20 de Noviembre de 2017
Dic
19

Colección "Grandes clásicos intemporales". Fascículo 3: Bubble Bobble y Puzzle Bobble

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Retomando el blog, vuelvo con una nueva entrega de mis queridos Grandes clásicos intemporales. Hoy, para celebrar mi reecuentro con mis lectores, haré un capítulo especial, dedicado no a uno, sino a dos sagas de juegos clásicos: Bubble Bobble y su "continuación", Puzzle Bobble.

Bubble Bobble, o los beneficios de una sobredosis de gaseosa

No podemos empezar este repaso sin antes referirnos a una compañía emblemática en el terreno de las máquinas recreativas: Taito Corporation, empresa conocida por crear maravillas como Space Invaders, Zoo Keeper, Arkanoid o New Zealand Story. Un dato curioso: su creador no es americano ni japonés, los grandes gigantes del videojuego en los años 70 y 80, sino un ruso, judío, Michael Kogan. Taito empezó como una empresa dedicada a máquinas expendedoras y musicales en el año 53, ampliando el negocio a las tragaperras y los pinball en la década de los 60; todo fue hasta el año 1978, cuando un joven Toshihiro Nishikado creó aquel mítico Space Invaders, que Midway tuvo ojo para distribuir en EEUU. El éxito de Space Invaders y la creación de Taito America fue el principio de una larga trayectoria que duraría hasta 2005, cuando fué comprada por Square-Enix. Comentaré a modo de anécdota, que en 1992 planearon el lanzamiento de una consola llamada Wowow que usaba el formato CD-ROM para ejecutar juegos de recreativas, al modo de la Neo-Geo, y compartir juegos vía satélite; a pesar de sonar bien [aunque el nombre es feo de cojones], dicha consola nunca llegó a salir a la venta.

Siento mucho resumir tanto la trayectoria de Taito... pero es que si no no empiezo el artículo en sí nunca ^^U

Nunca te olvidaremos, maldita saqueadora de monedas de 20 duros...

Bub y Bob. Tal vez esos nombres os suenen a marcas de caramelos para niños, pero bajo esos diminutos nombres se encuentran dos personajes también diminutos: dos pequeños dragones, verde y azul respectivamente, que tienen que escalar una torre de 100 pisos para rescatar a sus escamosas novias.

Con este sencillo motivo, Taito nos enganchó horas a nuestras consolas [desde el X68000 y el Apple 2 hasta las últimas versiones, lanzadas a principios de los 90 en Game Boy y Game Gear] con un planteamiento jugable igual de sencillo: nuestros dragones no tienen nada que ver con esos grandes bichos que escupen fuego, vuelan y tienen una ristra de dientes acojonante... sino que escupen burbujas, saltan y lo único afilado que tienen son sus lomos.

Buuuuuuuuuuurps... Perdón, la fabada de anoche...

Nuestros pequeños héroes tienen su gran fuerte en las burbujas que pueden escupir: no sólo pueden usarlas como plataformas temporales para llegar más alto, sino también para encerrar dentro a nuestros numerosos enemigos [que luego podíamos matar al tocar con nuestra espalda puntiaguda la burbuja con relleno]. Aparte, las pequeñas patitas de nuestros dinosaurios nos permitían esquivar con bastante agilidad [para la época] los envites enemigos y movernos con soltura por las plataformas.

Un juego muy entretenido, y si podéis pillar un emulador seguro echaréis muchas horas de nuestro tiempo de ocio. A mí personalmente la versión de Game Boy [la penúltima en salir] me enganchó a mis tiernos 8 años que pude hincarle el diente [gracias, Virtual Boy, por tantas horas de vicio ahora considerado retro].

Sin embargo, ésta no fue la última aparición de estos dos pequeños reptiles, pero no serían los mismos de siempre: aunque su nueva aventura estaría repleta de burbujas y precisión milimétrica, esta vez no necesitaremos la puntería para atinar en los saltos [bastante jodidos a partir del nivel 40 y algo], sino para encasillar bolas según colores. Exacto, saltaremos de los plataformas a los puzzles [mira, el chiste me ha salido solo].

 

¿A dónde vas? ¡Patatas traigo!

Poca gente conoce el primer Bubble Bobble, pero paradójicamente este título es mundialmente conocido, a veces bajo el título de Bust A Move, y ha tenido versiones en prácticamente todas las consolas aparecidas hasta ahora, desde un chorro de Bust A Move numerados para Playstation 1 hasta versiones descargables en los bazares online de PS3 y XBox 360.

La pantalla que tenéis arriba es básicamente lo que os encontraréis: Bub [o Bob o el personaje que elijáis si podéis] dirigirá su Burbuj´o´matic hacia los montones de burbujas que se apelmazan en lo alto de la pantalla y van bajando empujadas por un gran bloque de piedra. El objetivo básico es amontonar, mínimo, tres burbujas de un mismo color para hacer caer esas burbujas y las que tenga adosadas debajo, así hasta despejar completamente la pantalla. La primera fase tiene una linea guía que te indica dónde van a ir las burbujas y los rebotes en las paredes, pero a partir de la segunda la cosa se complica, puesto que esta guía desaparece, teniendo que desempolvar nuestro ojo para calcular ángulos si queremos superar las fases más difíciles. Afortunadamente, en las versiones de consola esta linea vuelve a aparecer cuando pierdes la partida y continúas. Según el recopilatorio de Capcom que incluye esta maravilla, el juego se compone de 350 niveles, cada cual más jodido, y la secuencia final... una puta pantalla de créditos. Sí señor, esto es una merecida recompensa y no la que ofrece Bush por el travieso Bin.

A pesar de ser juegos realmente distintos, hay un punto que los une aparte de sus protagonistas principales: divertidos y adictivos modos multijugador. En Bubble Bobble, lejos de picarnos con nuestro colega a ver quién se carga al otro antes, incorporaba una idea que Space Invaders supo elevar al máximo exponente: si pasarte el juego tú sólo es divertido, pasárselo colaborando con un amigo será el doble de divertido. La unión hace la fuerza, especialmente cuando Bub lanza una burbuja que aprovecha Bob para subir a una plataforma y cargarse un enemigo que sólo uno de los bichitos necesitaría unas cuantas pruebas de salto para lograrlo. Puzzle Bobble, sin embargo, retoma el espíritu de competición que tenemos los seres humanos: ¿quién no ha disfrutado jugando con un amigo y refregándole por la cara el, por ejemplo, 12-1 que le ha metido en cualquier juego de fútbol? Pues aquí estamos en el mismo caso: ¿quién se llevará la gloria de pasarse la mayor cantidad de niveles con una moneda, y quién será abucheado hasta que nos dejemos los pulmones? Como dicen en el anuncio de Aquarius, "el ser humano es algo excepcional".

En fin, con esto doy por concluido mi breve, pero no por ello menos apasionante, rodeo por lo que la gran Taito nos ofreció tanto en salones recreativos como en nuestras casas: juegos sencillos donde la habilidad prima sobre subir sopotocientos niveles antes de luchar contra el malo maloso que apenas cabe en la pantalla.

Matta ne!

 

5
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2 Comentarios:

Bubble

Los de plataformas nunca los pude jugar mucho pero eran divertidos. A lo que si pille vicio fue a los de Puzzles, porque me encanta el genero y es uno de los pocos que escapa a la formula Tetris de ir acomodando las piezas que caen. Aunque es frustante cuando una burbuja no se pega donde tu querias. Ademas, es el juego de este estilo mas clonado despues del mencionado Tetris.

Mil aplausos y 5 estrellas.

Medalla

Joe, tras un tiempo de sequía de artículos retro ahora se vienen todos de repente xD ¡Vuelven a casa por navidad!

Como ya se ha dicho todo lo posible, solo me queda entregarte: