30 de Julio de 2014
Feb
19

Análisis: Final Fantasy X

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Existen una serie de juegos que te marcan de por vida una vez que los juegas. Juegos que tienen algo diferente, algo que, por mucho que lo intentas, ningún otro es capaz de ofrecerte. Que recuerdas con cariño, y a los cuales juegas más que a ningún otro, los que antepones incluso a novedades, aunque los hayas jugado ya hasta la saciedad. Los disfrutas, son más que la mera interacción de la consola y el jugador. Pocos, muy pocos juegos son capaces que decir algo así.

Todos podemos decir que tenemos el juego de nuestra vida. El mio es Final Fantasy X. No recuerdo haberme visto jugando a un videojuego con la pasión con la que disfruté (y disfruto aún hoy) este. Para muchos es el juego que marcaría el final de Squaresoft y el paso a Square Enix, algo diferente que parece haber matado a la saga Final Fantasy.

Como ya he dicho en los varios artículos que he dedicado al respecto, Square no está tan mal, pero tampoco es aquella que me brindó las mejores experiencias videojugabilísticas de mi vida.
En la columna lateral de mi blog, en el baremo de notas, el 10 viene acompañado por un texto que dice: "Nota reservada para Final Fantasy X". Sí, probablemente esté destripando así lo que más parece importar de un análisis, que es la nota. Sí, Final Fantasy X va a recibir un 10 en este análisis. Pero, ¿Qué entendemos por un 10? No es un juego perfecto. Ninguno lo es.

No, Final Fantasy X no es un juego perfecto. Es el juego de mi vida, pero soy consciente de sus fallos, de los cuales hablaré en el texto que viene a continuación. En mi opinión, el 10 debe servir para distinguir los meros juegos grandes de aquellos que realmente están destinados a ser eternos, a ser insuperables, a marcar la pauta, a ser los juegos favoritos de alguien. No concibo otra nota para él, implicando este significado, y de hecho, el propio análisis permitirá ver como la importancia de las notas es subjetiva. No quiero que este análisis se recuerde por su nota.

Sin mucho más que añadir, comenzaré el análisis. He de comunicar, igualmente, una buena noticia a los lectores de los análisis del blog, y es que los 18 textos que hay actualmente van a ser incluídos en la base de datos de Nota Media, que podría ser considerada como el Metacritic español, encargada de recopilar las notas de los distintos medios profesionales y aficionados, como podemos ser yo mismo o el también bloguero MaxSlug, autor del blog Warehouse 33. Para mi, es todo un honor poder entrar en dicha base de datos, y espero contribuir a lo largo del tiempo más a ella.

Entremos, sin más dilación, en el mundo de Spira...

HISTORIA



El juego comienza poniéndonos en el papel de un joven llamado Tidus (aunque le podemos cambiar el nombre), el cual se encuentra rodeado por una serie de personas en las afueras de unas ruinas, en un lugar rocoso. Están alrededor de un fuego, y todos parecen tristes. El muchacho alza la voz sobre los demás, y les pide que escuchen su historia, ya que podría ser su última oportunidad. Al avanzar en la trama, toda esta secuencia cobrará sentido.

Así, pasaremos a la retrospectiva del personaje, el cual vive en una gigantesca urbe tecnológica llamada Zanarkand. Él es la estrella del equipo de Blitzball (el deporte más seguido en ese universo) y va camino de jugar un partido, tras quitarse de encima fans y autógrafos. Cabe destacar que, en ciertos momentos, veremos ciertas anotaciones del propio Tidus, realizadas desde el presente donde relata la historia, sobre los momentos que están ocurriendo.

Sin embargo, durante el transcurso del mismo, mientras el muchacho realiza su tiro especial, la ciudad recibirá el ataque de una bestia llama Sinh, que pondrá en jaque a todos. Tidus es rescatado por un conocido suyo, un espadachín llamado Auron, que lo llevará a combatir contra los distintos monstruos que han aparecido en la ciudad, hasta un último encuentro con un brote de Sinh. Justo tras este combate, Tidus sufrirá un revés que cambiará su vida para siempre.

Despertará en unas ruinas (que cobrarán su importancia en el futuro) solo y desorientado. Buscará algo para calentarse, tras lo cual es atacado por una extraña criatura. Debe volver a ser rescatado, en esta ocasión por una muchacha enmascarada llamada Rikku. Descubrirá que es Albhed y que se encuentra viajado en un barco. Tras una serie de eventos, un nuevo ataque de Sinh le llevará a una isla, la llamada Besaid, que marcará el verdadero principio de la historia.

Aquí, conoceremos que el mundo está bajo la maldición del monstruo Sinh, que cada cierto tiempo es combatido por un invocador y sus guardianes. Dicho invocador busca obtener la invocación llamada Eón Supremo, que derrotará a Sinh. Sobreviene entonces un periodo llamado La Calma, que, cuando finaliza unos años después, vuelve a comenzar el ciclo de Sinh.

Muchos invocadores realizan un peregrinaje en estos recorridos por los distintos templos que pueblan Spira, en busca de la habilidad y los eones necesarios para ser escogidos por la invocación suprema. En esta ocasión, la más dotada para ello es Yuna, hija del último gran invocador que venció a Sinh, Braska. Es apenas una adolescente, pero será respaldada por guardianes como Wakka, un jugador de blitzball, o Lulu, una poderosa maga negra. Por causas del destino, Tidus los acompañará (aunque en un principio no en calidad de guardián) y descubrirá muchas cosas sobre el mundo que habita.

La trama de Final Fantasy X se va desgranando poco a poco, presentándonos las particularidades del universo que ha construído Squaresoft para esta entrega. Descubriremos a los albhed, un pueblo que emplea las máquinas, prohibidas por el dogma de Yevon, la religión predominante en el mundo. Por ello, son rechazados por el resto de la sociedad, temerosa de todo por culpa de Sinh. El juego presente aquí temas interesantes como el rechazo social o el poder eclesiástico, de una forma bastante elegante.

También es bastante interesante la evolución que van sufriendo los personajes conforme avanza la trama, especialmente notoria en Tidus, que empieza siendo un personaje ciertamente airado, y que no comprende prácticamente nada de lo que le rodea (de hecho, no entiende por qué ven raro que diga ser de Zanarkand). Con el avance de la trama, se convertirá en un personaje más maduro, a la vez que se verá cada vez más cercano a Yuna.

Otros personajes del grupo, como Wakka, también tienen su fase de evolución, pero la base del trama es el peregrinaje de Yuna, así como presentarnos todo el universo que nos rodea de la mejor manera posible. Y es que el mundo de Spira es muy variado y rico en localizaciones, que influirán directamente en los personajes. Destaca especialmente Miihen o la Llanura de los Rayos, así como Bevelle, claves en los eventos de la trama.
El juego tiene igualmente algunos momentos dignos del recuerdo, algunos bastante tristes.

Seremos testigos de el destino de los muertos o del fracaso del combate contra Sinh, así como las consecuencias del rechazo que sufren los albhed (los cuales, conforme los conocemos, veremos que no son los malos). El credo de Yevon también será parte central de la trama, pasando de pilar idealizado de la sociedad, a un autócrata que se aprovecha de su posición.

En cuanto a los villanos, digamos que el juego realmente reserva más de una sorpresa. El personaje de Seymour tiene un papel bastante relevante en la trama, ya que primero se nos presenta como un aliado poderoso, como alguien importante, para dar paso a un tirano déspota que nos dará más de un quebradero que cabeza. Será protagonista de uno de los mejores momentos de todo el juego en lo que a historia se refiere.

Parece evidente que Sinh es el gran objetivo, y la situación parece clara, que nos llevará a matarlo y llevar a la Calma. Sin embargo, en el transcurso del juego habrá algunos giros de guión realmente brillantes, generalmente relacionados con la pareja protagonista de Tidus y Yuna, que nos llevarán a un final que se puede catalogar como valiente, diferente a lo visto. También hay espacio para momentos realmente emotivos en la trama, protagonizados por distintos personajes. Incluso situaciones de superación personal, como es el caso de Kimahri. Hay muy poco que reprochar a la variedad de esta historia.

Es una lástima que Final Fantasy X-2 empañara la conclusión de esta entrega con su "final de cuento de hadas", porque realmente el de FFX es el broche de oro a una trama que va evolucionando y que termina no siendo lo que parece, a la vez que está adornada por múltiples detalles y temas secundarios que nos harán pensar y ver una evolución clara. Sus personajes pasan de menos a mas conforme vamos avanzando, y, aunque no mantiene un ritmo elevado en sus primeras horas, sí que logra mantener un nivel que la Square Enix de hoy pagaría por tener.


GRÁFICOS

Teniendo en cuenta la época en la que salió, Final Fantasy X poseía un motor gráfico bastante competente, siendo pionero en el uso de imágenes CG realistas, lo que se convertiría en una seña de identidad de la saga. Los momentos más espectaculares tenían su secuencia por ordenador que les añadía mucho más y lograba causar impresión en el jugador.

En cuanto al motor en sí, poseía varios tipos de calidad de modelado, mostrando los de mayor factura en las escenas de vídeo. La expresión facial tenía su calidad para la época, y por norma general en animaciones no iba nada mal. En cuanto al diseño artístico, destaca la variedad de entornos que encontramos. Especialmente sobresalientes las ciudades Luca y Bevelle, o el diseño de los eones, muy actualizado y diferente.

Es evidente que Square Enix mejoraría estos resultados con Final Fantasy XII, pero FFX es uno de los juegos más potentes de la época en PS2. Sin tirones aparentes, y con un diseño de menús bastante limpio y cuidado, que rompía con el azul característico de la saga hasta entonces y sentaría un cierto estándar en futuras entregas (FF XIII-2 emplea un menú muy similar con sus cambios). Posee una ambientación que combina la tecnología y lo rural bastante recurrente en la saga.

Como puntos flacos destacaría el diseño de enemigos, que se podía volver a veces algo repetitivo (muchos flanes, muchos bombs...), no así el de jefes (si bien los brotes de Sinh no eran lo más inspirado, hay algunos como Evrae que cumplen con creces), así como la calidad de los modelados en los personajes secundarios, con un evidente estándar de calidad inferior a los protagonistas. Sin embargo, hay muy poco de achacar a FFX en términos gráficos, pues no solo cumple, sino que agrada visualmente y demuestra el poderío que manejaba la Squaresoft de la época.

SONIDO

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Varias veces ha aparecido la banda sonora de este juego por el blog, en distintos recopilatorios tanto de juegos RPG, como de Minutos Musicales o la propia saga Final Fantasy. Y es que no es poco lo que puedo decir de esta BSO, desde que tiene el que considero mejor tema de batalla de la saga (la cual, en su etapa de PSX, tiene algunos bastante sobresalientes), así como una de las canciones más hermosas, como es "To Zanarkand".

Es también de los primeros juegos de la saga que apuesta por temas de géneros distintos, como el metal de "Otherworld". No obstante, la OST en general conserva una esencia muy Final Fantasy, alcanzando una calidad que ya querrían para sí muchos juegos. Es también el primer juego de la saga que está doblado al inglés y al japonés, de una forma bastante destacable y creíble en bastantes personajes.

El repertorio de efectos de sonido no es tan elevado, pero tampoco lo necesita realmente para lograr un sólido resultado sonoro. Solo por poder escuchar algunas de las piezas de las que hace gala FFX ya merece la pena disfrutarlo. Tiene las que son para mi las canciones más emotivas de la saga, y una destacada música de ambientación. De todas las horas que he disfrutado con él, me puedo quedar con las siguientes. Disfrutadlas.

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JUGABILIDAD


El juego nos presenta una jugabilidad bastante característica, y a la vez tradicional dentro de la saga, mezclando el sistema de juego de los primeros Final Fantasy, de turnos estáticos, con sus propios aportes que sentarían cátedra. Su desarrollo de juego, como muchos pueden haber observado, es lineal, basándose en ir superando una serie de mapas.

No muy diferente a lo que es FF XIII, ¿No? No obstante, el pasillo de FFX tiene mucha más vida, mucha más variedad, siempre ofreciendo cosas nuevas al jugador, haciendo que se note bastante menos este hecho. Llegado un determinado momento del juego, tendremos acceso a un barco volador que nos permitirá revisitar cualquier lugar para cumplir los múltiples objetivos secundarios que tiene el juego.

A la hora de combatir, se nos ofrece un sistema denominado de turno dinámico, y es que podemos saber quien va a atacar a continuación gracias a una barra a un lado de la pantalla. No obstante, nuestros ataques van a determinar cambios en ese orden. Por ejemplo, emplear ciertas técnicas como Prisa cambiarán el orden, acelerándonos, o Freno, haciendo que tardemos más en actuar.

El uso de ataques límite también puede cambiar este orden. Dichos ataques, denominados turbo, son diferentes para cada personaje y suelen implicar un pequeño QTE para lograr resultados. Tenemos ruletas, secuencias de botones, o giro de los joysticks. Incluso un pequeño juego de alquimia que nos permitirá obtener mejores resultados combinando objetos.

Los combates, en sí, no tienen mucha historia, son bastante tradicionales, con tres personajes a la vez que pueden ser intercambiados en cualquier momento por los que tenemos en reserva. Cada uno, aunque no hay clases, está especializado en un tipo de ataques diferente. Esto se ve más claro con Yuna y Lulu, maga blanca y maga negra respectivamente, siendo más difícil encasillar al resto de personajes.

Los enemigos tienen una serie de debilidades elementales que podemos descubrir y aprovechar, y otros, por ejemplo, solo pueden ser combatidos con garantías por ataques a distancia, al ser voladores. Otros, como los dingos, son demasiado rápidos y solo personajes veloces podrán alcanzarlos. La resistencia de determinados monstruos los hace propensos a ser atacados por personajes con armas contundentes, y así, permitiéndonos experimentar para obtener el mejor grupo posible.

Durante los combates, obtendremos experiencia que no nos otorgará niveles, sino movimientos en el tablero de esferas, así como esferas para dicho sistema. ¿Y qué es el tablero? El lugar donde nuestros personajes subirán sus estadísticas. Está situado de forma que solo hay uno para todos, pero cada uno está situado en posiciones distintas y todos pueden aprender cada esfera ahí encontrada.

Por ejemplo, para subir nuestra VIT, necesitaremos un tipo de esfera conocida como Esfera de Vigor, o para subir nuestra Magia, otra equivalente. Las habilidades se obtienen del mismo modo. Así, podremos ir avanzando en el tablero. Desde una posición, podemos aprender lo que tengamos en dicho lugar, y lo adyancente a él. También encontraremos unas esferas bloqueadas, que se pueden abrir mediante unas llaves, para abrir caminos alternativos.

Tenemos dos caminos posibles, el Básico y el Avanzado. El primero no deja mucha manga ancha para experimentar, siguiendo unos personajes bastante guiados. El otro nos deja más lugar para ir experimentando con ramificaciones que pueden lograr una Yuna maga negra, o un Kimahri que puede seguir bastantes rutas a la vez. Hay que seguir una planificación mucho mayor para lograr los resultados deseados.

Pero las esferas no solo sirven para el tablero. También nos permitirán, al avanzar en el juego, mejorar nuestras armas y accesorios. Solo tenemos uno de cada por personaje, limitando mucho el equipamiento. A cada una van asociadas habilidades pasivas, como imbuir ataques con fuego, penetrar armaduras, o auto-libra, por poner unos ejemplos. Lo mismo para los accesorios. Mediante las esferas, podremos otorgarles habilidades nuevas.

Los eones son una gran novedad en la saga, y es que las invocaciones son controlables tanto como los personajes, teniendo su propio set de habilidades. También podremos hacerle mejorar, si bien ellas lo harán mediante esferas simplemente, sin tablero. Podremos darles estadísticas o habilidades nuevas que las harán más versátiles. En combate, actúan como personajes muy fuertes, con un ataque turbo devastador cuando lo realizamos. Cuando los retiramos o caen, volvemos a ver a nuestro grupo habitual.

El juego ofrece también una actividad alternativa, el blitzball, siendo así el minijuego de esta entrega. Es un deporte que puede combinar balonmano y fútbol con natación, por decirlo de alguna manera. Sus reglas son bastante extrañas, dependiendo de puntos de vit, puntos de tiro, y diversas estadísticas. Por ejemplo, al dar un pase, su éxito influye en nuestra fuerza al darlo y en los posibles rivales que se pongan frente a él. Lo mismo ocurre con los tiros, mejorables con diversas técnicas.

Podremos a lo largo del juego reclutar personajes para nuestro equipo de blitzball, logrando así un conjunto de garantías para ganar los distintos torneos que ofrece la modalidad. Lo cierto es que no es un deporte del todo satisfactorio al implicar mucha estrategia y poca acción, pero su profundidad está fuera de toda duda.
El juego, a pesar de su linealidad, nos ofrece una experiencia totalmente rica, que incluso implica la aparición de puzzles en los distintos templos que visitaremos, basados en la colocación de esferas en pedestales, y tematizados por el elemento del eón (fuego, hielo, rayo...) dando pie a situaciones muy originales. No obstante, son partes un poco monótonas.

En definitiva, la inmensa variedad que posee el pasillo de FFX lo hace ser bastante disfrutable. Pocas veces me encontré en una situación de aburrimiento, y eso es algo que agradezco bastante. Realmente, no se echa de menos un mapamundi por el mero hecho de que no es necesario. Todo lo que en FF IX, por ejemplo, implicaba un mapamundi, ahora está centralizado en el barco volador, y se hace más cómodo.

Bien es cierto que hay alguna sección por encima de otra, pero el juego alcanza, con su sistema de combate, una variedad de situaciones dentro de él envidiable, incluso con pequeñas variantes interactivas. Tengo muy poco que reprochar a esta jugabilidad. De hecho, me encantaría que cuantos más juegos se parecieran a ella, mejor. No es casualidad que los últimos Final Fantasy hayan apostado por algo similar al tablero de esferas, o FF XIII tenga tantas cosas en común con X, buscando acercarse lo más posible a él.

OTROS

Decir cuanto dura este juego es valiente para alguien que ha jugado más de 600 horas en más de 5 partidas distintas. Por establecer un dato, puedo decir que 50 mínimo, para la aventura principal, y unas 80-85 para obtenerlo todo. Y es que el juego, cuando nos abre sus posibilidades, nos enseña una gran cantidad de contenido secundario.

Empezamos con los eones extra, que tienen su propia historia para conseguirlos, pero merece la pena. Aquí encontramos a Yojimbo, un eón desbalanceado que, con su ataque Ultraesgrima, que puede salirte pagándole apenas 1 guil (tú le pagas, y según la cantidad puede hacer un ataque u otro) y destroza a todos, ya sean jefes o enemigos normales.

Tendremos la ocasión de ir encontrando a lo largo del juego una serie de diccionarios albhed que nos permitirán conocer lo que dicen los personajes que hablan en ese idioma cuando los tengamos todos. También tendremos la ocasión de buscar una serie de esferas de Jetch, que aclaran mejor algunos hechos.

En lo referente a jefes secretos, tenemos algunos bastante duros como las versiones oscuras de nuestros eones, así como alguno que otro mejor que el propio jefe final. El juego oculta también la dura búsqueda de las Armas de los Astros, cada una obtenible de una manera diferente, que nos mantendrá bastante ocupados.

La Llanura de la Calma, lugar más abierto del juego, esconde también un sistema de caza de monstruos que nos abrirá las puertas de una especie de coliseo. Dando el golpe de gracia a un enemigo normal con el arma que venden ahí, lo capturaremos para dicho coliseo. En él, podremos pagar una cantidad para enfrentarnos a ese monstruo en concreto. Obtenerlos todos, de todas las áreas es un excelente reto.

También tenemos en el mismo lugar diversos minijuegos con los chocobos, desde carreras de velocidad a obstáculos. También tendremos una carrera específica en un lugar, o hasta juegos del escondite con los simpáticos Cactilios. Como podemos observar, a pesar de su aparente linealidad, el juego se abre en posibilidades con la obtención del barco volador, permitiendo desviarse totalmente de la trama principal y cumplir todos estos objetivos.


CONCLUSIÓN


Como dije al principio del artículo, la nota estaba ya sentenciada. Final Fantasy X tendría un 10 por todo lo que me ha dado como jugador, lo cual lo hace inalcanzable para el resto de juegos. No obstante, eso no me impide valorarlo con cierto índice de objetividad, toda la que permite la subjetividad de un análisis.

Como ya he mencionado, tiene prácticamente todo a favor, si bien podría ser un poco mejor gráficamente, y su linealidad puede jugar en contra para algunos. También le falta un poco de mayor diversión en el tema puzzles, que son la parte más pesada de todo el juego, cortando el ritmo.

Su historia oculta mucho más de lo que parece en un principio. Nos presenta un universo muy rico, controlado por la religión y el miedo, y como nosotros destaparemos la verdad y terminaremos con un final que, por culpa de Final Fantasy X-2, no es todo lo épico que estaba destinado a ser.

Square Enix no tiene que hacer mucho para recuperar la senda. Solo tiene que fijarse en su glorioso pasado y tomar mucho del mismo para reformarse. Se les ve la intención, pero ya no tienen el talento que acostumbraban, emigrado a compañías como Mistwalker, que ha brindado a Wii uno de los pocos grandes JRPG de la generación según muchos, The Last Story.

Lo único cierto es que todo poseedor de PS3 o futuro poseedor de Vita debe tener este juego entre sus imprescindibles si no tiene el de PS2. Es el juego que más me hace apreciar PS2, y también es culpable de que otros juegos no llegasen a gustarme tanto, tal vez. Lo único que puedo decir es que hay poco que no me gusté de él, y solo puedo darle las gracias por las experiencias que he vivido con él y que solo mi PS2 y yo hemos presenciado. Gracias, Squaresoft, tú sí que valías.

NOTA


Historia: Es mucho más de lo que parece. Otorga una evolución espectacular a los personajes conforme avanza la trama y construye un universo muy creíble. Tiene temas de fondo como la religión, o el racismo, que se intuyen y están muy elegantemente tratados (-)

Gráficos: Bastante destacables en el catálogo de PS2, podría haber tenido mayor calidad en los personajes secundarios. Posee entornos 3D muy cuidados, y unos menús muy limpios. No es de lo mejor de PS2, pero sí es bastante robusto para la época. (-)

Sonido: Una BSO bastante grande, con los temas más emotivos de la saga Final Fantasy. El doblaje es bastante notorio y sus efectos de sonido cumples. Fue pionero en nuevos géneros musicales, como el heavy de "Otherworld", logrando un conjunto general muy grande del maestro Uematsu (-)

Jugabilidad: Todo lo que busco en un juego de rol. Ni más, ni menos. Un sistema de desarrollo perfecto, un sistema de combate clásico, pero con pequeños toques modernos que lo logran alzar, mucho terreno para personalizar. Se sobrepone a su linealidad llenando su pasillo de vida, haciendo que FF XIII aprenda un par de lecciones. (-)

Otros: Es un juego bastante largo, y aporta minijuegos como los puzzles, el blitzball, las carreras de chocobos...Tendremos bastantes búsquedas secundarias y jefes muy duros. El barco volador abrirá muchas posibilidades. Solo Yojimbo y su ataque "ohko" rompe un poco el juego en este aspecto. (-)

Nota: 10/10

 




Y este ha sido el texto de hoy. Espero que os haya gustado. Para mi se puede hacer difícil analizar un videojuego como FFX sabiendo lo que ha significado para mi, y he intentado hacerlo lo mejor posible. Espero que el resultado os guste, y recordad, lo importante es el texto, no la nota. Con este análisis he querido representarlo de la mejor manera posible.

 

Gracias por tu tiempo, y por leer el artículo.

Un saludo.

5
Valoración media: 5 (8 votos)

7 Comentarios:

Grandisimo analisis  "Es

Grandisimo analisis Mr. Green

"Es una lástima que Final Fantasy X-2 empañara la conclusión de esta entrega con su "final de cuento de hadas", porque realmente el de FFX es el broche de oro a una trama que va evolucionando y que termina no siendo lo que parece" Yo también creo que el final de FF X era pefecto, pero soy de esa pequeña minoria a la que FF X-2 encandiló, sin tener en cuenta la personalidad insoportable de niñas hormonadas de las protagonistas, jugablemente era una jodida maravilla, los combates se hacian muy interesantes. Su variedad de finales finalmente me convencieron.

 Lo que comentas sobre que no sabrias como encasillar a los personajes, no estoy de acuerdo. Rikku claramente es la ladrona, tidus el tipico personaje más equilibrado en defensa, ataque y magia, Auron creo que todos lo situariamos en el más poderoso del grupo (que curiosamente siempre suele ser masculino) y wakka el fisico que mejor no usarle de mago porque es un panoli. Quizá el más dificil de encasillar en un perfil seria mi gran ronso.

Tus análisis merecen estar en esa gran base de datos, enhorabuena.

5*

PD - Me encanta tu diseño, sencillo y elegante. 

Un juego sobrevalorado y

Un juego sobrevalorado y pedante, solo un gilipollas usaría algo de él para que le represente en un foro.

P.D. Estoy de acuerdo con Shai, a mi también me pareció que era muy fácil encasillar a los personajes (Wakka-fuertote de cambios elementales, Tidus velocidad y defensa, Auron = tanque, Rikku ladrona, Lulu y Yuna magas y el ronso de nombre jodidillo mago azul). ¿Probaste el FF VI? Ahí sí que te dan mucha más libertad y diferenciación entre personajes. 

P.D.2. Entradón. 

Yo, en su momento, solo

Yo, en su momento, solo veía claros los roles de Rikku (la cual usaba bastante poco), Yuna y Lulu, pero profundizando en el tablero avanzado se les quita un poco el sentido. Por ejemplo, en una de mis partidas Yuna es mejor maga negra que la propia Lulu, y Tidus puede hacer de Auron. El caso de Auron y Tidus es bastante interesante, se me hacía difícil determinar una clase básica para ellos, igual para Wakka.
 
Kimahri sin duda sería Mago Azul (en su momento no sabía lo que era, FFX fue mi primero en la saga), pero lo cierto es que, dada la libertad que da el tablero de esferas (sobretodo el avanzado), esto termina por carecer un poco de sentido y es lo que quería representar un poco en el texto, que todos pueden representar cualquier clase según como se orienten.
Gracias por vuestros comentarios :)
Un saludo. 
P.D: El caso es que a mi FF X-2 no me digustó (no me parece tan malo como dicen, solo no me gusta el estilo "barbie guardarropa" de sus personajes), pero sí que no me gustó que empañaran el final de FFX para que acabara bien. Pasa un poco como con XIII-2. Los juegos no tienen por qué acabar siempre bien para todos, y el juego enseña alguna que otra lección en eso. 

No es de mis favoritos

Jugué y terminé en su tiempo FFX (creo que fue el primer título de PS2 que acabé), y desde aquél entonces no he logrado entender cómo ha encantado a tantos. Será porque los personajes no me cautivaron para nada, es más, varios de ellos los encontré de lo más pedantes e irritantes del mundo, sumado a ese tablero de esferas para subir la esperiencia que nunca me convenció del todo.

Para mí, este título fue la muerte anunciada de Square-Soft. Aún así, felicitaciones por este tremendo análisis. Quizás, gracias a tí, le dé otra oportunidad  a este juego cuando salga su version HD.

 

 

@tecmo

Si me permites el comentario, si el original de PS2 no te gustó por el sistema de esferas (que a mi me encantó, daba mucha libertad de movimientos) y los personajes te parecían irritantes casi te diría que pasaras del remake, que no deja de ser un port HD a precio de novedad, y probases otros títulos de la saga, los cuales tienen sistemas de batalla únicos (FF siempre renueva sus sistemas entrega a entrega) y personajes mucho más carismáticos que los del X (vuelvo a recomendar el VI, personajes como Celes, Cid o Locke no he vuelto a ver en todo este tiempo).

...

"Un juego sobrevalorado y pedante, solo un gilipollas usaría algo de él para que le represente en un foro."

¬¬

¬¬

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LMAO

 

Para mí, es el mejor juego de J-RPG que he probado, tal cual suena. Reconozco que algunos de los personajes pueden ser cargantes, otros nímios y poco trabajados, o directamente absurdos, pero la base jugable es la mejor que he probado. El simple hecho de poder hacer una estrategia elaborada más allá de dar espadazos a todo bicho viviente (gracias en gran parte a eliminar lo de los turnos constantes) para aprovechar al 100% las habilidades de los personajes, además de romper la clasificación tradicional de los mismos, aunque esto último estaba muy ligado a los parámetros (de poco te iba a servir por ejemplo que Rikku aprendiera Artema cuando como mucho haría 4000 de daño con todo al máximo, p.e.), gracias a las esferas, le daba a todo ello mucha libertad.

 

Relacion Amor Odio

Este juego para mi representa una relacion de amor Odio con la saga, por un lado fue el primer juego de Final Fantasy que marco la tendencia pasillera y lineal que han seguido los demas hasta ahora,  pero por el otro lado fue la primera vez que se pudo apreciar emociones en los rostros de los personajes con el motor del juego y no solo en las cinematicas.

Tambien fue el Primer Final Fantasy que me costo empezar y no por lo complicado o dificil, sino por lo tedioso del esquema de juego en sus inicios y la actitud de sus personajes como la sobrades de Tidus, o lo cerrado en la forma de pensar de Wakka, la rigidez de Lulu, la actitud pedante de Auron y Kimhari y la simpleza de Yuna, cosa que con el tiempo logras entender y aceptar en los personajes cuando empiezas a conocerlos y la evolucion de la forma de pensar sobretodo la de Wakka con respecto a Yevon y los Al-bhed. 

Ya despues de que logras sobrepasar esos defectos ( que por cierto son caracteristicos en los FF) con excepcion de lo pasillero que es, el juego se vuelve una delicia a nivel argumental, con giros en la trama y un final tan epico que solo puede ser comparado con el final del primer disco de FF VII (para evitar Spoilers)