19 de Enero de 2019
Jul
22

Reseña Anime: Kyousou Giga

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Oh, Madre del Dios Bendito… no puedo creer lo que acabo de terminar, en verdad, esta cosa me ha llegado al alma joder; no ha sido lo suficientemente fuerte para hacerme llorar ni mucho menos pero de que la cosa ha estado muy potente lo es… y mucho. A partir de estos momentos pongo a Kyousou Giga como un verdadero “must see”, de esas series que una vez te enteras de su existencia tienes 48 horas para ponerte con ella de forma intensiva de lo contrario mereces que un ejército de lolis llegue a tu casa y te viole salvajemente –estoy escribiendo esto ebrio-.

En el párrafo anterior he sido muy claro, si previamente han leído algo de esta serie en la infinidad de Blogs que seguramente ya la han alabado hasta el cansancio aquí les vuelvo a hacer hincapié en la grandísima obra que resulta ser. Así que nada, veo muy conveniente dar por terminada esta entrada y ponerle un merecido 10 tan grande como una puta catedral sin mencionar un poco la primicia, o tan siquiera alguno de los puntos positivos que posee, muchos me lo agradecerán y después de terminarla vendrán aclamando mi nombre, arrodillados, mientras me dan las gracias de abrirles los ojos y darles a conocer algo tan sumamente genial.

TOTAL: 10

Pero claro, aquí estamos para dar mis impresiones finales y como pasó con Tengen Toppa Gurren Lagann a muchos de nosotros no nos venden una serie con el simple hecho de  pregonar a los cuatro vientos que estamos ante la mejor creación después de las galletas y las gomitas bañadas en vodka, así que vamos a ponernos serios –mero decir-.



La serie empezó a emitirse en octubre del 2013, mismo mes que un peso pesado como lo es Kill La Kill y menciono esto último para darse una idea de que tan cargado estuvo esa temporada pues, hasta cierto punto, Kyousou Giga fue solapada por otros animes y no precisamente pocos. No estoy hablando y no quiero tocar el tema de que el resto de series que actualmente figuran por el público como la crema y nata de la época atesoren igual, más o menos calidad que la obra que hoy estamos tratando… en su respectiva reseña las pondremos en su lugar, pero en cuanto a popularidad sí que le pasan un buen repaso. Free!, Kill La Kill, Kyoukai No Kanata, Pyscho-Pass, Watamote, Shingeki No Kyojin, Log Horizon,  Ore No Imouto Ga Konnani Kawaii Wake Ga Nai –el anime de la hermanita menor Otaku popular que tiene gifs en 4chan como panes- y algunos más sonaron muchísimo en comparación de Kyousou Giga; por lo menos en la comunidad latinoamericana y desde mi perspectiva personal –no me sorprendería si vienen a corregirme mostrando que la serie en realidad fue el “¡BOOM!” del siglo-. Aun así la crítica ha sido muy favorable con ella, mantiene un 8 en My Anime List y también una gran cantidad de blogs la ponen por las nubes; de hecho si no fuera por autores como Kick seguro hubiera tardado mucho más en descubrirla y tanto ella como toda la esfera bloguera se encargaron de vendérmela muy fuerte en su día.

 

El anime es traído de la mano de la veterana casa animadora Toei Animation, aquellos dioses que nos han ofrecido la saga de Dragon Ball, Candy Candy y Sailor Moon, si hablamos de proyectos actuales… sinceramente no he visto nada, pero a partir de ahora que este estudio esté detrás será un punto fuerte a tener en cuenta cuando me disponga a seleccionar mis próximos visionados. El director es Rie Matsumoto que previamente ha trabajado en Saint Seiya Omega, mientras, la animación está a cargo de Takashi Hashimoto que, ojo al dato, también participó en las tres películas actuales de Evangelion.

Si bien el trabajo es totalmente original, no está basado en algún, manga, videojuego, novela visual o saga de canciones vocaloid –ya no sabe uno con qué se topa- podemos considerar estos 10 episodios como una expansión de lo visto años atrás, 2011-2012, en 5 ONA’s, o sea una serie de episodios estrenados directamente en Internet, de momento ignoro que tan bien están estas obras de corta duración por cuenta propia, pero he escuchado sólo maravillas así que también están apuntadas para algún futuro cercano.

Ante tan tremendo y mítico estudio trabajando junto a un animador de la talla de Hashimoto y un director  altamente competente el resultado no podía ser algo diferente a lo positivo, tanto que no me sorprende estar ante un verdadero despliegue visual con una virtuosa forma de abordar la historia junto a un elenco muy digno de personajes.


 

La historia toma lugar en “La capital espejo” una ciudad que en realidad es la copia de Kyoto formado en alguno de los muchos universos alternativos que consta todo lo existente en la realidad. Este mundo es gobernado por tres hermanos que previamente habían escapado de su lugar de origen junto a sus progenitores. El padre era una especie de mago/brujo capaz de materializar todo aquello que dibuja incluyendo a seres divinos como espíritus, mientras la madre es una de las creaciones del padre que gracias a un pacto con una Buda consiguió el cuerpo necesario para demostrarle amor a su creador… entonces después de un tiempo esta extraña pareja consigue formar una familia con un hijo humano y otros dos creados a base de tinta por el padre… suena complicado y en realidad es algo poco sencillo de seguir una vez empezamos.

Después del embrollo inicial seguimos con esta versión fantástica de Kyoto. Un día la familia conformada por estos singulares personajes tiene que separarse por motivos dramáticos y dejan la ciudad, creación total del padre también, bajo el cuidado de estos tres hermanos. Myoue, el hermano humano, es el sumo sacerdote de la ciudad; Kurama que siempre ha sido el hermano enfocado a fortalecer la mente y espíritu está encargado de la seguridad manejando una agencia especial de defensa compuesta por más y más personajes desternillantes; por último tenemos a Yase, una Oni que ha decidido vivir en una mansión en las montañas.

 

Un día se materializa el desmadre total en forma de una joven de nombre Koto junto a dos espíritus infantiles bastante destructivos. Llegada desde un punto central donde se conectan el resto de dimensiones llamado “El Santuario” Koto aborda la capital espejo con la encomienda de encontrar a un extraño conejo negro, pues capturarlo es la única manera de poder salir de ese universo. Esta explosiva chiquilla no es la única con asuntos pendientes, los tres hermanos se mantienen desde hace mucho tiempo ideando planes para el retorno de sus padres, verdaderos gobernantes de la ciudad.

 

Seguir contando más sobre la trama es destripar con saña esta obra, muchísimas cosas no se están claras en un principio y es a base de pequeños detalles que a lo largo van añadiéndose que la serie tiene una de sus principales basas, si ya siento que contarles la mera sinopsis del capítulo uno ya es descontar un poco de la enorme magia expedida por todos sus costados, seguir profundizando es simplemente un insulto… vean la serie chingada madre.

Kyousou Giga destaca por el enfoque utilizado, el cual me ha fascinado como pocas veces pasa. Aquí se dista mucho en centrarse en un solo personaje, o darle excesiva importancia al universo donde se desarrolla la trama, que gozando de un colorido y psicodélico mundo no me sorprendería como en cierto punto la cosa llegara a perder el fuelle en pro de adentrarse más en el, y mucho menos sucede el perder la coherencia y desinflando la trama a favor de la acción más espectacular pues, ante las virguerías técnicas vistas desde el minuto uno, se antoja, en una primera impresión, como una serie perfecta para desconectar la mente y disfrutar el espectáculo. ¿Entonces? Pues lo mismo que pasa con Planetes… se centra, por más cursi y dulzón que suene, en los personajes, sus motivaciones, sentimientos, miedos y en un trasfondo que se logra de forma magnífica aun con sólo 10 putos episodios.

Esto es muy difícil de lograr, pero aquí lo hacen con una maestría sin igual. Con cierta facilidad se puede percibir el eje central de la historia donde Koto, con ayuda de los tres hermanos encargados de proteger el fantastico mundo, intentan encontrar al conejo negro en la capital del espejo en lo que vendría siendo, guardando las distancias, una nueva y vitaminada versión de Alicia en el país de las maravillas... pero la cosa dista mucho de acabarse aquí y centrarse sólo en lo que acontece en el presente con la joven del enorme mazo.  Todo personaje que aparece en la trama aporta muchísimo para entender completamente la obra, al final la relación que la nutrida cantidad de principales tienen entre sí se encargan de crear un holón maravilloso que durante los 10 episodios me mantuvo enganchado.

 

Sí, me mantuvo enganchado y no utilizó ningún recurso fuera de la sutileza, en esta serie se olvidaron de imprimir dramas de envergadura astronómica, de meternos romance imposibles por un tubo aunque la situación no lo pida, tampoco de vueltas de tuerca difíciles de creer… joder, le ha bastado con presentar sobre la mesa la historia de una familia; una familia estrambótica, llena de sincero amor, con infinidad de elementos sutilmente ocultos en cada segundo con todo lo acontecido y en los personajes, cada uno igual de carismático que el anterior y donde toda escena guarda una fuerza brutal, nada escandalosa pues es de las obras que no se molesta por explicarnos todo al pie de la letra o por medio de diálogos, enfoques pronunciados o picos en la banda sonora entre otros recursos comunes que te grite a la cara “¡MIRA, ESTO ES IMPORTANTE, OJO CUIDADO!” pero aun así se siente el impacto... uno en verdad entiende la magnificencia contemplada.


 

Vamos, si es que al final voy a terminar declarando mi amor a esta puta obra maestra. Mientras pasan las palabras escritas en esta reseña se me acaban las expresiones para dar mis impresiones finales lo más exactas a lo que este servidor a notado. Este anime es pura calidez e intimidad, es una de las mejores y deliciosas representaciones de lo que es tener sentimientos, de lo que es crecer, madurar, sufrir… vamos, en pocas palabras lo que nos hace sentirnos vivos, humanos, sin sobrecargar o diluir en el proceso, todo perfectamente medido. Igual y en estos últimos párrafos se podrá notar una subjetividad brutal, pero me he identificado tanto con algunos personajes y algunas citas me han dejado K.O. por más absurdo que pueda sonar.

Entonces ¿Existe algo así como un “protagonista principal”? Bueno, me ha costado un poco detectarlo… pero sí. Myoue resulta ser toda una sorpresa, lleno de misterio y cuando pensamos en un principio en él como un personaje infantil y despreocupado que no da para más nos sorprende para bien cuando es sacado a base de martillazos de su zona de confort. Pero el resto de personajes no se menosprecia en lo absoluto; a bote pronto tenemos a la mismísma Koto, dinámica y explosiva, la viva imagen de lo que significa tener sentimientos encontrados, danzando en una confusa y furiosa vorágine, del resto ni hablar me permito, por cuenta propioa deben descubrirlos.

No estamos ante un producto que utilice la cronología longitudinal o lineal para contarnos las cosas. Los episodios se dividen a la vez en capítulos que dan saltos del presente al pasado o viceversa,  símplemente está llevado a cabo de forma fenomenal, pues gracias a este esquema se logra mucha profundidad manteniendo en todo momento la coherencia, esto “obliga” al espectador a estar totalmente sumergido, atento a lo que pase, puede costar bastante... pero logrado esto no se tiene la sensación de estar ante una serie de escenas imposibles de relacionar entre sí, de lo contrario algunas partes no serán más que un jodido caos . Es este último punto lo que echa para atrás a más de uno. Ver la serie representa cierto grado de complejidad -pero tampoco se necesita un master, venga- y sobre todo en un principio cuesta entender el por qué de las cosas… de hecho no es algo que desaparezca ya avanzados en la trama, constantemente veremos esos viajes temporales que seguirán alimentando sucesos que pensábamos conocer bien.

 

El ritmo de la serie me parece más que adecuado y me ha sabido a muy poco que sólo tenga 10 capítulos principales, pero no por dejar cabos sueltos o encaminar todo de forma apresurada, de hecho es sorprendente como con el poco tiempo que la serie tiene para brillar logran este cometido y dejan a uno muy satisfecho. Ahora bien, las escenas se agarran de forma muy calmada, bien he mencionado que Kyousou Giga se niega rotundamente a imprimir todo su potencial en escenas donde premie la acción rápida, pero no es algo que tenga que espantar al público… que no falta quien imagine que una escena calma consiste en pesados diálogos difíciles de tragar entre el personal, pero en esta locura te bombardean con flashbacks, metáforas, simbolismos y un sinfín de referencias religiosas.

Kyousou Giga es sin duda una historia con elementos manidos renovados, sí, todo se mueve ante el concepto de la familia y la añoranza de permanecer juntos pero le añade una frescura y originalidad para ponerse de pie y aplaudir; se deja de ideas románticas empalagosas para dar justo en el blanco de nuestra alma. Ya sólo por la historia y el espectacular trabajo para contarla, este anime me parece una obra atemporal y recomendable al 100%. Sin embargo admite uno que no es recomendable para todos los públicos, existen muchísimos conceptos que uno saborea sólo cuando se tiene cierta edad y las vivencias son lo suficiente bastas para sentirse hasta cierto punto, identificado, vamos… al final la serie funciona como una enorme metáfora mágica que logra transmitir diversos mensajes que a uno ya le sonarán y estarán quemados, pero no puedes hacer otra cosa que estremecerte cuando, sin decírtelo de forma directa, las descubres, una completa gozada que parte de la primicia de “esta es la historia del amor y renacimiento de una familia” todo muy tierno y bonito…ains.

 

El apartado técnico es también una maravilla, tanto la animación como la banda sonora han desempeñado un papel fundamental para hacer todavía más grande el paquete que tenemos frente a nosotros. El estudio de animación ha hecho un trabajo increíble con diseños muy simpáticos y variopintos, dotando a todo ser de un aspecto acorde a su carácter y visión personal de las cosas. Los fondos son preciosos y tienen detalles a rabiar, pocas veces había quedado tan maravillado con la escenografía por desbordar tanta belleza y mimo –caso similar al de Mawaru Penguindrum y Puella Magi Madoka Magica-. La paleta de colores no se pudo utilizar mejor, dotando la serie de escenas que dejan verdaderas postales dignas de convertirse en nuestro fondo de escritorio y de preguntarse si algún paisaje puede tan siquiera acercársele en la realidad –exagero-.  

 

Las escenas muestran un dinamismo enorme y demuestran que pueden presentar todo tipo de situaciones, en las pocas donde la acción toma buena presencia  la espectacularidad reina, breve e intensa, no midiéndose en el uso de elementos visuales como explosiones y demás, pero cuando se exige ponerse más serios o sentimentales se juega con los planos de cámara y todo no tengo nada que achacar en este aspecto, me ha encandilado y si bien el apartado técnico siempre lo he tenido en un segundo plano aquí funciona tan bien que no podría imaginarme un estilo artístico mejor al utilizado, pues este tan psicodélico, colorido, dinámico y mágico le queda como anillo al dedo.


 

La banda sonora es una delicia y gracias a todos los cielos que un ninja dejó en mi escritorio una carpeta con  los temas para escucharlos mientras me pongo a fregar el piso, no puedo estar más estúpidamente feliz. Empezando por lo más destacado están los temas de apertura y cierre, para mí los autores de las piezas son completamente desconocidas pero se han lucido para la ocasión. El primero está compuesto  por Tamurapan y nos ofrece una canción muy bonita, melódica y alegre, con letra cargada de optimismo y significados ocultos,. TEPPAN ha sido el otro autor o banda -ignoro que sea-  del tema de cierre, no se queda atrás ofreciendo una canción indudablemente más cañera, Rockera como debe de ser:

Dentro de la serie tenemos temas muy bonitos, más abajo les dejo la lista de reproducción completa, totalmente recomendable y de hecho me había escuchado la banda sonora al completo un año antes de verme la serie, por extraño que parezca. Como siempre los japoneses siempre a su bola de ofrecernos música orquestada y de muchísima calidad en combinación de guitarras eléctricas, tampoco pueden faltar sintetizadores.


Y bueno, está más que claro ya… recomiendo encarecidamente este anime, corto pero perfectamente condensado, ameno como el sólo y cargado de sentimiento. Vuelvo a repetir, el inicio puede resultar confuso y no es apto para todo público, digo, no es algo que recomendaría a alguien especialmente joven pero tampoco se lo negaría de forma tajante. No podría compararlo con nada pues el producto es sumamente único y original, aun así siento que es apuesta segura a aquellos que quedaron maravillados con Mawaru Penguindrum pero no me hagan mucho caso, esta última la vi hace muchos años y por emisión –que data del 2011-, aun así comparten el tener metáforas suficientes para detener un satélite ruso fuera de control y un estilo artístico poco convencional pero efectivo y simpático; aclaro, no esperen ni en broma la misma carga dramática.

 

Como recomendación final… si van a iniciar la serie dentro de poco y previamente se han visto los ONAS céntrense en los 10 capítulos originales, dejen para el final los episodios 0, 5.5 y 10.5, sobre todo el 0, que tiene spoilers criminales.

TOTAL: 10

Esta ha sido toda la reseña, viéndola ahora después de un tiempo de empezarla se me antoja bastante exagerada y entiendo que sea difícil de creerme ante tantas rosas que le lancé, bastante tiene que ver el momento que como persona estoy pasando, llegándome al corazón y tocando mi parte más sensible, así que pido disculpas por la tamaña subjetividad de más de 3,000 palabras pero siento que es ahora justo el momento de publicar esta reseña, esperar más tiempo seguro me agarraría menos inspirado.
 
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Valoración media: 5 (1 voto)