11 de Diciembre de 2017

Archivo para Enero de 2014 en El jugador de sueños, blog de Don_Caballin

Explicaba el filósofo francés Jean-Paul Sartre que “la incomunicabilidad es la fuente de toda violencia”. Un planteamiento racional pero que solo pretende responder a una de las muchas cuestiones que rodean al término. El hombre es un ser complejo en su propia diversidad natural e impregna todos sus actos de connotaciones. Es difícil llegar a comprender o siquiera atisbar el origen de la violencia, pues su aportación data de los primeros instantes del hombre tal y como lo conocemos.

Por tanto, no se trata de un término ligado a las nuevas tecnologías ni a los cambios que produjo la llegada del mundo contemporáneo, sino más bien de una faceta propia de nuestra heterogeneidad en cuanto a formas de expresión. Sin embargo, sí es cierto que el término se ha ido segregando en diversas parcelas para intentar delimitar cómo y qué efectos produce. La necesidad de distinguir distintos tipos de violencia es tan lógica como variedad de campos y situaciones existen. Violencia doméstica, cultural, juvenil, de género, política… y en todos los casos produce el mismo tipo de repulsa en la sociedad, pero no siempre esto fue así. En la antigua Roma el coliseo era el lugar en el que los romanos se vanagloriaban y manifestaban la violencia como un acto social y de celebración, así como hoy día la tauromaquia parece recoger el testigo.

El problema reside al extrapolar este sentimiento por la violencia a campos ignotos y aún por estudiar como son los medios audiovisuales. Cuando a finales del siglo XIX los hermanos Lumière comenzaron a mostrar sus grabaciones ante pequeñas audiencias, pocas nociones tenían del futuro que aguardaba al mundo fílmico. Se cuenta que la primera vez que se proyectó la escena de la llegada del tren (1896) ante un reducido público, algunos de los allí presentes quedaron sumidos por la histeria y corrieron espantados de la sala, pues creían que ese tren se encontraba dentro de la habitación y los atropellaría. Los Lumière desde la más pura inocencia no eran conscientes de que aquello era el comienzo de un nuevo sentido del concepto de realidad e interacción, lo cual repercutió también en la opinión pública y en aquella vanguardista idea de la violencia que estaba surgiendo.

Para ver este video es necesario tener JavaScript activado y el plugin Flash instalado en el navegador.