Un rincón muy psché
Desvaríos, curiosidades y cosas de relevancia discutible tendrán cabida en ese espacio.
A se levantó un día cualquiera. Siempre era el primero de la familia en hacerlo. Tenía 15 años y era el mayor de 5 hermanos, los demás eran E, I, O y como no, U, de 12, 10, 8 y 5 años, respectivamente. Sus vidas eran muy monótonas, Vivían en un apacible pueblo cercano a un lago, con lo que frecuentemente cogían una pequeña embarcación familiar para ir los 4 a navegar pero aquella no era la intención de A cuando salió de la cama.
Era un día de clase en el instituto de la ciudad vecina, y apenas 1 hora después tendría que estar cogiendo el autobús, pero ese día no era su intención.
Estaban entrados en el segundo trimestre. Hasta pocos meses antes sus notas siempre habían sido excelentes pero algo sucedió. Se produjo un bajón repentino de rendimiento del que B, el segundo en discordia, se aprovechó para convertirse en el estudiante mejor valorado de su generación en la ciudad. Los profesores, EGB, COU y BUP no encontraban explicación al preocupante bajón, y en las tutorías privadas para debatir el tema A se mostró poco atento y con pocas ganas de hablar.
No quería que nadie se metiera en sus asuntos. Su realidad era triste. Z, el peor estudiante de su pueblo había tenido un par de encontronazos con él en las últimas semanas de los que había salido victorioso y A. en vez de ir a clase, pasaba las horas pensando en como devolvérsela. Esa rivalidad iba a tener otro capítulo esa misma mañana.
Paulatinamente, todos los miembros de la familia de A se fueron levantando y lo saludaron. Él se contentó con responder con indiferencia. Tenía que estar concentrado en su objetivo. Pasaban los minutos, su familia lo veía cada vez más raro, pero sabían que cuando tenía esa expresión en su cara de entre nervios y excitación no quería que nadie lo molestara en exceso, y le dejaron en paz. Al fin y al cabo él ya había demostrado de qué era capaz. Pasaba el tiempo y sus padres habían ido a trabajar y sus hermanos ya estaban preparados para ir a clase. Él no. Llegó su autobús a la parada correspondiente, él ya había salido de casa, pero no lo cogió. Iba en dirección contraria. Cruzó la calle hasta llegar al parque donde había quedado con Z. Exacto, iban a saldar cuentas pendientes, saltándose clase, y no lo iban a hacer solos. También acompañaban los hechos con su presencia, X y Y, otros de los estudiantes más mediocres de la zona, y muy amigos de Z.
Juntos fueron a la tienda de la esquina, un pequeño establecimiento regentado por una dama que a menudo enseñaba el escote mientras servía, el motivo principal por el que iban a menudo ahí. Había uno más secundario, iba a ser una mañana agotadora y tenían que coger provisiones para poder sacar fuerzas. Acto seguido siguieron su camino hacia el local que Z y sus amigos alquilaban para pasar las tardes, ver pelis, montar fiestas, y lo que hiciera falta. Era un sitio algo pequeño, pero acogedor, y válido para las 4 personas que iban a estar ahí. Acto seguido empieza la acción.
Empieza la contienda, con un ataque rápido de Z, que deja a A muy tocado, él intenta devolverse pero Z tiene una buena defensa y consigue evitar el peligro. A lo sigue intentando, sabe que tiene tiempo, las reglas son claras, pero no quiere que la lucha se decante tan rápido en favor de Z y trata de asestar un buen golpe. Al final lo consigue, y además 2 veces seguidas, parece difícil que Z reaccione. Justo en sus peores momentos llega el final del asalto. Queda el definitivo. Descansan el tiempo justo para reponer un poco las fuerzas y vuelven al ataque.
A lleva ventaja y puede controlar el asedio casi irracional de Z en los primeros tramos pero éste consigue responder con un gancho zurdo que iguala las cosas. Con un empate técnico los últimos minutos están llenos de idas y venidas inesperadas, nadie sabe quien asestará el golpe definitivo. Al final es A quien se lleva el gato al agua. Se lleva la victoria 3-2. Z acepta su derrota con resignación, no sin antes poner una fecha para la revancha, ya en el fin de semana, así podrían ir a clase normalmente, olvidándose de esa rivalidad. Z apagó la tele, entregó su mando a A y se quedó el juego. Ese era el trato. El que ganaba dejaba el juego al contrario un par de días hasta el siguiente reto.
Así habían labrado una bonita amistad, con la que perdieron muchas horas de clase, justificadas con varias excusas inverosímiles, pero que eran compensadas por la diversión de las horas que pasaban juntos. A no tendría problemas para recuperar el tiempo perdido cuando se lo propusiera, no le preocupaba vaguear algunas semanas. Además, a Z le gustaba tener un colega así, ya que en tiempos de necesidad, sabía que le ayudaría a estudiar mejor. X y Y, por su cuenta, eran jugadores habituales de hacía muchos años, por eso su rendimiento escolar había bajado mucho pero les reconfortaba tener cerca una mente como la de A, capaz de lo mejor cuando lo necesitaba. No tendrían problemas para sacarse el curso todos juntos. No era una obligación(ellos las odiaban), simplemente un trámite.
Desvaríos, curiosidades y cosas de relevancia discutible tendrán cabida en ese espacio.
¿Qué equipo creéis que ganará la final de la NBA que empieza hoy?

3 Comentarios:
Me ha gustado, le doy un 7.
21 de Febrero de 2008 • 06:09 — GalkimaseraMe ha gustado, le doy un 7. Está bien explicado, aunque a mi parecer, X e Y no pintan nada, jeje.
El final es bueno, lo de la consola.
Esperaré el siguiente relato... ojalá yo tuviese ganas e ideas de escribir... pero siempre que lo intento estoy falto de ideas o sin ganas de escribir/pensar xD
Salu2
Brutal XD
22 de Febrero de 2008 • 14:50 — komodo_84No se si els escrius tu o que, però són genials XD
Per cert, si pots i vols, passe¡t pel meu blog. M'interesa la teva opinió
Upto, viniendo de tí
22 de Febrero de 2008 • 15:03 — Carles_PuyolUpto, viniendo de tí esperaba un Kamehame al final, o alguna cosa así
No està mal, però.
Bechis.