19 de Junio de 2018
Abr
12

Las buenas intenciones de los necios

Categorías: , , ,

Para celebrar la entrada 400 en este blog me voy a salir ligeramente de las entradas habituales y os invito a reflexionar sobre la hipocresía de una de las instituciones llamadas a ser fundamentales y que, sin embargo, su influencia ha resultado ser mediocre, aunque eso sí, dando lecciones a quienes no las necesitan y callándose dónde realmente son necesarias.

La Organización de las Naciones Unidas se fundó en la cumbre de Yalta en 1945 recién terminada la segunda guerra mundial y con el objetivo de prevenir nuevas guerras.

La ONU ha tenido cantidades ingentes de fracasos y algunas, pocas,  victorias como la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero su objetivo de prevenir guerras ha sido constantemente torpedeado por la incesante y pertinaz necesidad de los países de matarse entre ellos por tierras, ideas o, lo que es más normal, los que mandan por el poder y los que luchan porque no tienen otra.

Ante tal acumulación de fracasos han tenido a bien proteger los derechos de las mujeres y ¿Qué han hecho? Bueno, una declaración ¿Por la prohibición de la mutilación genital de las mujeres en el áfrica negra? ¿Por el reconocimiento de derechos y la protección contra las violaciones en la India? ¿Por la posibilidad de que puedan estudiar y trabajar y que no estén sometidas a sus padres y maridos en los países musulmanes y si de paso no las lapidan, pues mejor? ¿Porque en occidente se alcance una paridad de sueldos por el mismo trabajo desempeñado?

No, eso son minucias.

Lo normal, una princesa guerrera se levanta por la mañana a salvar el mundo y qué se pone. Una braguita, unas pezoneras bien resistentes, lo habitual para protegerte si te atacan hordas de demonios.

La ONU, que se toma muy en serio su trabajo para terminar con la falta de paridad entre hombres y mujeres se ha dado cuenta de que hay un colectivo que sufre realmente y que no hay quien las defienda: las mujeres poligonales japonesas, junto a sus hermanas dibujadas y pixeladas.

Así, el 10 de Febrero decidieron tomar cartas en el asunto y revisar lo que se estaba haciendo en Japón con el fin de terminar con esa barbarie.

Como se puede leer, lo que buscan es acabar con la falta de paridad, violencia contra las mujeres, trato degradante discriminatorio y vejatorio y ante eso no puedo estar menos que de acuerdo.

Creo que la mujer tiene que tener los mismos derechos efectivos y reales que el hombre. No hay superioridad del hombre sobre la mujer ni de la mujer sobre el hombre y por tanto, que uno tenga menos derechos que otro no es justo, ni legalmente ni realmente. No hay más.

Dos chicas jugando a empujarse con el culo hasta que una de ellas caiga de la plataforma. Decir que están semidesnudas es mentir pues transmite la idea que llevan ropa. ¿Esto hay que censurarlo?

Ahora bien, ¿La censura a Japón de Anime, Manga o Videojuegos lucha contra la discriminación de la mujer y todas las aberraciones anteriores? ¿En Japón las mujeres tienen menos derechos que los hombres por culpa del manga y eso ha de corregirse de inmediato?

Yo creo que no.

Una cosa es el buen gusto y la calidad y otra censurar una obra de ficción porque utilice la imagen de la mujer de forma innecesaria.

En una obra de ficción se cuenta una historia y esta puede tener todo el trato humillante, vergonzante y demás que se quiera mientras no vulnere la ley, pero de esto último hablaremos después.

Así, un videojuego en el que la mujer sale con atributos irreales y exagerados, completamente innecesarios para la historia que se cuenta porque es un juego de lucha ¿Debe ser censurado, es humillante o degradante?

Creo que no, creo que es de mal gusto porque es una forma obvia y zafia de acudir a las hormonas para que sean estas las que lleven a la compra del juego. Venta por sexo, como en las colonias, los coches, las gafas o lo que sea .  Dejando aparte que esto pasa para hombres y mujeres, no deja de ser algo zafio y grotesco pero es cosa del que lo produce y del comprador que con su dinero aprobará o sancionará esa conducta.

Ahora bien ¿afecta en algo a las mujeres, a la paridad o a una posible humillación de las mujeres reales?

En mi opinión no. Puedo entender que sea molesto para las mujeres, lo que derivará en que no comprarán el juego y son ventas que perderán. Pero el juego no deja de ser una fantasía, no afecta a las mujeres de verdad en nada, aunque podría afectar creando una imagen en adolescentes masculinos y femeninos de que las mujeres deberían ser así y comportarse de esa manera.

Puede ser, en el período de formación de los niños y adolescentes, cuando empiezan a formarse los valores y opiniones, que en anime, manga o videojuegos se dé una imagen equivocada de la mujer puede ser contraproducente a largo plazo.

Tan malo como la ultraviolencia, el racismo, la xenofobia, la homofobia... las generalizaciones, en definitiva.

Para eso nuestra sociedad tiene medidas como son los padres, los profesores y los códigos de edades.

Si en un anime hay violaciones por un monstruo nazi interdimensional, tal vez, tu hijo de siete años no debería verlo por mucho que sean dibujos animados.


Senran Kagura. Otro videojuego que en basa en la historia y la ambientación.

 

Ciertas historias que no van más allá de una historia más picante o más violenta o más pervertida con una edad para entenderla y distinguir la realidad de la ficción y lo que está bien de lo que está mal no va más allá que un entretenimiento o una reflexión, pero no para quien aún no tiene esa personalidad formada.

Esos animes, mangas o videojuegos deben ser para adultos y estar prohibidas para menores, así de sencillo.

Otro gran pilar de mi opinión es que, a partir de que soy mayor de edad y responsable penalmente, me niego a que  me digan qué puedo ver y qué no porque es pernicioso para mí. Yo juzgaré, si no me gusta no lo veré, si no estoy de acuerdo así lo diré, pero no quiero que otro lo decida previamente por mí. Me niego a la censura, no creo que haga bien a nadie.

Por tanto, creo que el Comité de la ONU debería dirigir sus esfuerzos para erradicar los problemas que tienen las mujeres para ser aceptadas y poder disfrutar de una vida con los mismos derechos y oportunidades de los hombres, pero no censurando la cultura que ya tiene sus mecanismos para que no se confunda realidad con ficción.

Antes hice una alusión a la Ley. La ONU el año pasado también solicitó que se acabara con el sexo explícito entre menores en los manga. Aquí hay una excepción a lo que comentaba. Va directamente contra la ley del menor, es una práctica aberrante e ilegal. Se puede aducir, como en la anterior argumentación, que son historias de ficción, que son para adultos, pero hay una diferencia. Se puede contar una historia de sexo entre menores y de pederastia y de lo que se crea, pero el delito no es la historia sino las imágenes con contenido sexual explícito. Es una imagen de pornografía infantil y sea en el marco que sea es delito. La misma historia se puede contar retirando las imágenes de sexo explícito entre menores. Creo que la pornografía infantil es tan aberrante que es muy difícil que alguien defienda que es arte o la libertad del autor para representar pornografía infantil. Como tampoco en el marco de una película violenta se puede matar a alguien de verdad por conseguir más fuerza dramática. Puedes contar la historia sin matarlo, pero si lo matas es delito no porque la historia sea  violenta sino por matarlo.

Los Talibanes lapidan a una pareja afghana

Vivimos en una época muy complicada. Las libertades se coartan cada vez más en función de otros valores como la seguridad y esta tendencia se extiende a todo con resultados escasos porque el enfoque es en la mayoría de los casos equivocado. Se intentan arreglar los problemas poniendo parches a las consecuencias porque solucionar las causas es más complicado y caro y obliga a asumir realidades difíciles. Querer censurar el anime, los videojuegos o el manga para resolver el problema real de la paridad entre hombres y mujeres creo que es ridículo, innecesario e injusto. Se debe atacar la raíz del problema y este está en los valores y la formación, pero esto tiene problemas complicados. Te encuentras con la "tradición" de la ablación en el Africa Negra o con las religiones como la musulmana que somete a la mujer ante el hombre. Son cosas muy reales y que, encima, está mal decirlo. No es políticamente correcto decir que una religión seguida por millones de creyentes es una religión injusta para la mitad de la humanidad, como para los no creyentes sean hombres o mujeres. Pero es así y, cuando esto se asuma habrá un problema nuevo ¿Qué hacer? o peor ¿Se puede hacer algo? o ¿Se debe hacer algo? Y unas cuantas preguntas más mucho más difíciles de responder. Pero el hecho es que la sumisión legal y real de las mujeres en los países islámicos existe y como eso no se puede solucionar o no se quiere o no se sabe, vamos a quejarnos del manga que enseña mucha cacha.

Señores de la ONU, hay problemas reales que existen más allá de la imaginación. Por favor, pongan el foco en eso. Miles de mujeres mutiladas, apedreadas y violadas lo agradecerán.

Saludos fremen.

 

0