26 de Noviembre de 2014

Érase una vez un jugón..., blog de Akatsuya

A continuación me dispongo a razonar mi opinión, con un tono desenfadadode por qué los videojuegos son la máxima expresión del arte. ¿Y qué mejor forma que hacerlo con un símil? Un símil además, con otra de mis pasiones: las artes marciales.

Sep
16

Grand Meri Podcast

Mar
15

Análisis: Uncharted 3: Drake's Deception

Heredando ropa del hermano mayor 

Hablar de Uncharted, es hablar de una franquicia que ha dejado a su paso una gran huella en nuestras Playstation 3, un grande de esta generación y que por consiguiente ha sacudido la industria del videojuego.

Uncharted 3 ha tenido que hacer frente desde el principio a un obstáculo, que no es otro que su antecesor. Las mentes detrás de este difícil proyecto son las integrantes del estudio Naughty Dog, que con la premisa de un galardonadísimo Uncharted 2 el listón lo había dejado muy alto. Sabían lo complicado de la situación y la expectación que habían provocado en los usuarios. Con esta perspectiva, lo han intentado y han logrado crear un grandísimo juego que, pese a todo, no supera a su predecesor. Pero consigue mantenerse en lo alto, que no es poco.

Si hay una palabra que define Uncharted, esa es espectacularidad, su pilar base. La clave de la saga sobre la que el estudio acostumbra a trabajar, sobretodo desde la segunda parte, con el impacto visual como seña de identidad. En esta última parte se podría decir que se mantiene, pero también se explota casi de manera excesiva dejando algún que otro momento muy memorable. Prepárate para un juego de acción trepidante, sin descanso por momentos.


No More Heroes es un juego ambiguo, hay a quien puede encantarle y quien lo odie. Su desarrollo es alocado, sin sentido y gratuito. Así como su violencia con personajes crueles y despiadados todos ellos, sin ningún tipo de remordimientos. Para gustos claro.

Tiene un comienzo más o menos vivo, pero según avanzamos se va volviendo cada vez más repetitivo  aunque divertido. Tanto en jugabilidad que acaba por convertirse en machaca-botones y sacude-mandos (contando como punto a favor la buena implementación del Wii Motion en sus mecánicas jugables) por momentos, como en la estructura de juego clásico de los jefes finales de que dispone, como también en las misiones secundarias de todo tipo que a la larga parecen clónicas.

Es de destacar su curva de dificultad, en mi opinión, mal diseñada: por momento el juego es extremadamente fácil hasta lo aburrido, en cambio otros llega a cotas de dificultad extremas rozando lo absurdo (Véase ataques tipo “Muerte instantánea” o en mi caso, la endiablada Shinobu que consiguió que perdiera la paciencia). Es de recibo aclarar que lo he jugado en dificultad “amargo”.

¡¿Por qué no se muere?! 

Sep
7

Lo sé, soy un paquete, pero me encanta este juego.

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Es curioso encontrarse en la situación de que un juego te encanta y lo disfrutas pero eres tan malo que hasta tu abuela lo haría mejor. Supongo que a algunos les pasará a menudo y a otros probablemente nunca (o eso dicen ellos), el caso es que sin duda ocurre. Después de todo, los videojuegos por origen y definición requieren un mínimo de habilidad, y dejando aparte la dificultad del juego en sí, algunos de ellos no parecen hechos para ti. Por más que aprecies su banda sonora, su diseño gráfico, su jugabilidad o cualquiera de sus apartados nunca serás bueno en ese juego, porque escapa a tus habilidades naturales.

En ocasiones, aun siendo conscientes de esto nos aferramos al juego y nos lo chapamos, nos acabamos conociendo al dedillo cada pequeño detalle del mismo, cada combo, cada truco, cada procedimiento de la IA… Con la esperanza de que la práctica ayude a aumentar nuestras habilidades innatas, y en ciertos casos lo conseguimos. Pero no hay momento más inolvidable que el de que un colega llegue a tu casa con intención de “echar unas partidas” al nuevo juego de turno (en el cual tú has empleado cantidades ingentes de horas sólo para ese momento) y entonces te de una paliza monumental.