17 de Octubre de 2017

Archivo para Enero de 2011 en El jugador de sueños, blog de Don_Caballin

Es difícil mencionar a una compañía de renombre en el ocio electrónico como Nintendo sin hablar de una de sus sagas más queridas y que ha tratado con más mimo: The Legend of Zelda

Un oscuro mal se cierne sobre el mundo, sólo un joven de verdes ropajes será capaz de restablecer la paz y devolver la luz. Bajo esta épica epopeya nació la primera entrega de la saga en NES. Un éxito sin precedentes para la compañía y que desde entonces se ha ganado un hueco en las estanterías de los jugadores entrega tras entrega. 

Un éxito conformado por una historia -que aunque no deja de ser algo típica, ofrece suficientes elementos que la convierten en una única aventura- y una jugabilidad accesible a todo tipo de jugadores pero con la profundidad que se exige a un juego de estas características. Su paso por las consolas de Nintendo fue marcando unas claras directrices que han demostrado con el paso de los años sus señas de identidad. 

Sin embargo, con la llegada de Nintendo 64 la fiebre de las 3D obligó a muchas compañías a adaptar sus sagas más queridas a esta nueva tecnología. Esta innovación provocó el declive de muchas franquicias a las que el cambio de las 2D a las 3D no sentó especialmente bien. Lejos de esto fue el caso de The Legend of Zelda: Ocarina of Time, un éxito sin precedentes que marcó un hito en la historia de los videojuegos. Es necesario comprender el contexto histórico, y es que Ocarina of Time poseía un diseño artístico que ha trascendido en las épocas posteriores y ha sentado cátedra en su estilo. ¿Las causas? Su
 imponente jugabilidad y apartado audiovisual, que elaboraron un complejo mundo donde destacan el diseño de mazmorras o personajes

 

Los posteriores juegos recibieron la misma atención por parte de los jugadores, quienes advirtieron el cambio generacional con la llegada de Nintendo Gamecube. Así se acrecentó la expectación sobre un nuevo título de la franquicia, generado en gran parte por las anteriores entregas en las consolas de sobremesa (Ocarina of Time y Mejora´s Mask), esperando un diseño artístico similar pero adecuado a un nuevo nivel técnico. 

Contra todo pronóstico, las primeras imágenes sobre el nuevo título mostraron un aspecto más cartoon, una decisión que dividió al público. Al igual que ocurrió con la llegada de Nintendo 64volvían a romperse las directrices marcadas tiempo atrás por la compañía

A pesar de esto, The Wind Waker innovó en todos los aspectos a sus predecesores y mantenía aquellos que caracterizaban a la franquicia. Pronto la crítica lo coronaba como una joya dentro del catálogo de Nintendo Gamecube. Sólo faltaba la aprobación de un público que miraba al título con recelo, pero que finalmente aceptó de buen agrado el cambio respecto a las anteriores entregas. 

Durante la vida útil de la consola, Nintendo trabajaba en un nuevo título de The Legend of Zelda. Esta vez centrado en un diseño artístico más oscuro y realista, con el fin de contentar a aquello fans que no quedaron satisfechos con el aspecto infantil que ofrecía The Wind Waker. Tras múltiples retrasos, The Legend of Zelda: Twilight Princess salió a finales de 2006, coincidiendo con la salida de la nueva consola de sobremesa de Nintendo: Wii. 


Por primera vez un título de estas características compartía dos plataformas de sobremesa diferentes, un hecho que marcó el cambio generacional y la despedida final de la consola Gamecube. 

Tras esta perspectiva analizamos Twilight Princess en su versión de Wii, el cual nace con la pretensión de alcanzar el nivel de las primeras entregas de Nintendo 64. ¿Logra su cometido? Sigue leyendo para descubrirlo.