20 de Noviembre de 2008
Jul
29

en la cresta de la ola

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Salgo de currar y antes de irme a mi pequeña madriguera paso por casa de mis padres, parece que no hay nadie, pero no es así
Entro y allí la veo, sentada en el mismo sito de siempre, creo que lleva allí media vida, normalmente, le doy un beso, me llevo algo de la cocina y me voy a casa, pero hoy no. Hoy me ha pedido que me quedara, un ratito, solo eso. 
Ella me cuenta alguna de sus historietas, que ya me se de memoria, yo observo más que escucho. Y observando me he dado cuenta de algo, tenia delante de mi una mujer luchadora, valiente, una superviviente en definitiva, la vida le ha puesto las cosas muy duras en muchas ocasiones, pero ahí esta, sigue ahí sentada mirando por la ventana y esforzando media sonrisa cada vez que me ve entrar. De vuelta de todo y con algun consejo debajo del brazo

Hoy como digo, me ha pedido que me sentara a su lado, después de la historia de rigor, me ha mirado y sencillamente me ha dicho, como me gusta que seas feliz, disfruta ahora, estas en la cresta de la ola. Me he helado un segundo, he analizado lo que tengo y se me ha escapado una sonrisa

Las abuelas nunca mienten, asi que como no puedo llevarle la contraria me toca ser feliz o al menos intentar serlo. Alguien se apunta?


(perdón por la filosofada, pero me apeteica contarlo :D )
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2 Comentarios:

Mi abuela

Sólo me queda ella, pero desgraciadamente tiene alzheimer.

La tengo muy lejos y cualquier día se que voy a levantar el teléfono y voy a recibir una triste noticia.

Pero sólo tengo buenos recuerdos para ella, aunque mi padre siempre nos ha contado que tenía muy mala leche. Su marido y ella vivieron en una zona muy difícil durante la Guerra Civil, y supongo que el cariño y el afecto se reducen a su mínima expresión cuando has pasado por momentos tan crueles y tristes. Nunca fue una mujer muy culta, mi abuelo tampoco, pero lo cierto es que han sido, son y serán un ejemplo de supervivencia y dedicación. Criaron a sus hijos con lo que tenían, de manera totalmente precaria. y ahora mis primos y yo podemos decir que no nos falta de nada. Quién se lo iba a decir cuando se morían de hambre y miseria en cobertrizos y establos. Ahora, cuando voy a Madrid, me siento a mirarla. Tiene los ojos muy tristes. Me mira y se rie pero no sabe quien soy. De hecho no sabe nada sobre la gente que le rodea. Está sentada ahí en el sofá, con sus 89 años, y cuando ve tanta gente a su alrededor parece asustada. Pero, como tu abuela, se que ha sido una luchadora. Ha pasado cosas horribles que seguramente nosotros ni aguantaríamos y por eso le guardo el mayor de los respetos

En fin, que los vemos ahí, sentados o "diciendo cosas aburridas", pero sin lugar a dudas se merecen un reconocimiento ya que son la pura expresión de la experiencia.

Cuando yo nací mis dos abuelos ya estaban muertos, y la madre de mi madre murió cuando yo tenía 9 años. No hace mucho se me ocurrió preguntarle a mi padre sobre mis abuelos. Cuando me di cuenta llevábamos tres horas hablado de ellos, no habíamos recogido la mesa y habíamos pasado del café. Son historias increíbles de la guerra, de lo que sufrieron y de lo llegaron a hacer. Y cuando vuelvo a Madrid y la veo sentada en el sofá, no te miento cuando te digo que se me ponen los pelos de punta.

Una entrada muy, muy buena. Gracias por hacerme recordar ciertas cosas que no debería olvidar. En honor a ella y a lo que vivió, yo me apunto a ser feliz ;)

Saludos de otro pixel

Baalard, Relatos de Suburbia

Es verdad, las yayas nunca

Es verdad, las yayas nunca mienten!!! Si es que me dice que soy el niño mas bonico de todos !!!!!!