Sus descubridores le llaman así: El monstruo.
Su corto cuello sostenía un
enorme cráneo repleto de dientes y colmillos del tamaño de un pepino.
Normalmente medían entre tres y cinco metros. Eran los máximos depredadores marinos del Jurásico, y atacaban a
animales del estilo de los calamares, peces, y otros reptiles marinos.
Los integrantes del equipo tuvieron que excavar cientos de toneladas de roca a mano en medio de fuertes vientos, bajas temperaturas y con la amenaza constante de ataques de osos polares.
No. No es el argumento de una película de terror, sino que estamos hablando del
mayor reptil marino de la era de los dinosaurios que nunca se haya encontrado y
cuyo descubrimiento fue anunciado recientemente por el Museo de Historia
Natural de Oslo, en Noruega.