Contactar con Ex Cowboy
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Spielberg ya tiene a punto nuevo Boom Blox y a mi se me ocurre que alguien debería contratar a Tarantino para hacer la adaptación a videojuego de Vanishing Point (1971), película de culto totalmente desaprovechada, medio road movie, medio western a lo Easy Rider y Midnight Cowboy. Después de merendar con ella, me han entrado unas ganas terribles de jugar al Out Run, a los primeros Test Drive e incluso al Spy Hunter. A cualquier juego de carreras que me no enjaule en una ciudad y me obligue a memorizar calles como un GPS, sino que haga de la conducción una experiencia a largo plazo y una cuestión de resistencia, no de tiempo. ¿15 horas en tiempo real? Eso es lo que se apuesta que tardará en recorrer la distancia entre Denver y San Francisco (unos 1.500 kilómetros de desierto, según leo por ahí) el protagonista de la película. Es un comienzo.

Basado en hechos reales: una poeta en edad de ser abuela,
popular por ganar un premio de literatura erótica, se tira tres meses en cama
por culpa de un accidente ("me había atropellado un auto", repite) y mata el tiempo jugando a la Play. De vez en cuando vuelve a la
literatura o la televisión, pero sus imágenes le parecen horribles en comparación.
Entonces decide escribir algo alegre. Y se convirte en la primera mujer en
ganar el premio de poesía Fundación Loewe, gracias a un jurado compuesto
por hombres. El poemario se titula Playstation y está editado en Visor, sello español de poesía por
excelencia, y aunque no cuenta sus intimidades con el mando, sí que funciona literalmente como plataforma lúdica a una mujer que se toma
su vida y su trabajo como un juego: "Si no pedí que me trajeran/ ¿por qué me
echan?", bromea con que será su epitafio. Es Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941), una mujer a quien los sex shop le recuerdan a las
jugueterías de su infancia. Es la poesía frente al consolador.
Dicen sus creadores que Flower es la versión jugable de un poema y que explota la tensión entre el ajetreo urbano y la serenidad de la naturaleza permitiéndonos controlar algo tan elevado de espíritu como una corriente de aire. Tan presuntuoso y extraño como suena: todo lo que tenemos que hacer es dirigir el viento a través de paisajes preciosistas en alta definición mientras vamos rozando flores como si fueran notas de colores. Oig. Lírico hasta el sonrojo y pausado, es cierto que su sutileza parece buscar más una sensación en el paladar que una explosión de sabor. También que su banda sonora apesta a perfume de rosas. Es demasiado ligera. He aquí mi alternativa sin pétalos, nada hippy: el austríaco Fennesz, otro poeta de lo digital capaz de evocar la goteante melancolía de una estampa de verano a base de distorsión sonora.
Lo más "interactivo" que se puede decir de Flower es que a veces parece un videojuego de carreras de coches. Hay que girar el sixaxis de la PS3 como si fuera un volante para tomar las curvas cuando alcanzamos ciertas velocidades, aunque también podemos quedarnos de manera casi estática en todo lo alto y pensarnos el próximo movimiento.
A mi novio le gusta pescar. Yo suelo imaginarme su infancia en plan Tom Sawyer, en una granja en el Brasil rural de los años setenta: hasta arriba de barro seco y con heridas en las rodillas después de un día sofocante, camino de un embarcadero de madera, con una caña al hombro y un lata de lombrices. Aunque ya me ha advertido de que él no corría descalzo. No ha crecido con videojuegos, pero se le dan bastante bien las partidas de billar en el Home. Es decir, ponle frente a algo cuyas reglas conozca y aparece un jugador potencial, con ganas de competición y de echar otra y otra. Así que con Sega Bass Fishing para Wii podía pasarle dos cosas: que su propuesta de trasladar la pesca a un videojuego fracasara por pura ridiculez (viene con "periférico" de plástico para montarte una "caña" con los controles de la consola) o que fuera como darle una raqueta de ping pong a un deportista lesionado. Pasó lo segundo, claro.
Ya es definitivo y oficial, después de que MTV soltara la liebre en octubre: los Beatles contarán con su propio Rock Band, siguiendo el ejemplo de otras bandas como Metallica y Aerosmith, que ya han probado el éxito de los videojuegos musicales en sendas versiones de Guitar Hero. Tal y como está la industria, debe de ser más rentable que cualquier reedición en estuches deluxe. El grupo, un clásico de la inamovilidad y del combate con dientes por sus derechos, terminó hace poco cayendo bajo la dominación del todopoderoso iTunes (algo que parecía impensable tras su largo contencioso contra Apple), y ahora lo hace bajo el no menos influyente Rock Band. Definitivamente, algo está cambiando. Solo pido una cosa: ¡El Sgt. Pepper completo, por favor!
Más o menos fusilo de la nota de prensa. Se trata de un acuerdo entre Apple Corps, S.A., Harmonix y MTV Games, filial de Viacom’s MTV Networks y será lanzado en una fecha mágica: el 9 del 9 del 2009. Estará disponible en varios formatos (incluido un cofre en edición limitada), para Xbox 360, PlayStation 3 y Wii. Lo mejor está casi al final: "El juego ha sido concebido por Sir Paul McCartney y Ringo Starr, junto con Yoko Ono y Olivia Harrison". Y se espera un aluvión de material descargable previo pago. Inevitable peaje.
Hay algo fascinante en el hecho de despertarse invertebrado, boca arriba en la cama con seis patas segmentadas y bien articuladas y con la antigua piel sobre el cuerpo como un abrigo, como diría Joe Hill, uno de los hijos escritores de Stephen King. Hill ha publicado en español su colección de relatos Fantasmas, en uno de los cuales retoma el mito kafkiano del hombre-insecto y se lo lleva al siglo XXI, hasta un chico que una buena mañana entiende que nunca volverá al instituto. Nadie con un par de antenas nuevas lo haría. Deadly Creatures, el último videojuego de THQ para Wii, no tiene mucho de cuento filosófico que reflexione sobre la naturaleza humana pero sí algo de suspense y mucho de asco: el que produce vernos reencarnados, no en el dios griego de la guerra, sino en una peluda tarántula y en un escorpión bien crujiente, nerviosos como una mano sobre una mesa, tap, tap, tap, mientras masticamos larvas a mandíbula batiente, chaf, slurp, ahh.
Haciendoelpino. Grabado en riguroso mono en los estudios La Cocina del Invierno, Madriz, 2004-2009. Hardware: PlayStation 2. Software: MTV Music Generator 2.
Intro (Paul Auster)
