19 de Diciembre de 2014
Jul
24

Análisis: Theatrhythm Final Fantasy

Hay juegos con los que aún tienes margen de sorpresa. Cuando ves anunciado un juego del estilo que éste que nos ocupa, y más encuadrado dentro de una saga emblemática que, siendo coherentes con la verdad, no está pasando por su mejor época, como poco, sospechas y te preocupas. Las primeras imágenes de este Theatrhythm no invitaban al optimismo, ni tan siquiera a considerarlo más allá de la condición de juego sacacuartos pensado para un aniversario. Por eso es tan importante no dejarse llevar por las primeras impresiones.

El paso de los meses reveló la verdadera naturaleza de este juego musical, y dejó con la boca cerrada a muchos de sus detractores iniciales. Square iba a apostar por un juego muy sólido, con una oferta musical muy variada, y lo que era más importante, una jugabilidad muy cercana a los mejores títulos del género, como pueden ser los Osu Tatakae Ouendan o Taiko no Tatsujin (no solo de Guitar Hero vive el hombre), pero con sus propias particularidades. Al final, de ahí podía salir algo interesante.

Y ahora, cuando ya hemos podido echarle el guante, se pueden confirmar las impresiones positivas que transmitía la demo. Theatrhythm Final Fantasy es un digno juego de 25 aniversario, un buen homenaje a una de las partes más olvidadas de este mundillo, como suele ser la música, que se vuelve protagonista absoluta y construye a su alrededor un juego simpático, con mucho que descubrir, y con bastante contenido. Déjate llevar por el sonido y salva el mundo.

HISTORIA

La historia de los juegos de Final Fantasy siempre ha sido uno de los baluartes junto a la buena jugabilidad y a las bellas OST. Sin embargo, en un juego de estas características, cabía esperar que no fuera uno de los elementos de peso, como ya lo fue en Dissidia (pese a la cierta ambición que tenía). Este Theatrhythm nos pone como excusa la pérdida de poder de un cristal musical, Rhythm, que está afectando al mundo, por culpa del dios Caos, ya visto en otras iteraciones. 

Para evitar el desastre, la diosa de la Armonía, Cosmos, envía a sus mejores guerreros una vez más a restaurar la armonía del cristal a través de la recolección de los rhythmia. Y para ello, deberán revivir sus propias historias a través de la música que las marcó, para así, llegado el momento en el que reúnan suficientes, puedan enfrentarse al malvado y salvar el mundo una vez mal, restaurando el orden.

Lo cierto es que la trama no es nada elaborada, ya que es apenas eso que he descrito, y su correspondiente final. Es una simple excusa para ponernos en situación. De hecho, ni siquiera es lo suficientemente larga o aporta reto, giro o elemento diferenciador alguno. En los juegos musicales suele ser así (GH con su crear una banda como excusa, EBA con sus micro-historias...). Lo importante aquí es el ritmo, y el juego lo deja patente dejando esto de lado. Teniendo Square los guionistas que tiene, podría haberse sacado más partido a este elemento, pero lo cierto es que no se echa en falta.

Respecto a los juegos en los que se ambienta, y aquí considero que hay un error por parte de la compañía, bien puedes conocer al dedillo las tramas y haberlos superado, porque los vídeos, especialmente en las canciones de evento, nos sueltan los llamados "spoilers". Sin ir más lejos, se nos cuenta incluso los finales de los juegos en esos vídeos, aunque en ocasiones es difícil verlos de manera explícita o entenderlos si no se ha jugado al juego en cuestión. Aunque muestran cosas tan delicadas como el jefe final o los últimos momentos de la trama. Un pequeño fallo, pero siendo un producto dirigido a fans acérrimos, pocos habrá que no conozcan lo que ven.

GRÁFICOS

Una vez más, nos encontramos con un apartado que tiene el mismo problema que la historia: cede demasiado protagonismo a la jugabilidad (lo cual no es malo) pero se siente en cierto modo demasiado simple para el sistema en el que corre. A pesar de que era un proyecto inicialmente pensado para Nintendo DS, Square podría haber aprovechado un poco más las capacidades de la máquina. Es obvio que el 3D es de lo menos recomendable, debido principalmente a la velocidad de las notas, que puede provocar mareos evidentes, pero nada impide cuidar un pelín más el acabado final.

Encontramos escenarios bastante representativos, eso sí, de los juegos en los que suenan las canciones, no repitiéndose de unos temas a otros. Juegos como FFX tienen localizaciones como el Camino de Miihen o las Ruinas de Zanarkand para cada uno de los temas correspondientes, si bien en determinados momentos podemos sentir que los escenarios son repetitivos, ya que apenas son praderas, montañas...el verde será un color muy recurrente. Hay otros escenarios más trabajados, especialmente de FF VII en adelante, y están en lo que se llama 2.5D. Para ambientar, no están mal.

Luego están los personajes diseñados por MonsterOctopus, el mismo que hizo los avatares del KH Coded de móviles, con un marcado estilo "chibi", pensado para ser adorable a la vista. Es una estética que no es muy relacionable con Final Fantasy y sus tramas adultas, serias y profundas, pero ya es cuestión de gustos. Puedes pensar que hacen más ridículo el juego y que son muy simples, poco expresivos y mal animados, o que son muy carismáticos y que casan perfectamente con la naturaleza del juego. Lo cierto es que esta estética acerca el producto a los más jóvenes, y al ser un juego accesible en su dificultad baja, puede abrir a nuevos fans la veterana saga. 

No obstante, si es cierto que el apartado gráfico no puede pasar de correcto. Los menús pecan de ser ambiciosos de más, ya que buscan complejidad innecesaria, aunque están muy bien diseñados y son agradables a la vista. Son constantes los guiños al fan de la franquicia en cada esquina, desde la pantalla del menú, donde un personaje nos recibe con una frase conocida, o en la colección de cartas, de la que hablaré un poco más adelante, donde encontraremos muchos viejos conocidos. Pequeños bajones de framerate y ciertos momentos en los que el motor no va del todo fluído (aunque no perjudican a la jugabilidad) empañan un conjunto simpático, cumplidor, pero que podría haber dado más.

SONIDO

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El verdadero protagonista del juego. Es muy interesante lo que ha hecho Square Enix con este título, ya que ha intentado no dejar fuera a ningún tema emblemático, encontrándonos con más de 70 temas jugables de inicio, más de lo que ofrece cualquier juego musical sin recurrir al DLC. Encontramos inicialmente tres temas jugables por entrega, del I  al XIII, más un prólogo y un epílogo. A ello se suman todos los temas desbloqueables por puntos, y los obtenibles pagando vía DLC.

Las selección musical es lo suficientemente variada como para contentar a todo el mundo. Hay temas, no obstante, que están severamente recortados (como Dancing Mad) para quedar en canciones cortas y que no agobien mucho al jugador. El juego utiliza pequeñas "campanitas" cuando acertamos notas, que se pueden desactivar para dar más protagonismo a la melodía. Ni que decir lo que se disfruta el juego al tener unos cascos puestos (de hecho, es lo más recomendable para estar concentrado en dificultades altas).

Con los juegos musicales siempre pasa lo mismo: hay temas que pensamos que sobran, y otros los ven must have. Cada uno tiene su OST de Final Fantasy favorita, pero lo cierto es que el listón es muy alto. De Battle in the Big Brigde al emblemático One Winged Angel, pasando por el tema ending Suteki da Ne de FFX o el Main Theme emblemático de la franquicia. Pondré una pequeña muestra continuación, pero es imposible abarcarlo todo.

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JUGABILIDAD

Aquí llegamos a la clave del juego,  y lo que lo hace tan recomendable y digno homenaje de la saga Final Fantasy. Indieszero, los developers del juego, han apostado por un sistema mixto entre Osu Tatakae Ouendan y los Taiko no Tatsujin. Las notas aparecen en la pantalla superior, y nosotros en la inferior debemos tocar con el stylus cualquier punto de la misma de determinada manera para conseguir puntos y superar los temas correspondientes.

Existen tres tipos de notas: las rojas, que solo requieren una leve pulsación del stylus, las flechas amarillas, que requieren que rasguemos la pantalla en la dirección indicada en la misma para acertar, y las barras verdes, que nos obligan a mantenernos pulsando la pantalla hasta el final de la nota, en la que debemos levantar el lápiz, o rasgar en una dirección si se requiere. Hay pequeñas variantes según el estilo de canción, pero, a grandes rasgos, con estas notas se construyen las canciones.

Canciones que se dividen en tres tipos, que bien son los tres pilares de todo FF: combates, exploración y las historias. El primer tipo, llamadas BMS, simulan la situación típica de batalla de la franquicia, con nuestros luchadores a la derecha y el enemigo a la izquierda. Las notas van saliendo de la izquierda de la pantalla en cuatro filas, y nosotros debemos pulsarlas una a una cuando alcancen los círculos grises. Son quizá el tipo más complicado.

Luego tenemos las FMS, que son su contraparte, las más tranquilas. Aquí, el líder de nuestro grupo va "pastando" por el mapa, avanzando hacia la izquierda. Podemos encontrar pequeños tesoros por el camino, y el objetivo es llegar a una zona final, donde nos espera un aliado. Aquí hay una variante a la mecánica, y es que las notas verdes requieren que movamos el stylus mientras mantenemos la pantalla pulsada, para llegar a ciertas notas menores dentro de ellas.

Y por último, tenemos las EMS. Mientras disfrutamos de un vídeo de fondo de la entrega en cuestión, debemos pulsar las notas al compás de un círculo dorado que va moviéndose por la pantalla. Cuando llega y envuelve una nota, debemos pulsar. Aquí las verdes son automáticas. Es el tipo menos numeroso del juego, pero las más bellas visualmente. También entrañan cierta dificultad añadida por el veloz movimiento del círculo, distinto a la llegada de las notas anterior. 

Todo esto se complementa con un sencillo, pero con cierta profundidad, sistema de desarrollo de personajes. Nosotros debemos componer un grupo con 4 personajes de las distintas entregas de la saga, con algunos desbloqueables. Estos tienen sus estadísticas de fuerza, defensa, agilidad y suerte, así como la salud y habilidades, propias. Saber balancear un grupo no es imprescindible para jugar las canciones, pero un grupo correcto facilita mucho las más difíciles.

Cuando completamos cada una de las canciones, conseguimos experiencia que se reparte proporcionalmente entre los miembros del grupo (nada de coger a un débil junto a tres fuertes para "power-leveling"), que, el desarrollo, mejoran sus estadísticas y aprenden habilidades. Estas podemos asignarlas teniendo en cuenta un cierto límite de Skill Points. Encontramos desde aumentos grandes de un stat a ataques para las BMS, pasando por habilidades pasivas que te facilitan el paso por las canciones.

Es recomendable afrontar las BMS con personajes de alta fuerza, ya que podrás matar a más enemigos normales y llegar antes a los jefes, que ocultan los objetos más poderosos. Las FMS requieren alta agilidad y suerte, para poder llegar antes al final y encontrarte con los cofres más fácilmente. Todos estos objetos que encontramos nos darán pequeñas ventajas en el combate, como invocaciones poderosas, curaciones, segundos intentos, entre otros.

En las canciones podemos entrar en determinados momentos en lo que se llama la "Feature Zone", notas plateadas que, si hacemos en condiciones, nos darán una ventaja. En las BMS, invocaremos a una poderosa bestia que nos quitará a un enemigo de en medio muy fácilmente. En las FMS, montaremos en un chocobo y llegaremos antes al final, mientras en en las EMS nos veremos recompensados con un "bis" o edición extendida de la canción, y por tanto, más puntos.

Olvidarnos de todo esto e ir a los combates sin nada equipado nos dará un "Bonus Stoic" y más puntos como recompensa. Tenemos rangos que van de la F (generalmente cuando fallamos la canción) a SSS (hacerlo todo perfecto en Stoic). Cada millón de puntos subimos un rango, y de manera normal podemos alcanzar 7999999 puntos y una S. Las notas se dividen en Critical, Great, Good, Bad y Miss. Cuanto más alto su valor, más daño/avance tendremos en la canción. Si fallamos mucho, nuestra salud puede caer a 0 y perder la canción.

Todo esto nos sirve, además de para subir a nuestros personajes de nivel, para obtener puntos Rythmia. Cada 500, desbloquearemos nuevo contenido (suele ser cada 2-3 canciones que superemos). Conseguir el máximo numero de puntos y récords es el mayor aliciente del juego, pues, aunque así explicado suene bastante básico, todo puesto sobre el papel funciona de una manera muy viciante y entretenida. Será raro que no quieras batir tus récords en las tres dificultades del juego.

Tenemos tres modos: el Series, donde viviremos cinco temas (prólogo y epílogo incluídos) de las trece entregas de FF. Es obligatorio superarlas en Basic, y esto puede ser muy pesado porque es una dificultad muy asequible. De hecho, si alguien va solo a "pasarse el juego" se quedará con cara de tonto cuando supere algo tan sencillo. Las otras dos exigen más. La forma de jugar prólogo y epílogo, solo con toques simples y sin posibilidad de morir, no llena tanto como las demás.

Luego tenemos Challenge, donde más tiempo pasaremos superando cualquier tema del Series o los desbloqueados en las dificultades (teniendo que superar las canciones en la dificultad correspondiente para poder jugar el Series en ese Score) y el modo estrella, Chaos Shrine. Si no sabes qué jugar, este modo te ofrece dos canciones seguidas, una BMS y otra FMS, con una dificultad especial y propia, poniendo a prueba el sistema de niveles del juego. Aunque repite muchas canciones, ofrece otras únicas del modo, siendo muy divertido.

OTROS

Hablar de la duración de un juego musical no es una cosa muy coherente, ya que estos juegos son infinitos. Sin embargo, si hablamos de simplemente superar la "historia", esto te puede llevar de 4 a 6 horas, lo que tardes en hacer los 10.000 rhytmia necesarios. Pero el juego no acaba aquí. Como ya dije antes, cada 500 puntos desbloqueas elementos, que van desde canciones para el reproductor, a vídeos de la saga, pasando por diseños de tarjeta o nuevas canciones jugables desbloqueables. Tenerlo todo puede llevarte más de 50 o 60 horas, depende de tu habilidad.

Podemos diseñar una tarjeta con diseños obtenidos, un personaje, un título y una frase, así como una Dark Score (uno de los temas del modo Chaos Shrine) para compartirla con nuestros amigos por Streetpass, consiguiendo así nuevas canciones para jugar. El juego no ofrece un modo online propiamente dicho, pese a tener modos multijugador local y la posibilidad de comparar récords. Es un juego bastante "solitario" en ese sentido.

Es también el primero del catálogo de 3DS en ofrecer DLC de pago. Cada semana aparecen nuevas canciones BMS y FMS, que podemos adquirir por 1€ cada una y ampliar así nuestra biblioteca. No obstante, si no adquirimos ninguna, el juego viene bastante bien servido con más de 70 partituras jugables y desbloqueables. Estarás bastantes horas con nuevo contenido, y lo único que puede hacerte querer comprar más es la calidad de algunas, como Otherworld o Somnus de Versus XIII.

Por último, podemos destacar las CollectaCard, que se obtienen al jugar canciones y ofrecen diagramas de personajes de Final Fantasy. Existen contraseñas para obtener cartas exclusivas igualmente. No es más que un añadido más al monstruoso contenido oculto del juego, todo desbloqueable vía jugar canciones. Pese a que siempre hagas la misma mecánica, la dificultad y variedad (especialmente en las BMS en Ultimate) hacen del juego una experiencia divertida. Desbloquearás sin darte cuenta.

CONCLUSIÓN Y NOTA

Theatrhythm Final Fantasy es un digno homenaje al 25 aniversario de la veterana saga de Square. Un juego que no hace grandes alardes en lo técnico, y tiene una historia justita, solo para ambientar todas las melodías mágicas de una saga. El propio Uematsu,  compositor legendario de la saga hasta FFX, manifestó su emoción al recordar a través de la música todos los momentos vividos. Esa es una de las virtudes del juego.

La otra es su increíble capacidad adictiva. Simplemente estás pulsando notitas en canciones, pero su variedad, la dificultad en Ultimate, y la cantidad de cosas desbloqueables, te motivan a dar ese siguiente paso. Los juegos poco a poco son cada vez menos adictivos, y es bueno que de ves en cuando uno nos recuerde esas sensaciones de sentirnos picados, de mejorar, de ir más allá. Volarán las horas sin darte cuenta.

No está exento de errores, siendo quizá demasiado simplista. No destila tanto carisma como otros juegos musicales, pese a que su estilo gráfico es simpático. Tiene pequeñas taras técnicas y algunas canciones imprescindibles no están como deberían. Pese a todo, el juego es totalmente recomendable para no solo los fans de la saga, sino para aquellos melómanos que quieran disfrutar de una de las mayores virtudes de una saga legendaria.

NOTA

Historia: No es más que una mera excusa para ponernos en situación, no puede valorarse en condiciones. No obstante, Square ya demostró con Dissidia que puede hacer buenas historias juntando sus universos, podría haberlo intentado aquí. Los vídeos de las EMS tienen spoilers. (-)

Gráficos: Muy muy simples, a pesar de que tienen un estilo bastante adorable. Los escenarios en 2.5D traen nostalgia a los jugadores. Hay pequeños problemas de ralentizaciones y los menús pueden ser un poco liosos en ocasiones. El juego se nota que nació en DS. (6)

Sonido: Su razón de ser, y gran apartado diferenciador. Juntar BSO tan grandes como las de los Final Fantasy en un mismo lugar es algo totalmente mágico y único. Te traen nostalgia, recuerdos de cuando los jugastes. Hay más de 70 temas, y todos tienen su favoritos. La selección hizo llorar a Uematsu, no se puede decir más. (10)

Jugabilidad: Con premisas muy simples, como todos los juegos musicales, construye una mecánica que, si bien no es tan buena como la de Osu Tatakae Ouendan, si hereda su virtud de ser enviciante. Las BMS están un paso por delante del resto de canciones, y las EMS son quizá las más irregulares en la mecánica. La evolución de los personajes es discreta pero cumplidora. Ultimate es un gran reto para los jugadores, y el juego ofrece capacidad de enganche. (9)

Otros: Lo principal en sí se puede superar en apenas 4 o 5 horas, pero desbloquear todo el contenido te puede llevar mucho tiempo (quizá demasiado). Hay muchas fotos de la saga, canciones para un reproductor, vídeos, diseños de tarjeta...Streetpass y multijugador muy sencillo. Las Dark Notes alargan la diversión. Primer juego con DLCs de pago. Muy ambicioso en este aspecto. Las canciones desbloqueables tardan mucho en obtenerse, única pega. Está en inglés totalmente. (9)

NOTA: 8.7/10 

 


Y este ha sido el análisis de hoy. Dadle una oportunidad al juego si sois fans de la buena música, y es compra obligatoria si sois acérrimos de Final Fantasy. El estar en inglés no es un hecho tan determinante como en Kingdom Hearts 3D, y no impide disfrutarlo. A falta de un Ouendan 3, Theatrhytm cubre con nota su posición.

 

Gracias por tu tiempo, y por leer el artículo.

Un saludo. 

5
Valoración media: 5 (2 votos)

1 Comentario:

Theatrhythm

A mi me gusto el  concepto de este juego desde el día 1, al fin y al cabo, es uno titulo musical que usa una de las mas grandes bandas sonoras de la historia del videojuego ¿Cómo eso no puede ser bueno?. Me gusto como estructuraron el juego para combinar elementos típicos de los JRPGs  y los juegos musicales, aunque lo de los spoilers… :(

Mil aplausos y 5 estrellas

P.D: El  baile del jardín de Ballamb… que nostalgia