sobre el giro que
involucra a los personajes de Cotillard y Bane. En el tercer acto de la
película la primera se revela como la villana de la función asumiendo el
rol del personaje que una vez escapó de la prisión, la hija de Ra's’Al Ghul
. Si se miran con detenimiento los flashbacks uno puede darse
perfectamente cuenta de los rasgos andróginos del personaje, por lo que
esta revelación encaja. Sirva pensar en el personaje de Arya Stark en la
serie de la HBO “Juego de tronos “para encontrar un equivalente.
El
caso de Bane es más complicado porque pasa de ser una amenaza sin
corazón, expulsado de La liga de las sombras por ser “un monstruo”, a
convertirse en el protector, héroe, salvador de la niña citada. Esta
revelación se hace en una secuencia torpemente introducida por Nolan en
la que Batman es apuñalado dando como resultado un momento en el que la
narración se rompe. En “Shutter Island” Martin Scorsese hacía algo
parecido con la revelación, y como ocurre en The Dark Knight Rises, las
pistas estaban expuestas y sólo había que ir atando los cabos. La
diferencia entre ambas es que en la primera todo esto afectaba a la
narración y en el film de Nolan los ejes son puramente físicos, de
imagen. Funcionales a todas luces, pero algo tramposos.
Más
evidente resulta la revelación que involucra al personaje de Blake.
Desde que le cuenta su historia a Wayne es fácil anticipar quién va a
resultar ser al final, claro que para esto hay que a) haberse leído
algún cómic del murciélago o b) bucear en el resto de adaptaciones
cinematográficas de Batman. Robin, efectivamente, no es un nombre real
sino un ‘nick’, un –como Batman- alter ego de una persona diferente. Es
más: ha habido infinidad de hombres distintos encarnando este papel en
cómics, películas, series de TV, etcétera. ¿Recordáis al de Chris
O’Donnell en “Batman Forever”? Pues este es otro.
Realismo relativo.
El acercamiento de Christopher Nolan al personaje de Batman ha sido
aclamado por su realismo, por mimetizar bajo una imagen nueva los
códigos expuestos en fuentes como los cómics de Frank Miller o Batman
The Animated Series (y particularmente la película que derivó de ésta,
“La máscara del fantasma”). Si bien en las dos primeras ocurren cosas
que sólo podrían darse en un mundo de fantasía, el género que movía sus
motores era el thriller puro y duro, en un contexto en el que las artes
marciales se mezclaban con la tecnología. Batman no es un superhéroe: es
un hombre con recursos. Y así se ha mostrado siempre.
En
The Dark Knight Rises la cosa cambia. Se pierde un poco esta fisicidad
para abrazar la fantasía. No es tanto que una moto pueda convertirse en
una bat-nave sino el hecho de que Bane (hombre extremadamente fuerte)
sea capaz de ahogar a un hombre presionándole la garganta, pero que sin
embargo golpee a Batman insistentemente tardando infinidad de tiempo en
dejarle fuera de combate. Llegando al punto, incluso, de lanzarle contra
su rodilla y romperle (aparentemente) la espalda, o darle puñetazos en
la cabeza hasta que se resquebraja su máscara, pero sin dañarle el
cráneo. Lo que sigue después en la cárcel es aún más fantasioso: la
reincorporación de la vértebra a razón de golpe, los intentos de subir
por la cuerda… Batman es más un superhombre que aquel mortal por el que
podíamos temer si la situación se complicaba. Se pierde así un poco el
efecto survival en vista a la espectacularidad. La realidad de Nolan se
resquebraja ligeramente en el momento en el que más quiere ponerla en
relieve, convirtiendo a su eje en un icono, obviando que tras la máscara
(sólo) hay un hombre.
Anarquía.
The Dark Knight Rises es indudablemente la película más política de su
director, por encima incluso de lo visto en The Dark Knight, donde los
despachos eran más bien un lugar en el que situar la acción y no tanto
determinarla a través de ellos (que Harvey Dent fuese político era sólo
algo superficial, no había lecturas más allá del caos del payaso). Aquí
tenemos a un enemigo que ansía derrocar al poder para corromper Gotham,
destruirla, hacerla arder. Para ello se sirve de la fuerza y
posteriormente del diálogo, liberando a los presos de sus celdas para
formar un ejército. Por otro lado están los policías y las fuerzas del
orden. Cuando llega la secuencia de enfrentamiento es imposible no
sentir algo de lástima por la simpleza con la que se presenta todo: no
es tanto que esto sea un refrito muy poco creíble de casi cualquier
batalla campal, sino el hecho de que mientras los primeros tienen armas e
incluso ‘tanques’, si bien sirve de poco porque fallan ridículamente
hasta que se acercan un buen trecho, lo segundos van a saco y dispuestos
a morir.
La épica viene por supuesto por parte de
Batman/Bane, que se ven peleando entre sí en un espacio dedicado a
ellos. Aquí el ejercicio político termina para dar pie, sencillamente, a
la acción. No es TDKR una película que busque reflexionar sobre los
límites de la sociedad, ni siquiera ofrece un análisis ni una reflexión
más allá de presentar unos conflictos que pueden entenderse como
alusiones a ciertos partidos, pero el simple hecho de que un realizador
se atreva (aunque sea de forma superficial) a guiñar el ojo a
movimientos como el 15M u Occupy Wall Street es particularmente
sorprendente. No deja de ser ésta una película de estudio, y quizá el
blockbuster más importante del año (dejando al margen “Los
vengadores”).
Pasado-Presente.
Nolan sabía lo que estaba haciendo con TDKR y preparó la artillería
para satisfacer a los fans y premiar a los seguidores de toda la
franquicia. Es por eso que la película está salpicada de frases que
tienden hilos a las dos películas anteriores, apuntes cómicos que no
ahogan la oscuridad del guión sino que se entienden como una experiencia
vital entre los personajes sin miedo a que el espectador se pierda en
el trayecto. Paralelamente se introducen flashbacks y se salta en el
tiempo, se recuperan escenas de Batman Begins y The Dark Knight para
darle un sentido global a los personajes. Se consigue así un equilibrio,
un ejercicio de coherencia total, y global, que apunta a este filme
como un broche perfecto (al menos en este aspecto), un cierre de ciclo
que se abre con la recuperación de la primera trama en la que se
involucró, 15 años atrás, con Bruce Wayne perdido en si mismo en aquel
hogar de delincuentes.
The End? – The
Dark Knight tiene uno de los mejores finales de la historia reciente.
Sí, así es. Unos planos muy concretos y una perfecta voz en off nos
conducían hacia la verdadera naturaleza de esta mirada autoral levantada
por los Nolan. Si The Dark Knight Rises no es el broche de oro perfecto
ni consigue ser tan sólida como la anterior es porque su indefinición
le hace más daño que bien. El final de la película es ambiguo, dando
lugar a dos interpretaciones: una es la coherente en términos de guión. Y
otra es la poética. Yo me quedo con esta última (tampoco vi dejar de
girar la peonza de Inception), pero expongámoslas, a ver con cuál os
quedáis vosotros.
* V.1. Batman sobrevivió a la explosión. Pese
a que se llevó la bomba fuera de la ciudad en la nave, haciéndola
explosionar en el océano, la revelación argumental posterior en la que
Lucius es informado de que “seis meses atrás Wayne arregló el piloto
automático” y la secuencia en la que Alfred llega a Florencia y ve a
Bruce/Selena en la mesa, apuntarían a esto. Bruce sacrificó a su
alter-ego convirtiéndolo en leyenda (la estatua le hará inmortal) para
vivir una vida de verdad con la mujer, tras haber cicatrizado sus
heridas.
* V.2. Batman murió en la explosión.
Si obviamos todo lo anterior y tiramos de la lógica, aunque el avión
hubiese tenido el piloto automático vemos suficiente tiempo a Batman
dentro del jet como para saber que no tuvo momento de eyectarse y dejar
la nave avanzando hacia el océano por si sola. E incluso en caso de que
hubiese salido a medio camino, o saltado al mar, la radiación habría
acabado con él igualmente. El flashback de Alfred imaginaba a un joven
Bruce Wayne, de espaldas, hasta que se giraba. Volvían a la realidad. En
la secuencia final vemos a Alfred observando la mesa de en frente. La
luz recubre el cuerpo de Wayne y la mujer, a modo de ensoñación. Esto
significaría que la secuencia no está sucediendo más allá de la
imaginación de este protector, una forma de exorcizar sus demonios
imaginando a su protegido alcanzando por fin lo que ansiaba para él. El
tratamiento de la imagen con la luz reforzando la figura de Wayne
añadiría un plus de veracidad a esta idea.
¿Qué tenemos
que creer? Cada espectador verá una cosa. Al contrario de lo que ocurría
en “Origen” (Inception, 2010), que terminaba ambiguamente utilizando la
peonza como eje sobre el que hacer girar las teorías, aquí la cosa
parece haberse escapado de las manos de su realizador, en un caso u
otro. Quiero creer que en el guión original Nolan quería cerrar la
trilogía de forma trágica; lo cual habría sido coherente. Pero que el
estudio no quiso permitirlo y le permitió añadir una secuencia final no
del todo clara pero en el que éste se salvase, espiritualmente (V.1) o
físicamente (V.2).
Frikadas y divagaciones de un Moogle Cat.

2 Comentarios:
Tremenda entrada. Poco que
20 de Julio de 2012 • 23:01 — tidus 7...
23 de Julio de 2012 • 21:06 — charlie ferrari13Excelente reseña. Suscribo palabra por palabra tu conclusión, de hecho me "fastidió" leera porque luego no sabía que poner en mi crítica
Por cierto, no creo que Alfred haya sido muy beneficiado por el guión. Es verdad que cierta escena es muy buena, pero después de eso desaparece completamente. Pienso que lo deberían haber tratado un poco mejor. De ese modo, sería de lo mejor de la película.