17 de Octubre de 2017

Archivo para Marzo de 2014 en El jugador de sueños, blog de Don_Caballin

¡Ay, las obras de casa! Un martillo, una pala, el traqueteo del taladro agujereando paredes… Es indiferente de qué forma nuestro amabilísimo vecino haya perturbado nuestra paz de espíritu, pues cualquiera de estas herramientas supone un auténtico instrumento de tortura bajo la cual se cimentará su nueva morada. El resultado será la lógica consecuencia de invertir cantidades ingentes de dinero y esfuerzo, a lo que es necesario añadir, sobre todo, unas ganas locas de importunar a propios y extraños. Al fin y al cabo, esos insomnes vecinos serán sus primeros invitados y los que juzgarán si tanto enojo estaba justificado.

Las obras duelen. No se trata de un dolor banal como podría ser el tomar un alimento en mal estado, sino una venganza que el universo se toma contra ti por algo que hiciste en otra vida. Estoy convencido de que desde que el hombre es hombre ha existido un semejante pertrechado con el objeto más ruidoso, dispuesto a acabar con nuestra paciencia. No estaba allí, pero no me sería muy difícil imaginar a un joven Tales de Mileto hastiado porque quería montar una reforma en casa.

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