Un rincón muy psché
Desvaríos, curiosidades y cosas de relevancia discutible tendrán cabida en ese espacio.
Si hay un color que defina, que cautive y a la vez despierte
sensaciones variadas -quizás indescriptibles-, ése es el rojo. Rojos
apagados, rojos despiertos, rojos mezclados, rojos insultantemente
chillones... El rojo, color aplicable incluso a las personas y a su
condición ideológica.
El olvido merecen aquellos que dan solamente
connotaciones negativas o viceversa a dicho color; la esencia no es
sino el conjunto de ambigüedades que radican en lo más profundo de
dicho monocromo. Incluso me atrevo a decir que no se le debe dar
connotación alguna. El rojo es especial, y no sólo eso, sino que no lo
respetamos como tal.
Distinguido es el rojo por ser uno de los
colores primarios, amén de formar parte de banderas -o lo que es lo
mismo, falsificar la pureza del rojo y plasmarla en un cúmulo de
absurdos emblemas- y de objetos materiales que no merecen que la luz
refleje tal poderoso pigmento en cada milímetro de su superficie.
Extraño
los días en que los colores no representaban sentimientos ni
inquietudes, así como el formar parte de un lenguaje humano que los
relega a meros adjetivos y mancilla su pureza, degradándola al mismo
nivel que la especie humana.
No hay duda de que todo lo ajeno a la
condición humana puede calificarse como puro y perfecto. ¡Oh, sí, la
perfección! Ese concepto -para humanos- no es más que un ideal
inalcanzable, codiciado y a la par rechazado. Cabe decir que la
perfección no existe -ni existirá nunca- para los humanos, y es
totalmente cierto. Pero sólo para los que suframos la desdicha de
serlo. Los colores, afortunadamente, siguen siendo puros en su esencia
natural, puesto que dicha esencia aún no está contaminada. El rojo, con
probabilidad el más degradado -en el mal sentido de la palabra-, merece
una perspectiva mejor. Merece una idealización sin sentimiento. ¿Cómo?
Limitándonos a conservarlo como parte de la naturaleza y otorgándole un
voto de silencio mutuo. La solución para conservar la pureza de este
especial fruto lumínico es deshumanizarlo, no identificarlo ni con
amor, ni guerra, ni banderas ni ideologías. El color rojo es, y
nada más. No tenemos derecho a violar su pureza para esconder y a la
vez darle nombre genérico a nuestros terribles e imperfectos perfiles
físicos y psicológicos.
A veces ni yo entiendo lo que pongo. Sólo sé que King Crimson- Red, es un puto discazo.
Salud.
Desvaríos, curiosidades y cosas de relevancia discutible tendrán cabida en ese espacio.
¿Qué equipo creéis que ganará la final de la NBA que empieza hoy?

1 Comentario:
Estàs ben xalat Tot
11 de Febrero de 2008 • 18:19 — komodo_84Estàs ben xalat
Tot s'ha de dir, el text, te el seu sentit.
M'agrada el teu blog, t'ha quedat xulo.
Salut!