Contactar con Ex Cowboy
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Una de las influencias más repetidas al hablar de Silent Hill es el trabajo del pintor Francis Bacon, especialmente sus estudios alrededor del cuerpo humano, su representación y sus límites. No en vano Bacon, que se inspiraba para pintar en cosas tan dispares como libros de enfermedades bucales, las radiografías y las viejas fotos de deportistas en movimiento, es conocido como el artista del horror por una obra donde abundan las fauces cubiertas de dientes, las mutilaciones y la distorsión de la carne. La llegada del pintor al Museo del Prado con una ambiciosa exposición sin precedentes puede ser una buena oportunidad para comprobar hasta que punto su carnicería, sucia y arenosa, está presente en la cultura popular actual, especialmente en autores como David Lynch, H. R. Giger y Masahiro Ito, creador de los espantos patizambos de Silent Hill.
De los autores de Cassius is over! Cassius away!...
¿Un simulador de caza? ¿Estás de coña? No, en serio: Cabela’s Big Game Hunter lo tiene todo para ser el sueño húmedo de un redneck y la pesadilla de PETA, con sus paisajes de western, su fauna salvaje de búfalos y alces pastando en libertad... y nuestro pequeño arsenal de apestosos rifles preparado para cuando arranque la temporada. Para el resto, una absoluta rareza. Hay que vestirse de camuflaje, coger algunos cebos y reclamos, rastrear las pisadas y buscar un sitio resguardado desde el que esperar pacientemente a que se acerque una manada. Entonces, zas. Y cuidado, porque los animales pueden olernos, así que mejor nos rociamos con la esencia de una hembra en celo y nos ponemos de cara al viento. Puaj, qué asco. ¿En serio? Te lo juro.
Un amigo me envía una frikada que no sé si amar u odiar profundamente. Hablando de Quick Time Events, este Street Fighter 2 (mínimamente) jugable para YouTube (de verdad, de verdad) funciona con cuatro botones que hay que pulsar y que cargan diferentes fragmentos de la pelea: en uno Guile da una patada, en otro lanza un Sonic Boom, en otro vence a su oponente y acaba la partida. Es bastante tontorrón, pero es dificil resistirse a las animaciones con juguetes y esos fondos (un retrete, una supernintendo). 2009 será el año del revival definitivo del clásico de Capcom. En fin, que es domingo, que nadie me lo tenga en cuenta...
El que decidió que la dificultad se mide, entre otros factores, por el número de vidas que el Dios de los Videojuegos nos otorga al comienzo de cada partida fue el mismo que nos condenó a repetir los mismos niveles una y otra vez y a aprendernos de memoria mecánicas para no malgastar ni una, que luego llegaba el final boss de turno. Quedarse sin vidas tenía en su día el mismo efecto que un “continuará…” en el clímax de un culebrón: el de un coitus interruptus que te empuja a implicarte (y a echar otra moneda). Si hay que posicionarse ante Prince of Persia, donde, escándalo, sencillamente no es posible morir, y decidirse entre si es un milagro porque manda a paseo la tradición de los continuarás o es más bien algo diabólico (sacrilegio: dinamita su propia necesidad de complicar la tarea del jugador), elijo lo primero.
Mientras haya tiempo libre, habrá imaginación. La mía no para de darle vueltas al próximo Silent Hill Homecoming, cuyas tibias críticas me han dejado aplastado contra el suelo. Detrás de su banda sonora repite el efectivo Akira Yamaoka, un Badalamenti del industrial que haría las delicias del David Lynch de Carretera Perdida. Como sus temas cantados seguiran sin convencerme, he aquí una alternativa pervertida al score de Homecoming: Fuck Buttons, un dúo de Bristol (capital de la niebla) que tortura a sus juguetes para sacar ruido, psicodelia, drone music y electrónica lo-fi. Infernal.
La ultima entrada repasando 2008 (eso espero) y primera sobre un lanzamiento de 2009. A ArsGames no pude ir por motivos de curro, pero hubiera matado por poder hacerlo. Allí se vio ATARI COLD WAR SHOW, un espectáculo en directo sobre la propaganda político-militar durante la Guerra Fría a través de los videojuegos. Se llevó a cabo la noche del 27 de noviembre en Picnic, "un pub del centro de Madrid en donde es frecuente disfrutar de actuaciones en vivo. La estética y la música de la época (videojuegos desde los 70 a los 90) estuvieron presentes en un viaje ficcional a un pasado en donde todavía existía el Telón de Acero, una tecno-guerra mediática, un fenómeno histórico contemporáneo al videojuego: la Guerra Fría”. Su responsable fue el colectivo Addsensor. Este año no falto. Por cierto, hablando de videojuegos y Guerra Fría, Warner acaba de mostrar sus primeras imágenes de la adaptación de Watchmen. Ahí van, aunque yo no me emocionaría demasiado…
Es lo que tiene irse de vacaciones a los Alpes con la familia: uno sabe que puede morir por sobredosis de Wii para combatir el frío. Todavía con los acertijos del Profesor Layton en la cabeza (me resisto a cerrar la DS y enfrentarme al tan poco fiable Wiimote; suspiro de resignación), he decido organizar por categorías todas mis posibilidades de triunfar como jugador casual/esporádico con la consola de Nintendo, con la que llevo un tiempo que ni me hablo. En resumen, el desafío que me lanzo a mi mismo puede plantearse así: ¿es posible que el jugón que hay en mi sobreviva con algo más de media docena de juegos de aspecto facilón, a una temperatura de seis grados bajo cero y con una familia numerosa loca por hacer el ganso frente a la pantalla? Les aseguro que lo he intentado todo.
Opción A: Empacho navideño de turrón y novedades
Nadie sabe la influencia que Brain Training está ejerciendo en jugadores y programadores, si estamos ante un fenómeno capaz de revitalizar el género de los puzles o ante una moda que se acabará deshinchando junto a la capacidad de las compañías para ofrecer nuevos retos mentales. El Profesor Layton y la villa misteriosa no cuantifica el peso de tu cerebro, pero parte de esa misma filosofía del colocar al puzle mondo y lirondo en primera línea de juego, y estira sus posibilidades gracias a una trama a lo Sherlock Holmes, algo de exploración y unas deliciosas secuencias de animación que muchos comparan con el arte del estudio Ghibli. El blog de la revista Wired lo ha elegido como uno de los cinco mejores juegos portátiles del año y Gamasutra le da una mención honorable. Se les olvida decir que el dolor de cabeza que te deja es igual de memorable que su adicción: toda una resaca.
Haciendoelpino. Grabado en riguroso mono en los estudios La Cocina del Invierno, Madriz, 2004-2009. Hardware: PlayStation 2. Software: MTV Music Generator 2.
Intro (Paul Auster)
