30 de Agosto de 2008

Mundo Destierro, blog de Lester Knight

Una legión de aullidos y gemidos orquestaba un coro demencial en su conciencia al borde de la locura. Voces familiares, desconocidas, penitentes, piadosas, desafiantes y aterradas, habían encontrado su comunión en el sufrimiento de la expiación.

Estaba en el Infierno. Una oscuridad sin fronteras, gelida y vacía, que le robaba el calor y los deseos de vivir. Pronto sería una más de esas voces residentes, anclada en la última agonia de su existencia.

Escapaba de la muerte guiado por la esperanza, un punto lejano de luz que parpadeaba a punto de extinguirse. Las voces le debilitaban. Apretaba con fuerza sus manos en los oídos y gritaba hasta desgarrarse las cuerdas vocales, luchando por expulsarlas en vano. Las voces provenían de su interior.
 
 

¡Saludos queridos lectores!. Después de una larga temporada de relatos de Autores Gamefílicos, la literatura universal regresa a Mundo Destierro a lo grande, estrenando un nuevo formato con la publicación de la novela completa: Drácula de Bram Stoker.

El objetivo de la iniciativa es difundir los grandes clásicos de la literatura, libres de derechos de autor, presentando el primer capítulo de la obra, dando la oportunidad de ser leída, adjuntando la versión completa descargable en PDF, para aquellos intrépidos lectores que decidan sumergirse de lleno en su lectura.

He decidido empezar por Drácula a fin de cumplir mi compromiso adquirido de publicar la obra completa aquí. Si el formato os gusta seguiré trayendo grandes clásicos de la literatura, compaginando así grandes novelas completas con los relatos de Mundo Destierro, y las excelentes colaboraciones que tiene el blog.

Sin más, os invito a disfrutar de Drácula. Podéis pedirme el clásico que más ilusión tengáis de leer. Lo traeré.

¡Un saludo a todos! Wink

Drácula Bram Stoker

Capítulo I: Del diario de Jonathan Harker.

Bistritz, 3 de mayo. Salí de Münich a las 8:35 de la noche del primero de mayo, llegué a Viena a la mañana siguiente, temprano; debí haber llegado a las seis cuarenta y seis; el tren llevaba una hora de retraso. Budapest parece un lugar maravilloso, a juzgar por lo poco que pude ver de ella desde el tren y por la pequeña caminata que di por sus calles. Temí alejarme mucho de la estación, ya que, como habíamos llegado tarde, saldríamos lo más cerca posible de la hora fijada. La impresión que tuve fue que estábamos saliendo del oeste y entrando al este. Por el más occidental de los espléndidos puentes sobre el Danubio, que aquí es de gran anchura y profundidad, llegamos a los lugares en otro tiempo sujetos al dominio de los turcos.

Al regresar la Tormenta Tenebrosa al bosque con sus almas condenadas, el primer jinete aminoró la marcha de su jadeante caballo, deteniéndolo en lo alto del saliente de una curva a gran altura, muy elevada respecto al trecho anterior del camino. El inicio de una serie de grandes curvas en forma de U hacia el interior de la montaña, que bordeaban sus brazos. Lugares ocultos en las sombras, como el suyo, que impedían el paso de la luz del volcán activo, iluminados tan sólo por el bosque palpitante poseído por la Tormenta Tenebrosa, que se deslizaba entre las copas de los árboles a gran velocidad, sedienta de sangre.

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Agudizó su oído tratando de escuchar las pisadas del caballo de Remdall. Silencio, sólo silencio, interrumpido por las ráfagas del viento que rompía contra las rocas siseando. Había escucho los disparos de su revolver, muy lejos de él. Las almas le habían atacado, estaba seguro. Esbozó una sonrisa al pensar lo que seres capaces de aniquilar a un vampiro habrían hecho con el humano. Se lo imaginaba caído en el camino, convertido en una cáscara de huesos y piel sin vida, retorcida por el sufrimiento.

Era demasiado fácil. La razón le concedía el triunfo y los sentimientos inquietud. Meditó unos minutos si retroceder en busca del cadáver. Decidió ser prudente, conservar su ventaja y el caballo descansado, la garantía de que jamás sería atrapado. Afinó el oído hasta el punto que llego a escuchar el sonido de las erupciones del volcán, transportado por el viento. Entonces, unos pasos por encima de él, muy cercanos, demasiado cercanos, le alertaron. Se dio la vuelta, viendo en una cornisa de piedra nevada por encima del camino, a un lobo negro del tamaño de su caballo con la mirada perdida a lo lejos, sin ningún interés en él, observando un punto lejano a su espalda envuelto en la oscuridad. Volvió a darse la vuelta para seguir la mirada del lobo, estremecido por un pensamiento que no quería admitir, sintiendo como la angustia le oprimía el pecho de nuevo.

Duermo. Pero al mismo tiempo estoy despierto. Miro hacia delante, y observo el futuro. Miro hacia atrás, y veo el pasado. Miro a todos lados, y en todos veo destrucción, hambre y miseria. A la izquierda un hombre encapuchado cuida a una araña, la nutre, la hace crecer, para después recibir una picadura mortal. A la derecha, otro igual que el anterior se abre en canal para que un ser de escamas pueda comer. Y entonces despierto.

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“Vamos, despierta, grandullón. Es tu turno de guardia”

Grosh sabía que era mentira, por supuesto. La privilegiada vista que tenía de la bóveda celeste le indicaba que apenas había pasado la medianoche, y que aún le quedaba una hora de descanso. No parecía importarle, puesto que a diferencia de su compañera, sus necesidades eran mínimas.

Conrad: Aquí el Teniente Conrad. Violando el reglamento de comunicaciones transmito en todas las frecuencias. Es un Código V. Mi ID personal es Omega1390572.

La situación es desesperada. Soy el último superviviente de los comandos desplegados hoy. Repito, soy el último superviviente. El Predador me persigue. Estoy gravemente herido. Una puñalada profunda en la cadera izquierda. Me desangro y sufro los primeros síntomas de envenenamiento.

Me dirijo al punto de encuentro con un monopatín volador, violando de nuevo las órdenes referentes a su empleo no autorizado. No me quedan fuerzas para correr. Estoy esquivando los hilos invisibles tendidos por el Predador con la visión de rayos X. Puedo morir el cualquier momento. Bien me atrapan los hilos o el Predador. Es importante que sepan esto.

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El Predador se encuentra herido. Repito, El Predador se encuentra herido. El Teniente Coronel Titán sacrificó su vida con éxito en una emboscada. Logré herirlo en el vientre. Un impacto directo de fúsil láser. Confirmado.

Además, lo he vuelto a herir en el transcurso de la persecución. Active el mecanismo de autodestrucción de mi fúsil láser, y lo escondí en el camino del Predador. La explosión táctica le alcanzó de pleno. Confirmado.

El pitido agudo que siento en mi cabeza indica que sigue vivo. Tengo una teoría. Creo que el pitido es la estática del sondeo mental del Predador. Todos los comandos han recibido ataques o caído en emboscadas de corte mental poco después de percibir el pitido. Escucharlo significa haber entrado en el radio de acción mental del Predador. Lee las mentes en función de la debilidad del individuo, rastrea nuestras posiciones por los impulsos eléctricos de nuestros cerebros, y se oculta alterando nuestras percepciones.

Katana.

Autor: Shaiyia.

Capítulo II.

El día amaneció envuelto en negrura, una terrible tormenta azotaba la aldea. En las calles solo se escuchaba un ruido, una pequeña puerta de una venta golpeaba fuertemente en la estructura de la casa. Sus golpes solo recibían la contestación del cielo con más truenos y relámpagos.

A unos escasos metros de la ventana desencajada, una fina estela rosada cubre la entrada de la casa, a medida que se adentra en esta la estela rosada adquiere una tonalidad más fuerte, es sangre.

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Dentro alguien despierta, sus ojos comienzan a abrirse lentamente, su mente está confusa, el cuerpo todavía inmóvil. La imagen cada vez es más nítida, puede ver una mano, mueve los dedos y estos responden. No viene ningún recuerdo a la mente, el resto del cuerpo despierta muy lentamente.

La Muerte Púrpura.
Autor: ErikAdams.

VI

-“la muerte púrpura” lo ha vuelto a hacer…- La cara de estupor de la gente dejaba ver el miedo que sentían al pronunciar aquel nombre maldito. Era la quinceava victima de aquel demonio en lo que llevaban de mes y la histeria colectiva empezaba a extenderse por todo Brondesmar. Quince prostitutas cruelmente mutiladas al alba por un ser desconocido, y la guardia real no parecía hacer nada para evitarlo. Un testigo hacia dos días aseguraba haber visto una sombra púrpura alejarse lentamente del lugar de los hechos. Por eso mismo los hasta ahora felices habitantes de la ciudad habían dado aquel nombre al asesino.

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Cuando el número de victimas ascendió a más de cincuenta, la guardia real empezó a tomar cartas en el asunto, y destinaron a un pelotón exclusivamente para intentar investigar y detener los horribles crímenes que se estaban produciendo en los últimos tiempos. Esto tranquilizo a la población, y más aun cuando corrió el rumor de que habían destinado para tal tarea a Tesyré, la investigadora más audaz de todo el imperio, a la par que uno de los más grandes Heroes que se recordaban desde tiempos inmemoriales. De esta manera, en los callejones no se escuchaba otra cosa que no fuera los pormenores y nuevas noticias que se conocían sobre la peculiar investigación.

¡Luchemos, es nuestra única oportunidad!

¿Ahora, no? ¿El miedo que se te escurre entre las piernas te ha devuelto el valor? ¡Cabronazo! Tuvimos nuestro oportunidad y ya ha pasado ¿Es que no lo has visto? ¡Le abrí un puto boquete en el estomago…y seguía con vida! ¿No viste sus reflejos? ¡Al puto segundo me había pinchado con su daga! ¡Sin el elemento sorpresa somos dos ancianitas para él! Además, dudo que te disparo lo hubiera matado. Esa cosa no es humana.

Recuerda, es un mentalista.

No, es algo mucho peor. Tío, en mí vida he visto muchas cosas que no debería haber visto: locos, violadores, asesinos en serie, torturadores, suicidas, carniceros, senadores, e incluso mentalistas, y ese hijo de la gran puta se lleva la palma. Es un demonio.

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¿Y qué vamos a hacer?

Seguir corriendo y rezar porque las heridas le impidan alcanzarnos.

Ambos sabemos la verdad.

Sí.

En cualquier momento aparecerá de la niebla y se llevará a uno de nosotros. El otro no andará ni cien pasos más.

¿Y qué propones genio?

Asesinar me humaniza.

Autor: Morgennes.

Capítulo III.

Se encontraba exhausto, agotado y deprimido… No sabía cómo lo podía haber hecho, se sentía un asesino corriente y sin alma, al igual que Twein, su nuevo hermano. Sus preocupaciones y dudas se arremolinaban en torno a él apresándolo alrededor de un manto de locura, no sabía que hacer…

Decidió ir al apartamento de Yuliya, su ninsen y hermana, todo esto le resultaba extraño, pero necesitaba una luz en aquel sendero de sombras.

Tocó el timbre, y al instante apareció Yuliya con sus insinuantes ojos azules. Se miraron fijamente, no necesitaron palabras para entenderse. Yuliya no tardó en invitarle a pasar, y le puso al corriente de lo que pasaba.

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- Mansen, sé que le has matado, no hace falta que digas nada, ambos sabíamos que lo harías, es tu instinto – Mansen bajó la mirada, y replicó con furia: - No sé por qué me pedís tantas cosas, ni por qué debo matar a un asesino cuando yo mismo lo soy, además, yo no voy a obtener nada de esto, no sé ni lo que siento… -

¡Corre, corre, corre!

¡Vamos!

¡No mires atrás!

¡Titán…!

¡Titán está muerto!

¿Sigue…

¿Vivo? Por tu culpa ¡anda y que te jodan!

Yo vi como le alcanzabas.

¿Y viste su puñal? El muy hijo de puta me lanzó un puñal a treinta metros al instante. ¡Joder! ¡Cabronazo! ¡Sólo faltaba tu disparo! ¡Si hubieras disparado estaría muerto!

¡Lo siento, joder! ¡Tuve miedo!

¡Ahora vas a tener muerte, cabrón!

Todo había sucedido muy rápido, demasiado rápido. El trigésimo séptimo comando de la Legión Mercenaria, apodado Zorro Negro. Marchaba por la Jungla en una operación conjunta de caza del Predador con el apoyo de otras unidades. Compuestas por comandos de diez hombres equipados con artillería pesada. Creían que el número de soldados, el apoyo conjunto y la superioridad de fuego, les permitiría abatir al Predador.

Estaban muy equivocados.

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La cacería se cobró su primera víctima antes del mediodía. Era monzón. Época de lluvias salvajes y continuas. La jungla se había transformado en una cascada de lluvia cubierta por un manto perpetuo de niebla, flotando por encima de la densa vegetación tropical. Los oficiales pensaban que el monzón haría visible el traje termo-óptico del Predador.

No sabían que él era invisible sin necesidad de camuflaje.

Muy pronto los comandos descubrieron que los rumores que circulaban por los barracones eran ciertos. El Predador era bien capaz de ocultarse con técnicas de infiltración primitivas y ligeras intervenciones mentales en sus presas. El monzón no había hecho más que beneficiarlo. Los soldados solicitaron retirarse y preparar un nuevo dispositivo operativo. Pero los oficiales se negaron.

Ahora sus manos estaban manchadas con su sangre.