17 de Septiembre de 2014
Mar
19

Análisis: Journey

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Es muy difícil juzgar a un videojuego como el que tenemos delante. Journey presenta una propuesta muy distinta, para algunos, quizá hasta extraña, en un mundo de los videojuegos que se rige por los números: cuantos más, mejor: más modos, armas, presupuesto, duración, y, por supuesto, ingresos (los cuales van ligados a los tan polémicos DLC). Este mundillo es un negocio, y algunos que lo siguen viendo como un ocio de adolescentes deben despertar de su sueño. No es tan bonito como parece, y jugar, cada vez más, es lo de menos.

Pero el desarrollo de los videojuegos les ha abierto la puerta a la experimentación, a hacer hueco a ideas y conceptos que en el pasado ni siquiera se habrían llegado a plantear. Juegos que no pretenden seguir la corriente, que presentan sus propios credenciales difíciles de encontrar en otros, por mucho que se busque. Journey es uno de esos. Un juego de los que no tienen igual, uno de esos valientes que buscan hacerse hueco siendo totalmente distintos a la norma. Uno que tal vez no entienda todo el mundo.

Thatgamecompany ha demostrado ser una desarrolladora que no mira al mercado, sino a sus propias ideas y al talento que tiene para plasmarlas. Journey puede llegar a ser una buena prueba de como los videojuegos pueden igualar a formas de arte como la música o la pintura, aunándolo con la siempre necesaria diversión. Advierto desde ya: Journey no es un juego para todo el mundo. No todos lo van a llegar a entender, algunos, apenas conseguirán ver su cascarón. Otros, llegarán más allá en sus interpretaciones. Tanto para unos como para otros, presento mi opinión de este juego especial.

HISTORIA

Juzgar la historia de Journey en un texto de análisis entraña varios riesgos. Y es que es el pilar principal del juego, un cuento del viaje de un personaje hasta una montaña luminosa, que siempre vemos a lo lejos, a través de unos mágicos parajes hasta llegar a su destino. Todo lo que esté fuera de su idea principal sería romper la magia de lo que Thatgamecompany ha diseñado con tanto acierto, y de manera tan poco convencional.

Journey no tiene diálogos. No los necesita. No tiene un antagonista peligroso al que haya que vencer, salvo a nosotros mismos. Tiene aliados, pero que no nos prestarán más apoyo del necesario, y casi siempre testimonial. Tiene enemigos, pero que no suponen un peligro mayor que nuestra forma de encararlos. Tal vez suene todo muy críptico, pero todo el que haya jugado al juego comprenderá que explicar la trama sería arruinar el juego.

Para aquel curioso que no sabe lo que encontrarse, trataré de esbozar alguna idea general. La trama de Journey es bastante sencilla en su planteamiento, pero muy profunda en su fondo, más de lo que el propio juego presenta a lo largo de los diversos niveles que lo componen. Cada jugador puede entender el cómputo total del viaje de una manera distinta. Algunos, quizá vean lo que se les ha presentado en pantalla como un sinsentido. Probablemente sean porque no han prestado lo que en Journey es fundamental: atención.

Si cuando aparecen los elementos que exponen la historia no prestamos toda nuestra atención a comprender los hechos que se nos narran sin palabras, no seremos capaces de entender ni el motivo de nuestro viaje, ni el significado de los entornos y elementos que nos iremos encontrando por el camino. Tampoco seremos capaces de entender por qué somos capaces de realizar las acciones que nos permiten avanzar, o siquiera el propio desenlace del juego.

Journey presenta una historia muy metafórica, muy profunda, y que acierta en lo que es muy difícil para cualquier medio artístico: transmitir sin una sola palabra. La música lo ha logrado gracias a bellas piezas instrumentales. Algunas películas han transmitido sin voz alguna. ¿Por qué los videojuegos no van a poder hacerlo? El juego de Thatgamecompany requiere una atención y una calma muy grande para poder formarse un criterio en torno a él.

Tal vez la historia no resulte totalmente clara en nuestro primer viaje, pero, cuanto más nos fijamos en él, más claro nos resultará todo. Conseguir entender el significado de lo ocurrido y de lo que representa nuestro viaje, hace de Journey una historia que pocos juegos con largos y profundos guiones pueden siquiera llegar a plantear. Si no se tiene una mente atenta y abierta, se pensará que es un juego raro. Si se piensa de manera abstracta, se apreciará como arte. Dependerá de cada uno.

GRÁFICOS

Los gráficos de Journey son una de las cosas más artísticas que he podido disfrutar en Playstation 3. Un lienzo en movimiento, con un tratamiento de la paleta de colores absolutamente exquisito, y una iluminación a otro nivel, hacen de la experiencia que vivimos algo mucho más épico. El juego controla los cambios de luces y situaciones de una manera imperial, y deja algunos detalles, como las pisadas en la arena o el comportamiento realista del personaje que controlamos ante algunas situaciones, de super producción. Si algunos hablaban de la arena de Uncharted 3, no se debería perder de vista la de Journey.

El juego, en su diseño, no tiene demasiados excesos, pues son las paletas naranjas y azules, a veces blancas, las que predominan en el mundo que se nos presenta. No tiene tampoco un diseño de niveles totalmente rompedor, pero sí que logra transmitir con él. La inmensidad de un desierto, la imponente presencia de una torre, unas frías cumbres azotadas por un gélido viento, que afectará al movimiento de nuestro propio protagonista.

El motor empleado, PhyreEngine, responde a la perfección en todas y cada una de las situaciones en la que he tenido oportunidad de probarlo. Ningún bug, ninguna inconsistencia, siempre al servicio de la plasmación del arte del juego en pantalla. Sus escenarios llegan a emocionar, aunque la arena sea la gran protagonista durante gran parte de su corto desarrollo. Pocos juegos tienen tanto sentido en su diseño de escenarios como Journey, y eso se entiende junto a la historia, como un todo. Gráficamente logra estar a la vanguardia en Playstation 3, y eso, para un descargable, tiene mérito.

SONIDO

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Absorbente, evocadora, mística. Pocos son los adjetivos positivos que no se puedan aplicar a una banda sonora sobresaliente tanto en su composición como en su implantación al juego. Una vez más, Journey se muestra como un todo en el que un bello diseño de niveles, una música acorde, y una historia reveladora construyen una experiencia difícil de olvidar. No escucharemos una sola palabra en todo el juego, pero realmente no es necesario.

El sonido del viento en el desierto, las pisadas de nuestro solitario protagonista, el sonido de las criaturas que a veces nos rodean, el frío aire gélido que nos impedirá el avance. Y un momento en el que la música falta, en el cual se lográ un pico. Un instante que debe quedar en el recuerdo del que ha vivido el difícil periplo. La banda sonora, de magistral factura, solo logra ayudar a conseguir un todo perfectamente en consonancia.

El autor de la banda sonora, Austin Wintory, merece un reconocimiento especial por su gran trabajo, con una composición mística, que llega a los oídos y logran que entres en el universo de thatgamecompany con gran facilidad. Un autor, que, en vez de perseguir a los fans que comparten su música, les da las gracias con sentida humildad, halagado por las palabras dedicadas a su obra. Un ejemplo que muchos que se proclaman artistas deberían de seguir.

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JUGABILIDAD

En el sentido jugable, Journey no apuesta por grandes excesos. Se puede decir que se construye en las líneas de un plataformas con puzzles, con una mecánica particular. Básicamente, nuestro personaje depende para sus vuelos y saltos de una energía contenida en unos pergaminos mágicos, que a su vez podemos activar con nuestra propia energía interior. Dos botones y el stick, todo lo necesario para vivir esta aventura.

El juego no es difícil. Llegar al final es sencillo porque es imposible morir de forma alguna. Si puede ser tu viaje más o menos difícil dependiendo de cuan larga sea nuestra bufanda (que se irá alargando conforme recojamos una serie de símbolos por el camino). En general, avanzaremos aplicando la mecánica de activar con nuestro poder rúnico una serie de elementos, o bien, a base de saltar de un lugar a otro. Encontraremos también una fase en la que tendremos que explorar.

También se nos presenta una fase a toda velocidad, que el juego nos muestra como un respiro. Habrá una en la que nos sentiremos amenazados, u otra en la que viviremos una escalada. Pero lo importante del juego no está en los sencillos retos a superar, sino en lo que representan por sí mismos. Y es que cada nivel, como mencioné antes, debe ser entendido como la representación de una etapa del viaje, que también guarda un gran simbolismo.

Aún así, para los jugadores tradicionales, es evidente que Journey no presenta reto alguno. No encontraremos momento alguno del juego en el que nos lleguemos a atascar, salvo que no comprendamos exactamente su mecánica o perdamos la orientación, que generalmente el juego hace que recuperemos rápidamente. Los enemigos que encontraremos tampoco suponen una verdadera amenaza para nosotros, ya que no podrán matarnos por mucho que nos ataquen, pero sí dañarnos, lo cual puede limitar nuestra capacidad.

El juego puede ser disfrutado tanto en compañía como solos, pero lo cierto es que es en esta primera modalidad donde más gana. Cuando jugamos al juego, si tenemos el online encendido, es posible que nos encontremos por el camino a otros como nosotros, que están realizando el mismo camino. Son otros jugadores, pero no sabremos quienes son hasta el final de nuestro viaje. De nosotros dependerá lo que hacer, y siempre viviremos una experiencia distinta.

Es probable que te encuentres a algunos viajeros que estén realizando el itinerario por primera vez, y los notes confusos, buscando aferrarse a ti para tener la seguridad de no perderse. A veces encontrarás expertos, con la bufanda de larga extensión, o ropajes distintos, que te impondrán respeto y sabrán lo que hacer. Algunos viajarán junto a ti, te esperarán, usarán sus poderes para que tu habilidad de volar (que depende de un límite en nuestra bufanda) no se pierda. Otros, simplemente, seguirán su viaje solos, y tal vez tú lo hagas en alguna ocasión.

Es recomendable iniciar el primer viaje en solitario para evitar que alguien rompa la experiencia con su conocimiento de los niveles, pero la mejor experiencia de Journey es con otros, ya que se crea un vínculo, un compañerismo, una alegría al ver como se superan obstáculos en compañía. El sentimiento de terminar el viaje con alguien tiene un gran simbolismo, y el no poder ejercer mayor comunicación que los sonidos de nuestro poder o pequeños saltos, así como no saber quién es el otro, logra una experiencia online distinta a lo acostumbrado.

Journey emplea su jugabilidad, no como centro, sino como complemento para poder vivir la historia que nos están contando. No es profunda, no es compleja, ni lo pretende. El jugador que busque otra cosa encontrará un juego simple, sencillo y muy obvio en su desarrollo. El que sepa lo que está encarando, simplemente se meterá en el papel y disfrutará.

OTROS

Journey es un juego que puedes acabar en poco más de dos horas, incluso en menos de una, según como plantees tu viaje. Ahora que estamos tan obsesionados con la duración de los juegos, esto, y más teniendo en cuenta los 13€ que cuesta para ser descargable, hará que muchos pongan el grito en el cielo y lo tachen de malo por ello. Pero su experiencia, a pesar de breve, logra poner en jaque a muchas producciones que cuentan con muchas horas, pero sin duda no con toda la sustancia que posee Journey a la hora de llenarlas. Dos horas de Journey pueden valer en contenido como 15 en una superproducción actual.

El juego tiene un par de retos, que son encontrar todos los símbolos brillantes que nos alargan la bufanda, y una serie de murales que nos cuentan la historia que rodea a este peculiar mundo. Hallarlos todos es una tarea que requiere más tiempo que esas dos horas. E, igualmente, cuando se completa el viaje una vez, esto no acaba. Sentirás la sensación de realizarlo alguna vez más, para poder saborear su experiencia. Y si no es así, entonces Journey no ha sabido atraparte, o tú no has sabido comprender lo que quería decirte. La ausencia de palabras no siempre es buena en este aspecto.

Los trofeos del juego también otorgan un pequeño reto adicional, por lo que se podría decir que el juego puede durar de manera efectiva más de 10 horas, a pesar de que implique superarlo varias veces, sin que ello cambie nada del contenido de la historia que disfrutamos. El juego incluso ofrece la posibilidad de empezar el viaje por un segmento determinado. ¿Qué puede tener un juego para animarnos a superarlo tantas veces? Quizá su brevedad sea una de ellas.

CONCLUSIÓN

Journey no es un juego para todo el mundo. Simple en su planteamiento jugable, sencillo en su desarrollo, breve en su duración, pero con una carga implícita en su historia que le da un valor único y atesorable en este mundo de los videojuegos. Gráficos, sonido e historia, complementados por la jugabilidad, crean una experiencia que requiere un espíritu atento, una atención completa a lo que trata de transmitirnos, el mensaje que oculta, lo que representa su viaje.

A aquellos que duden si adquirirlo o no en base a la avalancha de buenas críticas que atesora, tened en cuenta una cosa. Es un juego corto, que apenas tiene una mecánica jugable, que no oculta muchos extras, que apenas va a durar dos horas en lo que respecta a superarlo. Pero, a cambio, ofrece una historia, unas sensaciones, una calma al jugador, que pocos juegos pueden llegar a contemplar.

Podríamos estar hablando de uno de los juegos del año...¿O quizá va más allá? Y es que quizá la palabra juego se le queda corta a un producto que intenta, a través de los mandos, lograr una experiencia al alcance de esas composiciones de grandes autores, o del cine independiente cargado de mensaje. Los videojuegos pueden ser arte. Solo deben estar en las manos correctas.

NOTA

Historia: Journey no tiene una historia al uso. No necesita palabras ni enormes cinemáticas, ni momentos dignos de Hollywood, para emocionar con planos cortos, un cuento a través de murales, o el significado implícito de un viaje que, para el que lo comprenda, será absolutamente especial. No tiene mucha profundidad, pero su contenido lo eleva a la categoría de arte. (10)

Gráficos: Roza la perfección técnica y alcanza la artística. Tiene momentos dignos de lo mejor de la consola, y solo quizá pequeños detalles y los entornos más monotemáticos lo alejan de ser perfecto. Los paisajes son evocadores en según qué momentos, y el juego posee gracias al motor PhyreEngine la mejor herramienta para tener solidez absoluta a la hora de plantearnos su propuesta. (9.5)

Sonido: Faltan adjetivos para definir la obra de Austin Wintory. Unida irremediablemente a su historia, llega al alma, y está perfectamente ejecutada. El trabajo sonoro es tal que no se echa en falta una actuación de voz, e incluso cuando la música da un respiro, el juego sigue brillando. (10)

Jugabilidad: Journey no pretende ser absolutamente referencial en este aspecto, ya que se vale de su jugabilidad sencilla para construir el resto de la experiencia. Su viaje es increiblemente variado, y en cada fase viviremos una situación distinta, desde rápidos descensos a pequeños puzzles. Una mecánica muy sencilla, de dos botones, se basta a sí misma para todo. Un online especial, sentimental, redondea el conjunto. (9)

Otros: Es un juego muy breve si solo pretendemos superar su historia una vez, pero se presta a ser repetido, entendido, disfrutado, meditado, una y otra vez. Oculta una serie de extras que se pueden obtener en varias partidas, algunos escondidos, así como trofeos desafiantes. Sus dos horas de duración y aparente falta de contenido puede echar para atrás a muchos. (9)

Nota: 9.4/10

 


Y este ha sido el análisis de hoy. Si apreciáis las experiencias diferentes, dadle una oportunidad a Journey. Si estáis dispuesto a verlo como algo no convencional y mantenéis la cabeza despierta, lo disfrutaréis como ningún otro. Si lo véis desde la perspectiva habitual, no os parecerá un juego digno de mención. Tal vez su precio juegue en contra de las expectativas, pero creedme, si se entiende, se va a ver como algo especial.

 

Gracias por tu tiempo, y por leer el artículo.

Un saludo.

5
Valoración media: 5 (3 votos)

3 Comentarios:

Buen análisis

la verdad el juego me llama mucho a pesar que las dos horas de duración me echan para atrás.

Pero sería erróneo como tú dices juzgar un juego por su duración y no lo que aporta innovación; algo inaudito hoy en día y es que lo del online es muy interesante compartiresta aventura con alguien.

Por otro lado se nota un juego cuidado en muchos aspectos, el artístico por lo que he mirado y me ha recordado gratamente a The Lost Winds el juego que logró que me pasará al formato digital y eso que era un escéptico xDDD.

Un saludo, con este análisis tal vez me lo pillé o por lo menos lo tengo en mente juas.

 

Buen trabajo. El juego es

Buen trabajo. El juego es muy rejugable. Me lo he pasado 4 veces para comprender del todo la historia y sacar todos los logros.

Viaje

Creo que si alguien tiene dudas sobre el potencial de los videojuegos como medio artístico, este titulo va a ayudar a disiparlas. Me gusta que lo hallan planteado mas como una experiencia que como un reto, algo que tiene que ser probado y no vencido. También interesante la manera que maneja el multijugador En fin, es agradable ver que en el mar de ideas repetidas y sobrexplotadas todavía hay lugar para experimentos como este

Gran análisis, mil aplausos y 5 estrellas