Mirando el poster de la nueva modelo de la saga TOMB RAIDER (también conocida como TETA RAIDER, debido al aumento de los pechos de la protagonista en cada entrega, algo que pasaba en sus orígenes...), me dí cuenta hasta que punto ha evolucionado el uso de modelos a la hora de vender un videojuego. Antaño, en los juegos de 8 bits de cassette (uséase, de Spectrum, Amstrad...), se usaban a modelos más o menos conocidas, para dar algo más de vidilla comercial a las portadas de algunos juegos, nacionales o extranjeros. Algunos se veían beneficiados sobremanera si la de la portada era conocidísima más alla de los videojuegos (Samantha Fox, Sabrina Salerno...).
Ahora, la cosa ha cambiado: si antes se ponía a la modelo como portada, ahora se hace algo más... circense. Se hace un juego, con protagonista femenina poligonal o pixelada, y... se contrata a una chica para que vaya por ahí promocionado el juego, vestida como viste el personaje (con un traje horroroso de cojones para ponerse, reconocido y confesado por varias que se lo han puesto...), luciendo palmito para deleite de futuros compradores, ilusionados por ver al objeto de sus más perversas y obscenas fantasías... en carne (sobre todo carne...) y hueso.
¿Han protestado grupos de feministas? No. ¿Lo harán en el futuro? No. ¿Los jugadores se matarán a"autosatisfacciones"pensando en la modelo que represente a su personaje predilecto? Si.