14 de Agosto de 2018
Nov
14

Descubriendome

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Esa historia la escribí para un concurso de relatos lesbico, donde solo me quedé en las puertas de semifinales Crying or Very sad, espero que lo disfruteis.

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Hoy me he sentado y he observado la foto de ella… aquella persona que me hizo sentir tantas cosas que nunca antes ni ahora me han hecho sentir. Ella tan tranquila y tan inquieta a la vez, ella tan fría y tan ardiente…

Empezaré por el principio y que mejor que presentándome. Me llamo Alicia, Ali para los amigos. Era estudiante de empresariales cuando ocurrió la historia que ahora quiero contar. Siempre fui una chica muy popular, sobre todo con los chicos, entre los cuales, podía conseguir aquel que se me antojase. Nunca me llenaron, era más bien un capricho del momento, quería uno, cuando lo tenía, me aburría y buscaba otro. Todo fue así hasta el día que ella llegó.

Mi profesor de matemáticas enfermó, la cosa parecía que iba a ser grave y que daría para largo, así que buscaron a alguien que lo sustituyera, y llegó Jacqueline, aunque ella se empeñó en que la llamásemos Jacky.

Era una mujer de muy buen ver, un cuerpo atlético, su melena muy bien cuidada, unos ojos que reflejaban su alma inquieta, una boca que reflejaba una gran sonrisa, muy amable, agradable, extrovertida… pronto los chicos quedaron prendados por ella, entonces la empecé a ver como mi rival.

No me podía hacer a la idea que los chicos mirasen más a ella que a mí. Aún sin conocerla, no soportaba escuchar su nombre, mi rabia iba en aumento cada vez que alguien hablaba de Jacky como las más hermosa, la más dulce, la más… vamos, la que lo tenía todo bueno.

La asignatura que siempre fue una de mis favoritas, pasó a ser la más odiada, no soportaba escucharla, me empalagaba su forma de hablar, su forma de mirarme, me empezó a parecer que me retaba.

Conforme pasaban lo días, la cosa fue mejorando, los chicos la empezaron a ver como una suspendedora, consecuencias de pensar más con la cabeza de abajo que con la de arriba, y al volver todo a su cauce, volví a ser aquella chica popular que todo chico deseaba, aunque… nunca llegó a ser realmente como antes, ya que Jacky me superaba.

A pesar de todo, nunca falté a clases, evitaba que me viese para que me preguntara, odiaba que me surgieran dudas porque lo menos que quería era que reparase en mi presencia. Lo que yo no sabia por entonces es que ella ya sabía de mí.

Era época de exámenes, y Jacky se ofreció darnos una especie de clases particulares para resolver nuestras dudas. Me negaba a ir, pero conforme iba estudiando, descubrí, para mi horror, que tenía anotaciones por todos mis apuntes para preguntar a mis compañeros y así resolver mis dudas sin consultar a Jacky. Por una vez en mi vida, tragué mi orgullo y accedí a aquellas clases extras.

Era una tarde de enero que llovía como nunca antes había llovido, odiaba los días así cuando tenía que salir de casa, ya que la universidad estaba bastante lejos y los horarios de los autobuses me venían bastante mal.

Recuerdo que aquel día Jacky iba con unos vaqueros que marcaba su parte trasera, cosa que nos sorprendió bastante a todos, ya que si algo era Jacky, era bastante pija, por lo que para mi sorpresa, me quedé inmovilizada mirando lo bien que le quedaban aquellos pantalones con su jersey negro en el cual le sobresalían una camisa roja.

Su voz me despertó de aquel estado de… no sabría decir exactamente de qué, pero la verdad que su voz entonces, por una vez en mucho tiempo, me pareció bastante dulce.

- Alicia, ¿no piensas sentarte o te vas a quedar ahí parada las dos horas?

- Eeeemmmmm, lo siento, estaba buscando un sitio para sentarme.

- Pues no lo parecía Alicia, anda entra y siéntate.

 

Maldecía aquella paralización de mi cuerpo, todos mis compañeros me habían notado más rara que nunca y por una vez en mi vida, las inseguridades se apoderaron de mí, ¿qué estaba pasando? ¿Qué había visto en Jacky esta tarde? ¿Qué había surgido dentro de mí?

Por suerte pude concentrarme, pero no como solía hacerlo normalmente, ya que a ratos me descubría a mí misma mirando a Jacky sin escuchar qué estaba explicando. Me parecía bastante hermosa, bastante sencilla, muy dulce en su forma de hablar, bastante espontánea y sobre todo, muy divertida.

Una vez que terminó me quedé con unos compañeros a repasar el temario y resolver las dudas que aún nos quedaron sin resolver, ya que una vez pasada las dos horas, Jacky no pudo quedarse con nosotros por un compromiso al que tenía que presentarse, prometiéndonos que su próxima clase sería de repaso y no una clase normal.

Se me hizo bastante tarde, tan tarde que ya no quedaban autobuses de vuelta a casa y con tan mala suerte que no llevaba dinero para coger un taxi. Así que, a pesar de la lluvia, me fui corriendo.

Hacía tiempo que no practicaba ningún deporte, por lo que me asfixiaba con facilidad y tenía que parar y andar bastante a menudo. Maldecía no haberme sacado el carné cuando tuve mi oportunidad, maldecía haberme quedado hasta tan tarde, maldecía tantas cosas…

Tenía frío, bastante frío, mis huesos ya empezaba a notar la humedad y el frío de la lluvia, ya me veía una semana enferma en cama con gripe, me empezaba a marear, me sentía bastante fatigada, mis fuerzas se estaban agotando como consecuencia de las carreras que estaba haciendo unido a la falta de sueño como consecuencia de estudiar hasta bien tarde. Cuando peor empezaba a encontrarme… un coche paró. No conseguí ver quién era, sólo escuchaba mi nombre en una voz que me era bastante familiar… cuando quise mirar quién era, mis fuerzas me fallaron.

Ignoro cuanto tiempo transcurrió hasta que desperté. El caso es que desperté en una cama bastante grande y desconocida para mí. Llevaba una especie de pijama o chándal, aun no lo sé. Noté como el frío de mi cuerpo había desaparecido. Por un momento me aterroricé de no saber donde me encontraba. Por mi olfato empezaba a entrar un olor bastante agradable, era sopa.

La puerta se abrió y entró alguien, pero la habitación estaba bastante oscura para saber de quién se trataba. Su silueta me era familiar, podría tratarse de cualquiera de mis amantes, sólo reaccioné para rezar a todos los dioses y diosas que recordaba para que no trataran de tener sexo conmigo como forma de agradecimiento de aquella “salvación”.

- Vaya, la bella durmiente despertó.- Su voz me era bastante familiar, pero no se trataba de ninguno de mis amantes.

- ¿Dónde estoy?

- En mi casa, es lógico ¿no?

- Emmm, pues…. Es que no consigo verte, con tanta oscuridad…

- Con toda la oscuridad del mundo, yo sabría distinguirte entre miles de chicas, entre todas las alumnas que he tenido.

¡¡Por todos los dioses y diosas!! Era Jacky, enseguida me sonrojé con su respuesta, la verdad que me gustó lo que me dijo, pero… ¿cómo podía decirme eso?

Enseguida encendió una lamparita pequeña y la pude ver con la misma ropa de la tarde y en sus manos un tazón de sopa. Me lo ofreció y la verdad que mi cuerpo lo necesitaba. Se lo agradecí.

Por mi piel empezó a recorrer un escalofrío que nunca antes había sentido, su forma de mirarme me intimidaba, pero a la vez me excitaba. No comprendía como podía sentir aquello. Me sentía atraída por Jacky, por una mujer…

Supongo que se daría cuenta… o no, no lo se. Trató de tranquilizarme, ni siquiera sé si lo consiguió, así que entre nervios me derramé encima la sopa.

Jacky enseguida buscó una servilleta para limpiarme, le cogí de la mano para decirle que ya lo haría yo, pero… sentí su aliento tan cerca de mí, su boca tan cerca de la mía…

De repente me sentí bastante atraída, sus labios, su mirada… todo ejercía sobre mí un fuerte magnetismo, tan fuerte que tenía que sacar una fuerza sobrenatural para no responder a esa atracción que surgía en mí, para no responder a su llamada.

No recuerdo haber sentido aquel poder sobre mí en ninguno de los chicos con los que había estado, aquello era tan fuera de lo normal que me parecía irreal. Pero la realidad era otra, estaba allí, bajo el embrujo de una mujer, evitando reaccionar hacia aquellos estímulos, no quería reconocer mi deseo hacía ella, quería salir de allí, quería correr, olvidar todo, pensar que todo había sido un mal sueño… Pero mi cuerpo no obedecía a mi cabeza y se dejaba llevar por la pasión que me provocaba con sólo mirarla. Sentía el deseo de saciar la sed que me daba.

No sé cuanto tiempo estuve evitándola, no sé si fue mucho o fue poco, ni siquiera me importó. Jacky se levantó, y mientras se dirigía a la puerta la observé como se contoneaba en su caminar, me parecía hermosa, bastante bella, era mas que una diosa.

De nuevo me encontré sola en la habitación. Debía calmarme, mi corazón latía con fuerza, como un caballo salvaje al galope, empezaba a sudar y me notaba nerviosa, alterada por la excitación del momento.

Puede que pasara unos minutos o una hora hasta que Jacky apareció. Ni siquiera tenía encima el reloj. Llegó con una sonrisa de oreja a oreja dándome mi ropa que ya estaba seca. Aún llovía, más fuerte que antes, cosa que me hacía dudar entre quedarme o salir para casa.

Jacky leyó en mis pensamientos, y me sugirió que esperase a que parase de llover o ella misma me acercaría. No me quería imaginar estar con ella en el coche. No podría, sería imposible evitar abalanzarme sobre ella mientras conducía.

Tenía que pensar con rapidez que debía hacer, que debía decirle, pero mi cabeza no reaccionaba, me encontraba completamente paralizada ante el embrujo que Jacky me provocaba. Mirarla hacía que olvidarse todo lo demás, que el mundo dejarse de existir, que las diferencias no existieran, que sólo fuéramos ella y yo.

Jacky se me acercó para devolverme mi ropa. Mientras se acercaba me preguntaba que sentía ella respecto a la situación. Si sentía lo mismo, si no sentía nada…

Cuando me devolvió la ropa se me acercó tanto, que nuestros cuerpos rozaron, de tal manera que sentí lo mas parecido a una descarga eléctrica. Mi corazón aún iba más ligero y era evidente que si hablaba, empezaría a tartamudear.

Fui a lo que suponía que era el cuarto de baño. Me cambié lo más rápido que pude. Y me dispuse a salir. Jacky insistía en que esperara, que no tenía problemas en llevarme, que no me fuera sola… y cuanto más insistía, mas pesado se hacia mi cuerpo, más la deseaba y menos me quería ir.

Me encontraba dándole las gracias por su acogida, cuando sin mirar por donde iba tropecé con algo, a punto estuve de caerme al suelo cuando Jacky me aguantó y caímos al sofá.

Tenerla encima de mí hizo que mi cuerpo reaccionara de manera salvaje. Ver sus labios no pudo evitar que los míos se acercaran como si de una fuerza sobrenatural se tratara.

Cuando nuestros labios se juntaron, un escalofrío unido al placer empezó a recorrer por todo mi ser. Cuando nuestras lenguas se entrelazaron no pude evitar que todo el deseo que sentía hacia aquella mujer fluyera poco a poco.

No sé ni cuánto tiempo transcurrió desde entonces; mi cuerpo temblaba, deseaba que pasara todo despacito… pero mi cabeza se interpuso a mis deseos, aquello no debía de estar pasando… entonces paré, me levanté y salí corriendo.

Aquella noche no pude dormir, recordaba cada instante con Jacky, sus besos, sus caricias, su olor, su sabor, su tacto… todo aquello me parecía una locura, pero la única verdad era que la deseaba como nunca antes había deseado a nadie.

Los siguientes días transcurrieron con normalidad, Jacky se comportaba como si nada hubiese ocurrido, aunque yo, de manera inconciente, empecé a sentarme de manera que pudiera verme, aunque siempre tuve el presentimiento de que me miraba como una más y que para ella no había significado nada.

Me empeñé en olvidar aquellos momentos, pero me era imposible. Cada día me daba cuenta que la deseaba más que nada en el mundo, y por mucho que intentara acercarme a ella, siempre recibía una negativa, si era una duda para el examen, me pedía que se lo preguntara al día siguiente en clases, si me acercaba a su departamento con cualquier excusa, me decía que estaba ocupada… y así podría explicar miles de intentos de acercamientos. Estando así las cosas, me conformaba con verla cada día y tenerla entre mis brazos en mis sueños.

A los pocos días del examen, Jacky llegó con las notas, repartió todos, excepto el mío, al parecer se le había extraviado algunos exámenes de varias clases, así que me pidió que fuera mas tarde a su departamento que me tenía que comentar algunas cosas que le gustaba del examen.

Acepte a regañadientes, el examen había sido bastante difícil, por lo que muchos habían suspendido y estaba segura que yo era otra de las suspendidas.

Una vez entré en el despacho, Jacky me esperaba con el examen en la mano, entré y me acerqué a ella. Empezó a explicarme que a pesar de que se notaba que me lo había preparado, había tenido fallos que no debían tenerse, y que se pensaba si a cambio, me mandaba un trabajo para compensar la nota y no tener que presentarme de nuevo.

Mientras me explicaba todo, sentía su aliento sobre mí, empecé a sentir de nuevo deseos hacia ella, evitaba mirar sus labios para que todos esos sentimientos fueran a más, el mínimo roce con su piel, erizaba mi piel…

Jacky me abrió la puerta para que saliera una vez corregido el examen, me dispuse a salir, no sé como, cerré la puerta de golpe, la agarré por la cintura, la pegué contra la pared y la besé.

Sus labios eran tan dulces como apasionados. Besaba con tanta pasión, con tanta fuerza que mi piel se sentía mas excitada por cada momento. Entonces sus manos se introdujeron por debajo de mi jersey, buscando mi ropa interior, desabrochándola para luego buscar mis pechos. Un remolino de emociones recorrió por todo mi cuerpo, me sentía como si me estuvieran dando descargas eléctricas, descargas de placer…

Imité sus gestos, buscando sus pechos que estaban excitados, cuando me cogió, me desnudo hasta la cintura, para acto seguido desnudarse ella también, y una vez que despejó su mesa, me tumbó sobre ella.

Su lengua empezó a recorrer mi cuello mientras sus manos jugaban con mis pezones; cada vez sentía en mí un volcán de emociones, tan fuerte que pensaba que llegaría a estallar.

Entonces su lengua bajó de mi cuello poco a poco… muy lentamente hasta llegar a mi pecho izquierdo, mi pezón demostraba la excitación del momento y entonces su lengua empezó a jugar con él.

Mi cuerpo se agitaba de placer, sintiendo cada caricia y cada beso de Jacky, y entonces su lengua fue bajando poco a poco hasta parar en mi ombligo. Ahí estuvo un rato, jugando con el borde de mi pantalón, mientras sus manos iban despacio de nuevo a mis pechos.

De repente, sus manos bajaron, y desabrocharon mi pantalón y me lo fue bajando quitando, mientras me besaba por cada parte por la que iba bajando.

Solo me dejó con la braguitas, cuando con la boca me la fue bajando, entonces un mar de sentimientos recorrió por cada rincón de mi piel, cuando empezó a jugar por mis muslos, a acariciármelos, a besármelos…

Cuando su lengua rozó mi pubis, un espasmo sacudió mi cuerpo de tal manera que pensé que llegaría al climax en ese preciso momento, pero Jacky paró y subió para besarme, luego se separó y se terminó de desnudar ella también.

Cuando volvió a mí, se tumbó sobre mí, al sentir todo su cuerpo caliente sobre mí, hizo que la deseara aún más. Y mientras nos besábamos, nuestros cuerpos se movían al compás de una música imaginaria, una música que sólo fue ideada por nosotras dos.

No sé cuanto tiempo transcurrió desde que empezamos hasta que Jacky me tuvo que tapar la boca para que nadie nos oyera. Ni siquiera me importó el tiempo que estuve sintiendo a Jacky sobre mí, fue todo tan bonito como intenso. Lo único que deseaba es que el tiempo se detuviera, quedarme abrazada a ella, sentir el aroma de su piel, ver su sonrisa, envolverme en sus abrazos…

Jacky fue quien finalmente rompió la magia del encuentro, quien empezó a vestirse y me pidió con solo mirarme que hiciera lo mismo. Intente ponerme la ropa como pude, admirando su cuerpo tan perfecto, tan suave, tan dulce… ese cuerpo que unos instantes atrás había sido mío.

Quería decirle que la deseaba, que no me quería separar de ella, que quería volver a verla, que todo no podía acabar así… quería decirle tantas cosas… cuando aún estábamos a medio vestir y con todos los libros por el suelo, entró alguien.

Por la cara de Jacky supuse que algo malo se avecinaba, y no me equivoqué al escuchar una voz masculina preguntando qué estaba pasando. Era el director de la facultad. Entonces tuve instinto protector, quería proteger a Jacky de lo que le pudiera ocurrir. Pero antes de que abriera la boca, me estaba pidiendo que saliera del despacho para hablar con él.

Estuve esperando en la puerta, estaba nerviosa, deseando saber qué sería de Jacky, me culpaba de todo, todo había sido culpa mía, no podía estar ocurriendo eso, tenía que entrar y decir que todo había sido culpa mía, que me expulsaran a mí o cualquier otra cosa.

Cuando me decidí a entrar, el director salió obligándome a ir a su despacho. Solo hacía preguntar que pasaría con ella. Me pidió que me callase con un gesto severo, típico en él. Solo se limitaba a decirme que tenía suerte de no expulsarme, que haría como si nada hubiese pasado.

Cuando salí, fui a buscar a Jacky, ya no estaba. Fui a su casa. No me abría la puerta. Busqué su número de teléfono, no respondía. Solo me quedaba esperar a su clase del día siguiente.

No pude dormir en toda la noche. Deseaba verla, saber que había pasado, decirle todo lo que me hacía sentir con sólo tenerla al lado… deseaba tantas cosas…

Cuando volví a clase, la busqué por todos los pasillos sin tener rastro de ella, así que solo me quedaba esperar a su clase.

Su clase era la de última hora, así que apenas me enteré de las demás. Cuando por fin era llegó el momento que llevaba esperando, entró el jefe de estudios para darnos el fatídico comunicado. Están buscando profesor porque Jacky tiene un asunto familiar grave que resolver.

Sabía que era mentira, no podía ser, no me lo podía creer. Estaba tan enfadada, que me fui corriendo, a punto de llorar, mientras escuchaba de fondo cómo mis compañeros hablaban de ella como la mejor profesora que habían tenido.

En esa carrera por el pasillo, me topé con el director, mi mirada era tanto de odio como de rabia. Él captó mi mensaje. Me dio una sobre blanco y se fue.

Me quedé un poco desconcertada. No sabía qué podía tener aquel sobre. Me lo guardé en el bolso y me fui a la playa. Allí me senté en la arena con vista al mar, mientras el aire golpeaba mi cara. Abrí el sobre y me estremecí al reconocer la letra…

 

Querida Ali, siento irme sin despedirme de ti. Se que es difícil para ti, al igual que lo es para mí. Me cuesta dejar todo eso, sobre todo, dejarte a ti. Te has convertido en un pilar en mi vida, en alguien que me ha devuelto la ilusión, algo que ya había perdido. He llegado a un acuerdo con el director. Prefiero que me expulse a mí antes que a ti. Ali, acaba tus estudios, eres buena estudiante, vales mucho y eres una chica excepcional, sólo te lo tienes que creer y no dejar que tus compañeros piensen que eres una cualquiera. Sé que eres buena, me lo has demostrado, sé que eres capaz de querer con el corazón y no con la cabeza, que si tú quieres puedes dar lo mejor de ti. Me lo has demostrado, poco a poco, sin darte cuenta…

Sé que los sentimientos a veces son muy difíciles de demostrar. Sólo es cuestión de dejarte llevar. Pero déjate llevar con el corazón, deja que él te guíe, siéntelo todo muy dentro de ti, saborea cada instante, no lo dejes escapar.

Ojalá pudiera volverte a ver algún día, en algún lugar… mientras tanto te llevo en mi corazón, nunca te olvidaré, me has hecho sentir tantas cosas, tantas emociones nuevas que hasta entonces desconocía…

Ali, no te pediré que no me olvides, sólo que me tengas en algún lugar de tu recuerdo, en tu corazón, en tu cabeza, en algún aroma, en algún reflejo…

Solo me queda decirte que si volviese atrás, repetiría cada instante contigo, aunque eso me suponga volver a perder mi puesto de trabajo. Te volvería a amar, a desear, a besar…

No me olvidaré de ti, te lo digo de corazón, mis lagrimas están a punto de salir, tengo un nudo en la garganta que apenas me deja respirar… no me busques Ali, estaré en un lugar donde no pueda entorpecer tu camino, aprende por ti misma a querer, a respetar y sobre todo a desear.

atte.,

Jacky”

 

 

Empecé a llorar como nunca antes lo había hecho. No podía estar pasando eso, no quería…

De eso ya hace tiempo que pasó. Pero aún así la sigo recordando. Sigo sintiendo la fragancia de su aroma, sus besos, sus caricias, su sonrisa…

Creo que fue mi gran mujer, la que de verdad me hizo sentir tantas cosas… que nunca antes había sentido, ni antes ni ahora. No se si la idealicé o no, si me enamoré o sólo fue pasión, pero aún así la sigo echando mucho de menos.

Lo que sí está claro de todo eso, es que me autodescubrí, por fin supe quien era y que quería, y sobre todo…. donde estaba mi felicidad. La había tenido tan cerca durante tanto tiempo y no lo había querido ver… ahora lo tenía claro, mi felicidad estaba en una mujer, sea Jacky o no.

 

5
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1 Comentario:

Medalla!! =)

Buen relato, merecedor de medalla y por tanto de ser incluido en El Club de la Lectura.Razz

(Pincha en la imagen si quieres obtener información acerca de como obtener esta medalla).