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El otro día tuve la
conojudérrima suerte de encontrar por cinco míseros euros en un Cash & Converters nada más y nada menos que la versión de Nintendo GameCube de
SoulCalibur II. Aunque lo jugué en su momento porque me lo dejó un amiguete, rejugarlo fue toda una experiencia. No recordaba que fuese tan acojonantemente bueno. Y, lo más gracioso de todo, es que, como pasa con el primer
SoulCalibur, este también se mea como quiere en esa puta basura llamada
SoulCalibur V.
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Bombas, bombas... ¿qué pasa?
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Uno de los detallitos que hicieron especial a la versión para consolas de este juego es el hecho de que cada una poseía un personaje exclusivo. Heihachi para PlayStation 2, Spawn para Xbox, y Link para GameCube. Lo de Heihachi medio lo entiendo porque Tekken por aquel entonces era una saga cuasi-exclusiva de las consolas de Sony (exceptuando Tekken Advance), pero lo de Spawn en Xbox es de bastante risapena. Quizá si hubiesen metido el rollo aquel de la espada de energía en el primer Halo en lugar de en el segundo, otro gallo cantaría. Por supuesto, la versión mejor parada en este aspecto es la de GameCube, cuyo invitado especial no era otro que el mismísimo Link, de The Legend of Zelda.
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Viendo el roster de personajes controlables en este juego me ha venido también a la cabeza por qué PlayStation All-Stars Battle Royale es otro mojón del quince. Por una cosita llamada coherencia. Mientras que en la saga Smash Bros. todos los personajes mantienen cierta coherencia entre sí (Kirby podría ser otro Pokémon más, Marth y Roy primos de Link), en el juego de Sony no hay coherencia alguna. Son casi todo marines y/o personajes third-party. Coherencia cero. Esto además deja entrever que Sony no tiene personajes propios con carisma.
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¿A qué viene esta retahíla sobre la coherencia? ¿Qué tiene que ver esto con SoulCalibur II? Ahí tenemos a Necrid y a Spawn (en Xbox), personajes de Todd McFarlane y que a mi parecer no pegan una mierda con el resto de personajes del juego. Ea. Ya está, ya lo he dicho.
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