10 de Febrero de 2012

Comentarios de Kuradoubeki

El problema de las notas es que tienden a acaparar la atención tanto, que muchas veces predominan sobre el texto. Además, está toda esa parafernalia metacritic, gamerankings, o a menor escala donde se sitúa el valor de los juegos según su nota; pues dicha nota los iguala y permite compararlos. Tal juego tiene un 7 y el otro un 8, es superior porque la media aritmética de la crítica general lo sitúa por encima. Y eso me parece absurdo.

Después está el tema de valorar gráficos, sonido y demás. Dejando de lado que me parece absurdo valorar numéricamente los apartados de manera separada como si pudiésemos arrancar la banda de sonido de un filme o juego y disociarla de lo quemuestra la imagen y qué busca transmitir, muchas veces falla el rigor, o nos gusta más un estilo artístico determinado, etc.  Dicha puntuación es tan subjetiva en ciertos casos que se convierte en irrelevante.

No me disgustan las notas, sinó su poder. Se pueden manipular, pueden obedecer a criterios muy subjetivos, pero se presentan de forma aséptica, cuantificable y medible, para orgullo de fans y usuarios que tienen munición perfecta para el asalto foril o como perfecta herramienta de marketing para las compañías.

Lo que me gustaría no es tanto que desaparecieran las notas, sino que perdieran tanta trascendencia, junto a los análisis. No esperar el juicio de Gamespot o IGN (por citar las más famosas), sino su opinión, como hacemos los foreros a los que nos interesa un juego y leemos los hilos donde cada cual comente sus impresiones.

Es un tanto utópico, pero dado como se llevan este tipo de publicaciones, me gustaría que no existiese tanta distancia entre las grandes y los pequeños, que se dieran una cura de humildad y reconocieran que sus exámenes y juicios no distan demasiado de los que hacemos el resto de usuarios en muchos casos, incluso movidos por modas, expectación o filias varias.

Un saludo.

Creo que incides sobre algo interesante, en el sentido en que la mecánica base del videojuego parece en cierto sentido institucionalizada, instaurada; y que la frescura o la innovación queda relegada más bién a aquellos pequeños detalles de sorpresa que hacen grandes a los juegos. 

Yo pienso que, al cabo, todos necesitamos nuestra ración de lo mismo; así como de cosas que, si bién ya cuesta que sean originales (cosa que me parece sobrevalorada per sé), puedan tener elementos sorprendentes de interés, o propuestas más arriesgadas, o un estilo visual y de mecánica rompedor.

Un saludo.