El blog del Majorero
Un espacio por si alguna vez se me ocurre escribir alguna de las cosas que se me pasan por la cabeza.
Aficiones: cine, literatura, música, videojuegos
En las siguientes líneas cuelgo algo que escribí sin mayores pretensiones. Espero que tanto si os gusta como si no plasmeis vuestras opiniones (si decidís que merece la pena el hacerlo).
Mientras despertaba se sentía confuso. No era capaz de recordar donde se encontraba. Una débil luz le llegaba desde su izquierda. Al girar el cuello para localizar la procedencia de la misma, notó como si miles de agujas le perforaran la región occipital de su cráneo. Tras palpar con su mano la zona dolorida algo viscoso quedó adherido a ella. Al observar su mano a la tenue luz observó que se trataba de sangre medio coagulada. También notaba el resto de su cuerpo como si un camión le hubiera pasado por encima en varias ocasiones.
Finalmente y tras incorporarse sobre su codo descubrió que la leve luminiscencia procedía de una linterna que se encontraba en el suelo y a la que, por lo que parecía, no debía quedarle demasiada batería. Súbitamente la confusión desapareció y comenzó a recordarlo todo. Se encontraba en una cueva. Había decidido explorarla en busca de ciertos minerales que quería usar para su próxima clase en la Universidad. Por desgracia algo que había empezado como una simple excursión parecía haberse complicado en exceso.
Se acercó a la agonizante linterna y la cogió. Acto seguido comenzó a reconocer su entorno. Por lo que pudo ver se encontraba en un lugar con una única salida pero lo cierto era que no recordaba haber llegado hasta aquí por su propio pie. Al enfocar el haz de la linterna hacia las alturas descubrió que había un hueco en el techo. Repentinamente comprendió que en un descuido debió caer desde arriba por ese agujero a donde se encontraba ahora. Ciertamente había tenido suerte de salir de la caída de una pieza. Decidió que debía buscar una salida.
Tras realizar una última comprobación a su alrededor, encontró el resto de sus pertenencias: una cantimplora (sonaba demasiado vacía) y su móvil (inútil allí dentro). Comenzó a andar en dirección a la única salida.
Los primeros minutos fueron sencillos, pues sólo existía un camino posible. Todo empezó a complicarse cuando aparecieron las primeras bifurcaciones. Decidió que si había caído, lo lógico era escoger de inicio los caminos que condujeran hacia arriba, pero tras un par de ramales con esas características parecía que a partir de entonces tendría que emplear otra táctica. Tras un rato pensando sobre ello en un cruce tres túneles decidió que trataría de seguir aquellos de los que llegara algún tipo de corriente de aire. Por lógica ese aire vendría del exterior y no de las entrañas de la tierra. Tomó un sorbo de agua de su escasa reserva y continuó su camino.
El tiempo transcurría sin que su deambular por aquellas galerías le llevara a ningún lado. Además sus pensamientos habían empezado a derivar hacia las más oscuras posibilidades en cuanto al posible desenlace de su situación actual. Para empezar nadie sabía que estaba en esas cuevas. Se suponía que sería una breve incursión para recolectar unas cuantas piedras y por la noche estaría de vuelta en casa; ahora ni siquiera sabía si era de día o de noche ni cuanto tiempo llevaba vagando por aquellos túneles. Su reloj se había roto en la caída y la batería del móvil había dicho basta hace mucho tras intentar una y ora vez, de manera infructuosa, conseguir cobertura en aquel lugar. Así que, perdido, sin noción del tiempo, con unas reservas de agua cada vez más exiguas y una linterna que amenazaba con negarle su escasa luz en cualquier momento empezaba a cundir en él la desesperanza más absoluta. Comenzaba a pensar que quizás no saliera de allí con vida.
Tras varias horas más, no sabía cuantas, decidió que debía empezar a racionarse no sólo el agua sino también la poca batería que quedaba en su único foco de luz. Allí, con la linterna apagada, la oscuridad era impenetrable. Sabía que perdería la cordura si se quedaba totalmente sin luz en el interior de aquellos corredores cincelados por la naturaleza en la roca. Mientras pensaba en esto el cansancio de varias horas de recorrer los recovecos de aquella cueva le venció y cayó en un profundo sueño.
Cuando despertó notó la lengua y el interior de la boca seca y pegajosa. Por lo que sabía, parecía que la escasa ingesta de líquido unida al ejercicio necesario para moverse estaba empezando a deshidratarle. Tomó de su cantimplora el último sorbo de agua y reemprendió la marcha. La linterna parecía haber recuperado algo de vida al menos, así pues, reemprendió la marcha ánimos renovados.
Desgraciadamente, las horas siguieron pasando y cada vez eran más evidentes los síntomas de la deshidratación. Por el contrario, encontrar la salida parecía cada vez más utópico. Su comportamiento tenía ya poco de racional y vagaba por los túneles sin rumbo fijo y bamboleando el haz de luz de la linterna sin ver realmente nada de lo que con ella iluminaba. Quizás fue por eso que no llegó a distinguir la abertura que había en la pared de la derecha del corredor por el que transitaba, pasando de largo. Tras andar sólo unos metros más tropezó con un saliente del suelo de la cueva y se desplomó golpeándose la frente violentamente en la caída. El golpe resultó, esta vez si, fatal. Cayó largamente en el oscuro abismo de la inconsciencia; acto seguido las convulsiones recorrieron su cuerpo. Al poco tiempo, exhalando su último aliento, abandonaba este mundo.
El amanecer del día siguiente iluminó el corredor a través de la abertura que había sido incapaz de distinguir entre tanta oscuridad. Tras tantas penurias, la salvación había estado a escasos metros de él.
Un espacio por si alguna vez se me ocurre escribir alguna de las cosas que se me pasan por la cabeza.
Aficiones: cine, literatura, música, videojuegos

6 Comentarios:
El relato mola
5 de Mayo de 2008 • 19:14 — ErikAdamsEl relato mola, pero le encuentro un parecido mas que sospechoso con un relato de Lovecraft llamado "en los muros de Erix" (Si no lo has leido, hazme caso y hazlo, te sorprendera el parecido)
Ciao!
Gran sorpresa
5 de Mayo de 2008 • 19:20 — ayozeHola. Gracias por haber escrito tu opinión.
He de decirte que de Lovecraft, pese a que me gusta mucho la literatura de terror, no he leído nada. De todos modos me imagino que se parecerá con muchas historias porque no creo que sea excesivamente original mi idea ni mucho menos.
PD Intentaré leer el relato pero de verdad te digo que ni siquiera sabía de su existencia.
De nada hombre
5 de Mayo de 2008 • 19:25 — ErikAdamsDe nada, para eso estamos. lo he votado con 3 estrellas por que me ha parecido que esta bien escrito, y el comentario acerca del parecido es solo para informarte.
¡Nos vemos!
Muy bueno
5 de Mayo de 2008 • 20:01 — MorgennesPara empezar gracias por
5 de Mayo de 2008 • 20:07 — ayozePara empezar gracias por pararte a comentar qué te ha parecido.
Evidentemente cuelgo esto como aficionado a escribir. Me falta también muchísimo que recorrer para escribir cosas decentes. Ciertamente por los foros de Meri hay grandes escritores, al menos de relato corto, cosa que cada mes se puede ver en el subforo de literatura.
Intentaré ojear ese blog que me recomiendas.
Me ha gustado mucho el
5 de Mayo de 2008 • 23:00 — ShaiyiaMe ha gustado mucho el relato y tu forma de escribir.
El blog de Lester si te gustan los relatos es muy, muy recomendable, no solo porlos que escribe el, sino por la gente que colabora y porque nos trae relatos tan tremendos como Dracula ;)