A menudo suelo mantener posturas abiertamente ilógicas ante cuestiones y temas polémicos e incompatibles. No negaré que muchas veces lo hago por simple diversión, pero en el fondo se debe a cierto resquemor por la ausencia de fundamentos sólidos para creer en algo a pies juntillas -sea lo que sea.
Así, me divierto desentrañando las razones por las cuáles una persona cree firmemente en algo, para acto seguido compararlas con las contrarias. Si merece la pena, y estoy de humor -y por supuesto, el individuo en cuestión me parece lo bastante sensato-, los siguiente es seguir el rastro de esos pensamientos verbalmente para mostrar a la otra persona que lo que defiende, en el fondo, no se sostiene por ningún lado. Por supuesto, esto no sirve para convencer a todo el mundo, y muchas veces mis propios argumentos son conscientemente engañosos, pero en cualquier caso es bastante gratificante. Y además cabrea mucho al personal ^^
Esto, sin embargo, tiene la contrapartida de que mis opiniones suelen estar más vacías que la vida social de Meg Griffin. Nunca tomo partido cabal por nada que requiera cierto grado de reflexión, y termino dejándome llevar por mis sensaciones.
Por eso, en lo que se refiere a este pequeño submundo de la creación independiente, nunca he tenido una opinión definida. Sólo prejuicios.
¡Aaayy! ¡Pillines pilluelos! ¡Cuán descabellados fan-mades pasan por vuestras mentes calenturientas!