Como buen Geek que soy, intento jugar a todo aquello que parece bueno. Desgraciadamente, como no solo de videojuegos vive el hombre, sino más bien de su trabajo, hay que seleccionar bastante lo que juego. Ya ha pasado el ecuador del año y no han sido muchos los juegos que he terminado pero, al menos, todos ellos han merecido cada uno de los minutos que les he dedicado.
Uncharted 3: La traición de Drake.
Tengo la curiosa teoría de que, a diferencia del cine, la primera parte no es la mejor de una saga en los videojuegos.
La primera parte es la idea nueva, la segunda es la perfección de esa idea con el presupuesto necesario para ello gracias al éxito de la primera. Las restantes suelen ser una forma de explotar económicamente la franquicia sin nada nuevo que aportar.
Afortunadamente, Uncharted 3 es una excepción. Es un juego de aventuras con una muy buena historia, gran variedad de parajes y unos personajes muy bien definidos. Encima hay humor y la ambientación es de lo mejor que se haya visto. Es como Indiana Jones y la última cruzada y, de hecho, parece que va a haber película. Si es así, para el potagonista, por favor, que elijan a Nathan Fillion.
Aún así, a pesar de ser muy bueno, tiene algunas pegas.