23 de Noviembre de 2014
Nov
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Análisis: Dragon Age 2

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Empieza una nueva etapa en el blog. De aquí a final de año, y probablemente continuando en el siguiente, comenzaré a analizar, con un nuevo estándar, juegos de la presente generación, incluyendo por primera vez juegos de los sistemas HD. Habréis podido observar la aparición de un nuevo cuadro lateral en el blog, que indica el criterio seguido para analizar, así como la traducción de la nota (que quiero que sea lo de menos) y los análisis ya realizados, incluídos los del estándar anterior, de 2009-2010.

El encargado de estrenar esta sección es un juego de este mismo año que muchos recordarán. La propuesta de Bioware para este año, Dragon Age 2, continuación del considerado por muchos "el sucesor espiritual de Baldur´s Gate". La entrega original de la franquicia tenía una personalidad especial a pesar de su apartado técnico discreto, y supo hacerse un hueco importante y logró que la franquicia fuera uno de los pilares de la actual compañía.

Ahora...¿Está la secuela a la altura? ¿Son ciertos todos esos improperios que le dicen? ¿Es tan malo, tan simple, o está maltratado injustamente? En este análisis, pretendo descubrirlo tras unas 56 horas de juego, es dos partidas diferentes. Presento Dragon Age 2.


HISTORIA

El juego comienza con un enano de dudosa apariencia sentado en un extraño trono, mientras una mujer (con marcado acento de Antiva, tierra del juego) está tratando de interrogarle acerca de un héroe que el enano conoció. Éste, que responde al nombre de Varric, comienza a contarle una historia fantasiosa que nos sirve para ponernos rápidamente a los mandos y ver lo que nos espera. El malestar de la mujer provoca un cambio de actitud en el enano, que cuenta la historia real...o no.

Aquí, podremos primer definir la historia de trasfondo anterior. Si has jugado a Dragon Age: Origins, debes saber que éste juego se sitúa más o menos entre el principio del anterior (tras Ostagar) y continúa en el tiempo más allá del final del mismo, por lo que tendremos que tomar decisiones acerca de lo que ocurrió en la trama anterior. Si tenemos una partida guardada (no tiene por que ser del juego acabado) del DA:O, podremos importarla, con todas las decisiones en regla. Realmente son más bien las tres o cuatro decisiones capitales de la trama anterior. Si no tenemos una partida guardada, podemos elegir tres perfiles distintos. Si nuestra partida no estaba acabada, las que queden se realizan coherentemente (si seguimos un camino de bondad, las decisiones siguientes serán buenas). 

Con esto, podremos decidir cómo queremos que sea nuestro personaje físicamente. Ahora solo podemos ser humano, concretamente uno de apellido Hawke, que parece que será el protagonista principal de la saga, o al menos alguien importante. Podremos elegir las clases del juego anterior, que se tratarán en el apartado jugabilidad. Con esto, empezamos la historia.

Lo primero que notamos al empezar la historia es que el sistema de conversación ha cambiado. Antes, teníamos unas opciones más a lo "Star Wars KOTOR", con líneas completas y protagonista mudo. Sin embargo, en esta ocasión lo que encontramos es un sistema de diálogos más a lo Mass Effect, con una rueda sobre la que tenemos varias opciones, generalmente diferenciables en bueno, irónico y agresivo. Las respuestas son orientativas, luego nuestro personaje dice algo similar en concepto. También tendremos un sistema de investigación similar al de Mass Effect. Personalmente, no me parece mejor o peor que el sistema que había en DA:O, solo es reprochable que te pongan tan fácil el ser de una determinada manera, que por un lado beneficia a los que busquen un papel pero lo hace más artificial. 

En cuanto a la trama en sí, se divide en tres bloques muy diferenciados, aunque en la práctica avanza a saltitos. Tenemos la trama principal, siguiendo unas misiones, hasta una determinada que no cogemos hasta que no queramos terminar las secundarias. Solo al principio del juego tendrás la necesidad de seguir dichas misiones secundarias, realmente. El trasfondo que rodea a la ciudad de Kirkwall, donde ocurre el juego, también está bastante logrado. 

Los personajes, especialmente los principales, nos resultarán creíbles y bien construídos. No son totalmente dinámicos, pero cada uno tiene su personalidad bien marcada. La gran virtud del juego es que la historia tiene un esqueleto básico, pero tú puedes añadirle toques alrededor y alterar su esencia. Por poner un ejemplo que no influye en la historia, en una misión tendremos la opción de matar a alguien o no. Si elegimos que siga vivo, en otro segmento del juego querrá matarnos y será mucho más fuerte.

Lo mejor que tiene el juego es la fuerte carga de decisiones morales (algo que, a mi gusto, se ve mejor en Mass Effect), especialmente con el posicionamiento entre posturas que se da en determinados momentos del juego. En muchas misiones tendremos que elegir unas u otras cosas. También tenemos que saber que siendo totalmente buenos no terminaremos el juego con todo el grupo, y lo mismo pasará si somos malos. Cada uno es coherente con su postura.

Lo mejor del juego es que puedes construir una experiencia distinta viviendo la misma historia. Puedes elegir hacer una partida primera un poco siendo bueno, y luego empezar una en la que seamos un déspota asesino que solo mira por el dinero. El juego adquiere una dimensión bastante interesante aquí.

¿Las pegas? Quizá que el juego no transmite realmente la grandeza o la intensidad de trama que sí transmitía el primero. En el primero teníamos que hacer lo que hacíamos por algo, aquí, vamos como un paladín salvador de todos porque somos heroicos, y es quizá el único punto que le hace poco interesante. Una mayor diferenciación de personajes (algunos son muy esteriotípicos medievales) y un plantel de secundarios más "vivo" (es más variado que en DAO, pero menos trabajado y más estandarizado, aunque hay dos o tres que destacan sobre los demás, como Feynriel), habría hecho mucho por él.

Hay que destacar, como punto y aparte, el extenso Códice que evidencia el gran trabajo de Bioware con el universo de Dragon Age, con las razas, historia, religión...lástima que se queden solo con un pedacito de ello en este juego, aunque sin duda habrá más para aprovecharlo. El tratamiento hecho a los romances también es un poco discutible, ya que van a saltos, con insinuaciones y un gran momento final para quedar en humo, como pasaba en el juego anterior. Los personajes del juego, salvo excepciones, quedan atrapados en esteriotipos y son menos personales que algunos geniales del juego anterior. No hay una Morrigan y un Alistair peleando aquí, solo egos particulares que quedan a medias en su gran mayoría.

GRÁFICOS

Bioware ha conseguido arreglar una de las taras más gordas que tenía el primer Dragon Age, que era un apartado técnico bastante justito para lo gran juego que era. En esta ocasión, el motor es mucho más competente y se comporta mejor. Las expresiones faciales han mejorado muchísimo, y en un juego de estas características, eso se hace notar.

Sin embargo, es más que evidente que Bioware podría haber hecho más al respecto, después de ver la majestuosa conversión de Mass Effect 2 a PS3. Este Dragon Age, por momentos, especialmente en los combates, desfallece en su tasa de frames por segundo, y lo que es peor, no logra transmitir en ningún momento unas animaciones fluídas. Decir que me recordó incluso al PES 2009 en calidad de animación no dice mucho de él.

El motor en general podríamos decir que tiene una exigencia media en lo que a esta generación se refiere. Hay muchas texturas del escenario a baja resolución, aunque el conjunto en general logra tener cierta brillantez en escenarios abiertos. Hay que evidenciar que Bioware ha pecado un poco de vagueza en el diseño de escenarios, pues habrá veces que nos parecerá estar viendo el mismo escenario una y otra y otra vez, especialmente en las cuevas. Sabiendo que en los interiores oscuros se ve bastante mal, esto no le beneficia.

Es difícil explicar cómo una compañía que tiene un juego como Mass Effect 2 descuida tanto el apartado gráfico en una producción como este Dragon Age 2. Es un juego que hay veces que parece que quiere llegar pero no puede, y presenta un conjunto general bastante justito. En el primero se perdonaba bastante por su calidad jugable, pero este juego tiene otras carencias que lo evidencian todavía más. Es un motor que llega al mínimo, pero en calidad de texturas, diseño de escenarios e interiores, está por debajo de lo exigible. En rostros y animación de los mismo destaca. En animación en general no tanto, salvo ciertos picos geniales.

SONIDO

No todo va a ser regular en este Dragon Age. Hay que decir que ya en el primer juego destacaba una banda sonora bastante decente, con algún pico de genialidad, y en este mantiene el nivel a la perfección y sin fisuras. Un doblaje en inglés bastante notable también acompaña. Es bastante buena la voz escogida para Hawke, y la expresión de las caras casa muy bien con los diálogos.

En general vamos a encontrar un doblaje realmente notable hasta en los personajes secundarios, con algunas actuaciones mejores que otras. Yo destacaría las actuaciones de seres del Velo y algunos personajes con la voz alterada, ya que ahí el juego alcanza su pico.

Hay que mencionar también que el sonido ambiente tiene sus altibajos, pero en los combates, combinado con la música, logra una intensidad que aumenta la dimensión del juego. En un apartado que suele ser de acompañamiento, Bioware ha hecho un buen trabajo. Destaco por encima de los demás el primer tema. Transmite lo que es Dragon Age a la perfección.

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JUGABILIDAD

Siempre existe una máxima con la jugabilidad de un título: si algo no está roto, no hace falta arreglarlo. Pues bien, al parecer para Bioware Dragon Age: Origins tenía alguna rotura que había que arreglar urgentemente. Pensar lo que podría haber sido este juego con esas ideas sin "arreglar" y ver lo que es, hace pensar que la compañía no tiene un buen futuro con EA ni la saga podrá progresar como debe.

Vayamos por partes. El sistema de juego podemos decir que mantiene la base de Dragon Age: Origins, pero con unos cambios de cosecha propia para tratar de adaptarlo a consola. Se criticaba del primer juego que sus combates eran bastante lentos, así que en este se acercan a lo que podría ser un hack´n´slash semi-automático. Nosotros pulsamos la X para unos ataques normales en rápida sucesión, y podemos asignar a los otros tres botones diversas habilidades especiales.

Poseemos tres clases diferentes, las mismas de Dragon Age: Guerrero, Pícaro y Mago. Cada una de ellas posee diversas ramas y unas "masterizaciones" que se obtienen al avanzar en el juego, que lo único que hacen es desbloquear otra rama más. Conforme subimos de nivel, podremos asignar puntos a cada una de las ramas y así definir a nuestro personaje. Tenemos ramas de todo tipo, pero se puede decir que están bien definidas y sabrás bien hacia donde encaminarte. Los personajes de tu grupo poseen un perfil claro de desarrollo, así que lo idea es orientar tu personaje a complementarlos.

Ahora viene lo malo: existe una amplia superioridad del mago frente a las otras clases. Con su nueva habilidad de "magia en ráfaga", que es su habilidad básica, más unos hechizos descompensados, se logra decantar la balanza muy rápido a tu lado si no haces muchas tonterías. Tener a Bethany a tu lado rompe la dificultad Normal, por poner un ejemplo.

Otro de los grandes problemas es el equipamiento. Tenemos control total sobre nuestro equipamiento, aunque lo normal será saltar de armadura élite en armadura élite (Sangre de Dragón, etc...) salvo en los primeros niveles. Podemos asignar también un arma, un escudo, anillos y un colgante. La armadura consiste en casco, pechera, botas y guantes. Cada uno aumenta unas características distintas. Será muy sencillo saber si vas bien equipado o no porque se rige por un sistema de estrellas: la complejidad fuera. Si ves que llevas un equipo de 1 estrella, equípate uno de 5, sin mirar ni lo que hace. Suele funcionar. 

Otro de los conflictos se da con el poco control sobre el equipo de los compañeros. Casi no hace falta hacerles caso, apenas le equipas lo que te sobra a ti y suelen ir bien. Y es que hablando así se puede pensar que Dragon Age 2 es fácil, pero esto no es así. En las dificultades Fácil y Normal es un paseo, apenas necesitarás una poción esporádica y no tendrás que calentarte la cabeza.

En dificultades más altas ya empezamos a encontrar necesario el uso de ciertas trampas, estrategias de grupo (existe un sistema similar a los gambits de Final Fantasy XII, pero sin explicación alguna en el juego, cuando es casi capital en estas dificultades) y un control elevado de los enemigos. La inexplicable eliminación de la cámara aérea en consola ha complicado las cosas un poco más. Habrá combates también que no sabremos ni qué está pasando, y moriremos sin saber por qué. No solemos tener mucho margen para subir nivel: o sabemos dar con la tecla, o estamos muertos. No llega a niveles de Demon´s Souls, pero puede resultar interesante a estos niveles de complejidad.

El juego, básicamente, sigue un sistema de misiones muy sencillo: tú obtienes la misión, vas al mapa de Kirkwall y vas al lugar marcado, la haces, y te vas. Pocas son las misiones en las que puedas ser diplomático, casi siempre acabas peleando. Hay que destacar que, al contrario que Dragon Age: Origins, todo ocurre en Kirkwall y sus alrededores. Aunque se podría caer en la repetitividad, lo cierto es que se nota poco. Se nota, evidentemente, porque terminas viendo lo mismo una y otra vez y visitando los mismos lugares, pero esto no es culpa del desarrollo del juego, sino de la pésima creación de escenarios de Bioware, haciéndonos caer en el tedio de visitar La Costa Herida hasta 15 veces, sabiéndola de memoria y recorriéndola de punta a punta, para misiones banales.

El juego está bastante bien en términos de jefes, pero paradójicamente suponen un reto inferior a las interminables hordas de enemigos salvo honrosas excepciones. Teniendo la estrategia justa lo puedes resolver rápido, pero generalmente te costará más de un intento. No voy a negar que es muy satisfactorio plantear estrategias y que salgan bien, y a veces puedes disfrutar las situaciones de caos o las animaciones rápidas.

¿Cual es el gran problema de la jugabilidad de Dragon Age 2? Pues la jugabilidad de Dragon Age: Origins. Han tocado cosas como la complejidad del equipamiento, el leveo activo, la exploración, la sensación de variedad, o incluso la credibilidad de la jugabilidad. No es nada creíble el ritmo del combate, a alta velocidad para hacerlo menos tedioso, menos mecánico. Se podría haber hecho mejor en este aspecto. Se ha buscado claramente un acercamiento a los jugadores menos dados al rol, dando la espalda al que juega rol habitualmente. No es imposible que alguien que se lo pasó como un enano con Dragon Age: Origins se lo pase bien con Dragon Age 2, pero sí evidenciará que jugablemente presenta muchos pasos atrás.

OTROS

El juego, de media, considero que debería durar unas 20-22 horas en fácil, unas 30-35 en Normal y más de 40 en Difícil. Si te dedicas a realizar todos los objetivos secundarios, más las tramas de los DLC, superarás las 50 horas con facilidad. Tienes para entretenerte tareas como la búsqueda de códices por todo el mapa, ciertos volúmenes demoníacos, una búsqueda de una banda determinada...en este sentido, encontraremos una gran variedad, aunque las tareas secundarias generalmente suelen repetir esquema de pelea, avanza, pelea, avanza, jefe, final.

Hay que destacar también la política poco deseable de los DLC. Es de traca que lo mejor del juego se quede en los DLC. En mi caso, no he comprado el contenido, pero sí lo he jugado gracias a un amigo que los posee. Y hay que decir una cosa: Bioware supo qué había hecho mal y trató de arreglarlo. El DLC evidencia un paso adelante dentro de lo mermado del juego, pero no es nada positivo que lo mejor del juego (como le pasa a Mass Effect 2, del cual poseo los DLC de Cerberus) no venga ya incluído con él. Desgraciadamente es una política que no va a cambiar.

CONCLUSIÓN

Bioware ha decidido renunciar a parte de las cosas que logró con Dragon Age: Origins, las cosas que lo hicieron comparable a Baldur´s Gate, y ha decidido tirar por un camino que yo llamaría "rol para todos los públicos". La simplicidad es la palabra clave. Cualquiera que busque un buen juego en Normal se encontrará algo terriblemente tedioso, y tendrá que atraparse en un sistema de juego limitado y simplificado para disfrutarlo en difícil.

Las carencias que el anterior tenía, como eran los gráficos, se acentúan paradójicamente en éste por el paso atrás en jugabilidad, aún siendo mejores que los de DAO. A un enorme juego se le perdona un apartado técnico horroroso (véase Deadly Premonition) pero a uno normalito, se le ven más carencias y se le toleran menos. Destaca especialmente en dificultades altas por su dosis de estrategia, pero se encuentra encorsetado por una simplicidad mal ejecutada.

El juego es divertido, aún así. No es la bazofia que todos dicen, pero tampoco es de lo mejor que ha dado el rol. Vas a disfrutar una historia notable, con sus ciertos toques de humor y romanticismo,  con ciertos giros de guión y multitud de decisiones morales. Pero es evidente que Bioware no ha hecho más porque lo que hay parece valerle. No se si es la base para la transición de la saga, y por ello está mal ejecutado, o si realmente buscaban contentar a un público dando la espalda al del anterior. La frase de si te gustó DAO odiarás DA2 no se cumple del todo, pero sí lo hace más agridulce, porque es peor juego a todas luces.

NOTA

-Historia: La trama, en general, alcanza un rendimiento notable. Le hace mucho daño estar encorsetados en el mismo escenario una y otra vez, pero suele revolverse bien en general. Los personajes son ciertamente esteriotipados, y hay situaciones desaprovechadas. Nuestras decisiones morales se notan más que en el primer juego. (8)

-Jugabilidad: Aún no entiendo por qué Bioware mutiló las cosas que funcionaban de Dragon Age Origins. El sistema de juego es más fluído pero menos creíble, simplifica enormemente todo al jugador y rompe las dificultades bajas, haciendo del juego un patio de recreo. Las estrategias y los árboles de habilidades son más claros y personalizables que en el primero, pero lo demás empeora. Es divertido, pero no es perfecto. (7)

-Gráficos: Mejor que DAO, pero con una jugabilidad peor se evidencian más sus carencias. Las texturas tienen un nivel bastante justito, aunque las caras han mejorado bastante. Habrá veces que dará ganas de llorar en cuestión de animaciones por culpa de su acelero. Caídas de frames. Tiene picos de brillantez. (7)

-Sonido: Una banda sonora que hace mucho por mejorar el conjunto y un doblaje muy bueno en los personajes principales y parte de los secundarios. Habrá veces que supere al propio juego, y eso ya es algo. (8)

-Otros: La clave es la rejugabilidad, la posibilidad de jugar historias diferentes. Posee multitud de misiones secundarias, pero poco variadas. Podría haber logrado más con mayor variedad de localizaciones. Es horrible que lo mejor del juego esté en los DLC. (7.5)

Nota: 7.4/10


Y eso ha sido el primer análisis de esta nueva etapa. Te invito a dejar tus impresiones en los comentarios, y espero que los futuros textos sean también de tu agrado.

 

Gracias por tu tiempo y por leer este artículo.

Un saludo.

5
Valoración media: 5 (1 voto)

2 Comentarios:

Muy buena entrada...de este

Muy buena entrada...de este juego he escuchado de todo, quienes no lo odian lo aman, y a la inversa. Para criticarlo o para contrastarlo con tu entrada tendría que jugarlo xD Así que poco más puedo añadir...

Un saludo!
Miquiprince 

La verdad, como digo en el

La verdad, como digo en el análisis, el término medio con este juego es lo más adecuado. Si lo encaras como una secuela inferior jugablemente a su predecesora, te va a divertir perfectamente. Si esperas DAO puro, no está aquí, es globalmente inferior, aunque no por ello divierte menos. Bioware ha estado un poquito vaga, yo creo que estuvieron experimentando con este juego para futuras entregas.

Un saludo.