Arremesiendo en el Baúl de los Recuerdos, uuuh.
Un nuevo punto de vista sobre el apasionante mundo del videojuego.
22-02-2009

Tras diez días viciándome al último recopilatorio de SEGA, os cuento mis impresiones:
El retrómetro registraba altos registros cuando abrí el sobre acolchado que me había enviado la compañía de los del Alex Kidd, sabía que llegaba el HOTD:Overkill (a pesar de que ya lo tenía), pero no me esperaba tan agradable sorpresa en forma de popurrí de juegos de la era 16-bit.
Y es que SEGA en aquella época era mucha SEGA, si bien no todos los juegos son buenos (algunos como Streets Of Rage 3 o Golden Axe 3 los hubiera sustituido por otros), poder volver a pasarse juegos como SOR2, Story of Thor, Kid Chamaleon o Phantasy Star no tiene precio. Sí, ya se que están los emuladores, en español y todo el rollo, pero esto es como tener una Megadrive en forma de dvd para enchufarlo directamente a la 360 (o PS3) y ponerse a disfrutar de un chorro de juegos con una calidad media notable con jugosos extras tales como entrevistas, artworks o juegos arcade.
Como toda la comundidad blogger sabe, basta una conversación animada en familia, una ronda de cervezas con colegas o simplemente porque es tu blog y te da la gana ponerlo, para expresar tu opinión de por qué eliges freixené en vez de codorniús, gato de 10 kilos (¡Maaaaaahou!) en vez de San Miguel, y en la entrada que hoy nos ocupa, Mac en vez de la Pecera compatible.
De un tiempo a esta parte, parece ser que Apple es cool (guay, que diríamos en las españas), pero cool de lo cool, es decir, cool al cuadrado, un "recool" en toda regla: el iPod es chachi y el iPhone es chachi-que-te-pées. Pero aquí un servidor lleva eligiendo ordenadores de Apple desde que Mac OS X es X, desde que uno acabó hasta las gónadas de estar en una Lan-Party (que no una Campus Party, ojo) y sufrir un pantallazo azul masivo, desde tener que formatear, defragmentar, instalar "antiviruses" que chupan recursos, de tener que limpiar de caca el registro cada pocos meses y que requieren dedicar un tiempo que, sinceramente, no dispongo. Si puedes salir de la mentalidad "güindous" por unos instantes, te invito a seguir leyendo esta entrada.
Allá por el 2004, un señor llamado Tim O´reilly definió una segunda generación de la World Wide Web en la que las redes sociales, comunidades virtuales, wikis, contenidos y blogs relacionándose todos con todos, nos sumiría en una especie de limbo feliz de datos circulando a toda pastilla, donde internet nos pertenece, y cada uno explota su parcelita al gusto. A día de hoy el (primer) mundo está envuelto en esta vorágine de red ultrasocializada, y entre la posibilidad de comunicarse con una persona en la otra punta del globo, y una nueva religión como es el cambio climático, hasta la industria de los videojuegos está empezando a explotar ideas y conceptos basados en crear y compartir en la comunidad.
Un nuevo punto de vista sobre el apasionante mundo del videojuego.
