Episodio 4: El caso del Abogado Gilipollas, parte 2.
La bandeja de la comida llega a la habitación de Kip, mostrándo el menú del día: indigesto panaché de verduras aderezado con delícias de pescado rebozado, y de postre, un helado megahipersuperduro de pistacho, el cual parece que sea de Kryptonita más que de pistacho, a tenor del color verde oscuro. Ah, no podían faltar las pastillas de la medicación, la cual teóricamente no debería dejarle ver u oir a Kevin, pero que sin embargo, le vé y le oye como desde aquél día:
-Dime, Kip. ¿Alguna tía que conozcas te quiere libre?
-Pues salvo mi madre o alguna famosa que me ame por mi sexappeal...
-¿Sexappeal?
-Kevin, el sexappeal es lo que ejercen los locos peligrosos como yo en algunas chicas, que en lugar de ser duras como el helado de pistacho, se derriten en tu boca.
Dos golpes en la puerta es señal de que Alex, el celador favorito de Kip, está en su turno.