20 de Noviembre de 2008
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Historias for not roncar. Volumen One: Cuando el flato reclama liberté

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En una sociedad sin complejos, el pedo sería un arte

Soy consciente de que el tema sobre el que voy a escribir es un tema peliagudo, crítico en muchos casos. Algo que sólo te puedes permitir en la intimidad, con suerte, en tu círculo familiar o de amistades más estrecho y no en cualquier situación. Un tema que la gran mayoría conoce personalmente, pero que evita exteriorizar, a sabiendas de que cuando se hace las consecuencias pueden ser desastrosas. Un tabú en esta sociedad actual tan artificial y de apariencias, y que rara vez se trata como se merece. El no poderte cascar un buen pedo en condiciones casi en ninguna parte.

La situación tan amordazada del pedo es bastante hipócrita. Hablar de ello siempre provoca risas. Pero mucho ojito con dejar escapar una pedorrera, sin necesidad de que haga eco, en el lugar equivocado, porque es posible que los que lo escuchen jamás vuelvan a tener una imagen positiva sobre tí. Nunca se trata el tema de forma seria, y hay muchas veces en las que no es cosa de broma.

La situación actual del pedo es una injusticia que reflejarán las generaciones futuras


Todos sabemos de esa costumbre árabe tan sana. Si después de una comida te has quedado satisfecho, lo mejor que puedes hacer es eructarle en la cara al anfitrión. Y si no es en la cara, bien cerca de la oreja, para que sepa realmente lo mucho que te ha gustado su comida. Quizá también exista la costumbre de, al usar su baño, si lo encuentras límpio y con buen olor, correr hacia el dueño de la casa y plantarle un pedo en la palma de la mano como señal de admiración. Pero visto lo visto, esto no es más que una utopía. Porque ya no sólo es lo mal visto que está un pedo en público en todo el primer mundo (al menos), sino que también se defenestra la necesidad pedil con el tema del cambio climático. Llegados a este punto, veo preciso apuntaros los componentes de nuestros repudiados gases:

Nitrógeno (ingerido por nosotros mismos), oxígeno (ingerido por nosotros mismos), dióxido de carbono (producido por microbios aerobios y también ingerido), hidrógeno (producido por unos microbios y consumido por otros), y por supuesto metano, el gran contaminante, también producido por los dichosos microbios de nuestro intestino. Cierto es que lo único negativo que se le puede achacar a un pedo es su olor (que no siempre van de la mano). Que por cierto, el olor de nuestro propio gas natural viene dado por trazas decompuestos de azufre y ácido butírico.

Pero lo del olor es algo con solución trivial. Por ejemplo, estás hablando con una chavala y en medio de la conversación te baja hasta el final del intestino medio litro de gas pedil. Con educación, te alejas un par de metros (siempre en dirección del viento) y te cascas semejante cantidad de pedo incluso apretando. Y ya está, no pasa nada, te sacudes un poco y vuelves a la conversación de forma tan natural, como si en vez de un pedo te hubieses sonado los mocos.


¿Qué creiais que eran las pompas del tubo de los Snorkels?

Yo confieso que fabrico bastantes pedos. Más de la media de los 14 pedos que dicen las encuestas que genera una persona al día. Es así, es inevitable. Y si estoy todo el día fuera de casa, muchas veces lo paso bastante mal. Es muy difícil encontrar la ocasión donde te veas realmente sólo para poder dar vía libre a ese aire retenido. Ni siquiera en el baño, porque el baño suele ser público y claro, hay más gente, por supuesto con la idea negativa preconcebida. Y ese aire que debe salir y no sale, que se va acumulando dentro de uno, termina por producir dolor de tripa y flato. Y cuando te vuelven a venir ganas de aliviar, debes estar muy, pero que muy seguro de que cerca de tí no hay nadie y de que, si la situación es realmente crítica, vas a poder regular la salida de la pedorrera de poquito en poquito, para que al menos no suene, y en el caso de que huela haya confusión sobre su origen. Pero hay situaciones bastante más íntimas en las que ciertas zonas se relajan (aunque parezca mentira) y en las que puedes incluso cambiar el rumbo de tu vida, de tu propio futuro, por un solo pedo, objetivamente sin importancia y natural. De todas formas esto es un blog normal no tan íntimo, y hasta aquí puedo contar.

Hace años, en la España profunda de los años 30 y 40, la situación erabien distinta. La dieta principal de cualquier adulto estaba basada enlegumbres (garbanzos, judías, lentejas...) y harinas distintas deltrigo como la harina de almortas. Ésto, como sabemos todos, provocabapedos a diestro y siniestro. Y por eso mismo, el pedo era algo normal y público que incluso agudizaba elpensamiento. Siempre recordaré la historia que cuenta mi abuelo decuando él era joven. Cierto día, uno del pueblo se apostó con otro queera capaz de tirarse 7 pedos y medio. Claro, el otro se empezó a partirde risa pensando que era imposible. Pero, ¡ay amigo!: "Prrás, uno. Zas,dos. Zas, tres. Prrás, cuatro. Prrás, cinco. Prrás, seis. Zas,siete...", y al llegar a este punto, con un sonido de pedorrerainfinita de fondo, el que apostaba le dijo al otro: "Corta por dondequieras". Atrévete ahora a comer legumbres un día que estés fuera de casa...

¿Por qué hay tanto rechazo al pedo? Al buen pedo, al pedo tirado con cuidado y con respeto, sin molestar necesariamente a nadie, por mucha gente que haya a tu alrededor. Es algo a lo que, sinceramente, cada vez le veo peor solución, ya que estamos en un momento de miramientos y apariencias bastante ridículo en muchas ocasiones. Qué envidia de esas vacas en liberté...

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1 Comentario:

LoL Yo supongo que es por

LoL

Yo supongo que es por el olor... que a veces alguno/a se tira alguno y mata a todos los de alrededor.

PD: me pregunto porque no lo han usado como arma para un juego de rol xD