Se promocionó a bombo y platillo. Se nos dijo que revolucionaría los FPS para siempre... y al final se quedó en un bluff de los que hacen época. John Romero esperaba cubrirse de gloria... y acabó cubriéndose, pero de mierda.
El argumento, pintaba bien: érase una vez que se era, que el malo más malo de todos los malos, un tal Kage Mishima, en el 2455, decide usar su espadita, que es la que da nombre al juego, para modificar el tiempo a su libre albedrío, en plan Marty McFly con su DeLorean. Nosotros, pensando que tenemos una posibilidad, pos venga, a por el malo a través del tiempo, con un par. Empezamos en el presente, para terminar en el presente, recorriendo previamente Grecia, Noruega, y San Francisco.
El problema del juego es que deberían de notarse de entrada, el estrago de las modificaciónes temporales: por ejemplo, los estragos de las ayudas/intrusiones en el pasado deberían de notarse ya en el presente, y sin embargo... nasti de plasti. Además, vamos a cada periodo temporal con el mismo traje futurista, lo cual es ya bastante cantoso. Al menos, tener 6 armas por cada periodo temporal, parece justo.
Además, el juego incorpora elementos dignos de RPG (que aparte de ser un lanzagrandas, es la abreviatura de Role Playing Games...), con cualidades como fuerza, destreza, agilidad, entre otras, que a lo largo del juego, se podían modificar.