18 de Agosto de 2018
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Cazadores de Sombras. Anexo I, por Desmodius.

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¡Bienvenidos, hijos de Zion!

Como ya adelantó el autor de ésta historia que hoy os presentamos, Desmodius, hoy publicamos en Relatos de Suburbia el primer anexo de Cazadores de Sombras: La última cacería de Sanrianset.

La Orden envía al caballero Sarianset a Eurren, con la misión de erradicar toda presencia demoníaca en aquel recóndito lugar. Pero lo que parecía un simple y fácil misión se torna en la prueba más difícil de su vida...

"¿Crees qué estás preparado para asimilar el final de esta historia? Si es así, adelante viajero..."


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Cazadores de Sombras

Anexo I
La última cacería de Sarianset


Sarianset era un caballero aguerrido y muy diestro en el combate con espadas gancho; su aspecto intimidante, con un rostro de facciones duras, ojos marrones y corta cabellera castaña oscura, era acentuado por su gran estatura y musculatura prominente. Pertenecía a La Orden de Los Cazadores de Sombras desde hacía algunos años; había probado tener la templanza necesaria a través de su arduo como aprendiz dentro del cuartel general de La Orden y como discípulo de Sakgez, el caballero que le había enseñado todo cuanto sabía acerca de la cacería de demonios.

Pero, desde hacía algún tiempo, Sarianset había sentido cierta debilidad por la vida libertina y los excesos que había tenido antes de formar parte de La Orden, impulsos que había controlado gracias a su gran fuerza de voluntad. El cazademonios se hallaba cerca de una pequeña ciudad, al sur del reino de Norum, llamada Eurrer; Sarianset cabalgaba hacia dicho destino por encargado de La Orden, ya que se los habitantes de esa ciudad habían pedido ayuda por los ataques de algunos demonios.

Sarianset se detuvo en la primera taberna que divisó, debía pedir algo de información para poder cumplir con su cometido. Una hermosa tabernera lo recibió apenas entró al recinto.

-¿Qué deseas, noble caballero?- preguntó dulcemente la joven.
 
-Deseo saber dónde se hallan los demonios que atormentan a esta ciudad, soy un cazador de sombras- respondió fríamente Sarianset.
 
-De día, se refugian en algunas cuevas cercanas al río del oeste de aquí y, de noche, nos atacan sin piedad. Han matado a algunas personas inocentes que pululaban fuera de sus casas por la noche.
 
-Entiendo, iré a esas cuevas antes del anochecer para que no tengan oportunidad de herir a alguien más. Gracias.

El cazador de sombras apartó rápidamente la vista de su interlocutora y salió velozmente del lugar. Cabalgó por poco tiempo hasta encontrar las cuevas que le habían mencionado, se hallaban rodeadas por algunos cadáveres de grandes bestias y humanos con armaduras. Sarianset desenvainó sus espadas gemelas y se preparó para el combate; se cercioró de que nadie lo observara y se dispuso a romper los sellos mágicos que retenían sus habilidades demoníacas.

Entró velozmente a la cueva más amplia, donde podían escucharse ciertos ruidos extraños, y arrojó las hojas de sus espadas, unidas a las empuñaduras a través de delgadas y resistentes cadenas, hacia la oscuridad; al impulsar sus armas de regreso a él, éstas traían el cadáver de un demonio consigo. Una docena de demonios lo rodeó un instante después, todos de aspecto intimidante y con armas ensangrentadas.

Sarianset unió nuevamente las hojas y las empuñaduras de sus espadas, se las colocó en la espalda y, a una velocidad sobrehumana, le atravesó el pecho al demonio que tenía frente a sí y, utilizando el inerte cuerpo de la criatura infernal, apartó a los dos demonios más próximos a él. Tomó la espada de uno de los demonios que había aturdido y, haciendo gala de sus mejores movimientos de combate, el caballero decapitó a tres demonios sin que éstos fueran capaces de reaccionar.

Se acercó ágilmente al demonio más fornido que quedaba entre los presentes y le asestó un golpe con una fuerza excepcional en el abdomen, éste cayó rendido de inmediato; hecho que el cazademonios aprovechó para arrebatarle la cimitarra y enterrársela en el pecho. Se abalanzó sobre otras dos bestias de la oscuridad y las tomó por el cuello, ambos demonios cayeron muertos tras unos leves segundos de inútil forcejeo.

Había asesinado a la mitad de los demonios que se hallaban dentro de esa cueva, sólo le restaban seis más. Repentinamente, Sarianset se desvaneció en la oscuridad. Los demonios se asombraron antes tal hecho y comenzaron a buscar a su rival entre las tinieblas del lugar. El silencio era perturbar en aquella situación. El débil sonido de una pisada en medio de la oscuridad hizo que los demonios dieran estocadas hacia esa dirección. 

Dos demonios cayeron muertos al instante, asesinados por sus compañeros; la vida de los demás criaturas del Infierno terminó pronto al caer sus cabezas a causa de un diestro movimiento del cazador de sombras, quien se hallaba detrás de sus enemigos. Sarianset selló nuevamente sus habilidades demoníacas y salió de la oscuridad del lugar.

Parecía haber eliminado a todos los demonios de los alrededores dado que no había más ruidos extraños ni indicios de presencias malignas. Sarianset inspeccionó una última vez las cuevas y las cercanías para cerciorarse de su victoria en aquella breve misión; pero, a la lejanía, pudo escuchar una respiración agitada y unas débiles pisadas. Debía ser un demonio que había logrado huir sin ser visto.

Sarianset corrió velozmente en dirección de las pisadas y, para su sorpresa, encontró un demonio sumamente delgado, de aspecto deplorable y que se apoyaba en una vara de madera para andar. Matar a aquel ser era innecesario porque no podría hacerle daño a persona alguna; pero, pese a su débil apariencia, Sarianset pudo ver un enigmático halo en sus apagados ojos rojos… aquel demonio no era ordinario.

Sarianset tomó sus espadas gancho e hizo una floritura especial con ellas, arrojó las cadenas hacia el demonio y lo desprendió de su esencia demoníaca. El inanimado cuerpo del demonio cayó pesadamente al suelo, mientras los símbolos de las manos y la frente del cazador de sombras brillaban intensamente.

El cazademonios pudo sentir una enorme vitalidad dentro de sí, sentía que el poder demoníaco que albergaba dentro de su cuerpo comenzaba a expandirse velozmente. Sarianset cayó arrodillado, nunca había experimentado algo similar en sus cacerías anteriores, pero consideró que el poder de aquel demonio no podría superar su determinación.

Cabalgó de vuelta a Eurrer para anunciar su victoria; pero, antes de dirigirse a la plaza pública, decidió tomar algo en la taberna que había visto antes. Nuevamente, lo atendió la joven tabernera que le había indicado dónde se hallaban los demonios.

-Y bien, noble caballero, ¿has podido exterminar a los demonios que nos atormentan?
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-Así es, vengo a celebrar mi victoria por tal hecho.
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-Me alegra oír eso, ahora podremos regresar a nuestra vida de tranquilidad y paz… pero, ¿te sientes bien? Tu cara está pálida.

Sarianset comenzaba a tener un agudo dolor en la cabeza, un insoportable sufrimiento lo aquejaba… se quitó los guantes y comenzó a rasgarse las manos y la frente. Tras unos segundos de confusión total, Sarianset volteó la mirada hacia la tabernera, quien gritó desgarradoramente al ver los ojos rojos de aquel caballero.

Por la mañana siguiente, Sarianset abandonó la taberna, un lugar atestado de cadáveres, donde el corrompido caballero había sucumbido ante sus más oscuros deseos. El cazador de sombras arrojó sus armas y la armadura que lo distinguía como caballero por su camino: había realizado su última cacería. El regreso del caos era inminente e inevitable.
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Y hasta aquí éste espectacular primer anexo... 

Los personajes y capítulos de Cazadores de Sombras son propiedad exclusiva de su autor, Desmodius.

Recordad que podéis encontrar todo lo relacionado con la Orden y sus cazadores en El Imperio Perdido de Zion, donde hallaréis un completo índice y el último capítulo publicado hasta la fecha, La Promesa de Aaxos. (Cap. VII).

 

Desde éste blog queremos agradecer a Desmodius que haya decido pubicar este espectacular y sorprendete anexo Cazadores de Sombras en este lugar. Es un honor para mí dedicar una entrada a su gran proyecto. ¡Mil gracias Des!

 

Baalard, Relatos de Suburbia.

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3 Comentarios:

Gran entrada

Un gran inicio en este 2009 y me honra que sea este anexo de Cazadores de Sombras el que abra el 2009 para los Relatos de Suburbia. Tu estilo de presentación, amigo, me encanta y ésta vez no es la excepción. Gracias por ofrecerte a publicarlo y a esperar que opinan los demás lectores (que por ahora, algunos se están recuperando de a nochevieja).

Saludos,
Desmodius.

Simplemente...

 Magnífico Desmo!!

 Pero, sin embargo, no te dare 5 estrellas... Te entregaré el cielo entero por esta gran historia!!!

PD: Lector de Lujo, tu sabes por que =D xD

Esto sí es una colaboración

Su lectura me ha dejado una pieza. ¡Fantástico!. Cuando juegas al borde de una delgada línea, un día se parte, y caes al abismo. Me ha recordado lejanamente a los conflictos de los jedi que en Star Wars se convertían en Sith.

Un aplauso para Desmodius por el anexo y, para Baalard, por su excelente presentación.

PD: Felicidades por tu medalla en "Axis Démeter" Wink

¡Un saludo a todos!