Marzo es un mes entrañable. En Valencia, las fallas despuntan alegremente por el horizonte, el frío da sus últimos coletazos antes de ser asesinado por la primavera y los estudiantes vagos, conscientes de su naturaleza, comienzan a percatarse de que su fin está cerca. ¡Cómo disfruto el mes de marzo!
Y tras esta gilipollez mayúscula, pasemos a la más importante de las bondades de este mes: la recta final del concurso de relatos. Siete desventurados se han atrevido a concursar, por lo que puedo decir con orgullo que la participación ha aumentado un 28’57%. A todos los que habéis mandado un relato para esta edición: ¡muchas gracias!; he disfrutado mucho leyendo vuestras historias. Creo que todas tienen posibilidades de ganar-así que nada me gustaría más que ver unas votaciones reñidas-.