Trabajando un día más en la tienda de videojuegos como otro día cualquiera.
A una hora determinada "me se aserca" un muchacho que no sabría describiros su aspecto. Sólo puedo deciros que me produjo sudores fríos y no me apetece compartir con vosotros una sensación tan desagradable.
Lo tengo delante frente a mi cara, me mira con descaro y me pide:
- ¡Me da un juego de la Playstasion!
Si yo hubiera sido un tendero cabrón le habría sacado ese de la Barbie que tengo cogiendo polvo al final de la estantería pero como soy buena persona me contengo e intento sacarle más información.
- ¿De qué "Play" estamos hablando?, ¿La dos?, ¿La tres?
El muchacho se me queda mirando profundamente a los ojos. Siento como me penetra con los suyos y dice: