¡Cómo olvidar los viejos juegos de rol para ordenador! Mapas mastodónticos, miles de objetos inútiles, hechizos absurdos, enemigos imposibles... y otras tantas cualidades que algunos recordarán esbozando una enorme sonrisa (un poco torcida, todo hay que decirlo). Echando un vistazo a los juegos actuales, sin embargo, no parece que su influencia se haya prodigado en exceso.
Todo aquello ha mutado en un sinnúmero de palabrejas de dudoso valor jugable; los objetos únicos se han convertido en drops con ratio variable, los mapas gigantes en pasillos con deslumbrantes eventos scriptados y los enemigos duros de roer en criaturas grandes con un level de tres pares. Aquí y allá todavía prevalecen ciertas características reconocibles, pero con cada año que la industria envejece, la llamada evolución jugable se cepilla a un malogrado statu quo.